Diferentes perspectivas del hueso hallado en Tanzania, a escala de un centímetro. Imagen de M. Domínguez-Rodrigo.

Un equipo de científicos coordinado por el Instituto de Evolución en África ha descubierto en Tanzania el hueso más antiguo de la mano encontrado hasta el momento. El hallazgo de esta falange, que data de 1,84 millones de antigüedad, plantea importantes interrogantes sobre la propia evolución humana.

Los homínidos de nuestra especie Homo sapiens estamos caracterizados por presentar una morfología muy especializada de nuestras manos, que a su vez nos sirven para manipular objetos. Por estos motivos, existe un debate muy importante en los campos de la paleontología y la arqueología, que se centra en discutir si existe algún tipo de relación causa-efecto entre la anatomía de la mano y la invención y desarrollo de herramientas de piedra por parte de nuestros ancestros.

¿Un desconocido homínido?

El estudio de la falange proximal del yacimiento de Philip Tobias Korongo en Olduvai George (Tanzania) se publica hoy en Nature Communications. El descubrimiento de OH 86 representa el hallazgo del hueso más antiguo de la mano disponible en el registro fósil. Pero además su tamaño y forma son muy diferentes de los restos óseos del género Australopithecus, caracterizados por ser los primeros bípedos que habitaron en el continente africano.

Las dudas planteadas por esta investigación sugieren la existencia de otro homínido ancestral, que convivió en este lugar de Tanzania con especies como Paranthropus boisei y Homo habilis. Esta hipótesis se explica tras el análisis del hueso más antiguo de la mano y su comparación con restos fósiles como OH 7, también denominado Niño de Johnny (Johnny´s child), reconocido como el holotipo de Homo habilis desde 1960.

Fósiles y restos encontrados en el nivel 3 del yacimiento de Philip Tobias Korongo en Olduvai George (Tanzania). Imagen: M. Domínguez-Rodrigo

El trabajo coordinado por Manuel Domínguez-Rodrigo ha permitido describir el hueso más antiguo de la mano encontrado hasta el momento. Se trata de la falange proximal de la mano izquierda de un antiguo ancestro todavía no identificado, pero cuya apariencia podría ser muy similar a la de los homínidos modernos, según sus conclusiones. De acuerdo a los resultados presentados, esta especie podría ser bastante parecida a la de Homo erectus.La evolución de la anatomía de la mano es más compleja de lo que se creía hasta el momento

Gracias a la evidencia arqueológica y a su investigación, los científicos plantean que el hueso más antiguo de la mano descubierto está justo por debajo de los 2 millones de años de antigüedad. Esta línea de homínidos del este de África presentaría una reducida adaptación para vivir en los árboles, y al mismo tiempo, la forma de los huesos de sus dedos sería similar a la de los humanos actuales, según infieren del estudio de un único resto óseo.

La muestra OH 86 añade más evidencias a la hipótesis de que algunas características de la forma del cuerpo de los homínidos modernos surgieron antes de lo que se creía en la evolución humana. La investigación en este yacimiento de Tanzania, considerado como uno de los más importantes del mundo para entender nuestra propia historia, deberá profundizar en diferentes partes de la mano y otros restos óseos para clarificar los aspectos paleobiológicos planteados ahora.

La falange proximal OH 86 hallada en Tanzania, tal y como se dispondría en una mano de homínidos modernos. Imagen: Jason Heaton

A medida que el registro fósil humano se amplía gracias a este tipo de trabajos, la comunidad científica va comprendiendo la compleja evolución de la anatomía de la mano. Como indican en Nature Communications, estos descubrimientos sugieren que la manufactura sistemática y el uso de herramientas de piedra podrían haber aparecido en humanos que ya poseían "manos hábiles", al contrario de lo que se pensaba hasta el momento.

Los resultados, sin duda, muestran la extraordinaria diversidad funcional y taxonómica de los homínidos durante el Plioceno y el Pleistoceno temprano. En las conclusiones del trabajo, los científicos españoles también plantean la necesidad de seguir explorando el yacimiento de Philip Tobias Korongo, descubierto en 2012, que podría ayudarnos a entender las piezas que faltan en el gran puzzle de la evolución humana. El hallazgo de nuevos restos óseos será clave para entender si, finalmente, nos encontramos ante una nueva especie de homínido o por contra nuestro árbol genealógico se mantiene con los ancestros que conocemos actualmente.