"Cambia, todo cambia", cantaba Mercedes Sosa. Y lo hacen también las relaciones institucionales de Estados Unidos y Cuba, 54 años después del corte de las comunicaciones diplomáticas entre ambos países. Tras el izado de la bandera de Cuba en la embajada de Washington, la enseña de EEUU ya ondea en la embajada norteamericana en La Habana.

El encargado de esta segunda ceremonia histórica ha sido John Kerry, Secretario de Estado de EEUU -es el primer Secretario que visita la isla desde 1945-. El político ha afirmado que "es momento de que Estados Unidos y Cuba se miren el uno al otro, no como enemigos o rivales, sino como vecinos". Unas palabras que reafirman el punto de inflexión que marcan estos eventos -primero en Washington, luego en La Habana- para las relaciones entre los dos países.

Los tres marinos que retiraron la bandera en 1961 han sido los encargados de izarla de nuevo en la embajada de La HabanaKerry también ha expresado su deseo de que "Cuba cambie, y que así sus ciudadanos puedan conectarse al mundo y mejorar sus vidas". A pesar de sus afirmaciones, el embargo comercial, económico y financiero de Estados Unidos hacia Cuba no ha sido levantado todavía, pues según reconocía el político durante la ceremonia, "es un movimiento político que sólo puede ser autorizado por el Congreso, aunque el gobierno de Barack Obama esté completamente a favor de hacerlo".

La restauración de las relaciones diplomáticas entre ambos países, aunque el bloqueo económico persista, permitirá que Estados Unidos y Cuba puedan sentarse a negociar para tratar asuntos relacionados con la aviación civil, las políticas migratorias o la preparación frente a posibles desastres o emergencias de estas regiones. La recuperación de la normalidad política, aunque lenta, ya se nota a nivel cuantitativo: desde el pasado mes de enero, viajaron un 35% más de personas desde EEUU a La Habana.

Más allá de las palabras de John Kerry, el izado de la bandera de Estados Unidos en Cuba ha contado con tres significativos protagonistas: Larry Morris, Jim Tracey, y Mike East, como contaba New York Times. El 4 de enero de 1961, estos marines norteamericanos fueron los encargados de retirar la enseña de EEUU de la embajada en La Habana, Hoy han vuelto a ser testigos de un gesto cargado de simbolismo, la recuperación de una normalidad política que jamás debió perderse.