Desde que saliera el 14 de junio de 2013, muchos no han dejado de preguntarse si veremos algún día una secuela de The Last of Us. Y es que lo conclusivo de la historia de Ellie y Joel hacían que pensar en una continuación de la nueva saga de Naughty Dog fuera tan tentador como terrorífico a mismo tiempo.

Apetecible porque con The Last of Us nos encontramos una de las grandes sorpresas de la generación; terrorífico por la posibilidad de echar por tierra y desprestigiar el trabajo original con una secuela que no estuviera a la altura. En mi caso, sigo pensando que, pese a su innegable atractivo, un The Last of Us 2 es innecesario a día de hoy.

El lío vino, como sabréis, cuando Nolan North, actor de doblaje de personajes como Nathan Drake o David en TLOU, tuvo un exceso de sinceridad y verborrea al anunciar hace unos días que el estudio está trabajando en The Last of Us 2. Ahora bien, ¿quiere decir esto que vayamos a ver el juego en las tiendas en pocos años? En absoluto.

Es sabido por todo el mundo, al igual que ocurre en el cine o en el mundo de las series, que son muchos los proyectos que no pasan de una fase de pre-producción en la que se esbozan las líneas generales (personajes, ambientación, concepto, etc.) a desarrollar en los años posteriores. Fueron los mismos Neil Druckman y Bruce Straley, game designer y director del juego original, los que afirmaron hace meses que, evidentemente, la posibilidad de desarrollar un The Last of Us 2 estaban en el aire. “Es algo que sale a la luz en multitud de brainstormings”, afirmaban en pleno proceso de desarrollo de Uncharted 4.

The Last of Us 2 no tiene porque llegar a lanzarse ni, de hacerlo, ser una secuela directa

Y ahí, en Uncharted 4, hay varias pistas que nos deberían hacer pensar que la posibilidad de ver The Last of Us 2 es más remota de lo que pueda parecer. Hablamos de la cuarta entrega de las aventuras de Nathan Drake cuando nunca antes el estudio había llevado alguna de sus franquicias tan lejos (tanto Crash Bandicoot como Jak & Daxter tuvieron tres entregas principales y un spin-off de carreras) y sería muy extraño que el próximo proyecto a presentar no fuera una nueva IP. De ser así, pues, ese hipotético The Last of Us 2 podría tardar cinco o seis años sin problema.

Más allá de eso, permitidme que ponga en duda una posible continuación de la marca sin Druckman y Straley a la cabeza, creadores de la misma y encargados de las labores de dirección y diseño tanto de TLOU como de Uncharted 2, los mejores juegos de la última década del estudio. El nivel cualitativo de Naughty Dog es indudable pero después de un irregular Uncharted 3 y los problemas en los primeros meses de desarrollo de Uncharted 4 (que conllevaron la salida de Amy Hennig y Justin Richmond, principales encargados de Uncharted 3), no concibo un The Last of Us 2 desarrollado por el, con todo el respeto del mundo, “equipo B” de Naughty Dog.

Pero volviendo al juego en sí, parecemos un tanto obcecados con una posible continuación de la aventura de Joel y Ellie cuando no sería descabellado encontrarnos con la historia de otros personajes sobreviviendo al virus. Quizá Naughty Dog podría viajar hacia otra región del mundo como alguna ciudad europea o explorar los efectos de la epidemia tiempo después de lo visto en la primera entrega. Lo primordial siempre será, y esto es lo que hizo grande a Joel y Ellie, la relación entre personajes.

Así pues, ni un posible The Last of Us 2 tendría por qué “ensuciar” la aventura original (como mucho, siendo terriblemente pesimistas, devaluar la marca) ni habría porque verlo en los próximos años. Mi opinión personal es la de que, tras Uncharted 4, tocará ver una nueva propiedad intelectual y, entonces quizá sí, encontrarnos con un The Last of Us 2 allá por el 2020.