Con la popularización del uso de drones desde que dejaron de ser de uso exclusivo militar, y que para muchos se ha convertido en una auténtica revolución del sector de la aviación, era de esperar que muchas empresas surgiesen para subirse al tren de la innovación de los vehículos aéreos no tripulados, y no solo las grandes multinacionales.

Ha sido tanta la fuerza con la que estos aparatos han irrumpido en nuestra vida cotidiana que incluso se ha tenido que regular su uso, tanto del dron como del piloto que lo controla, con el objetivo de controlar la cuestiones de privacidad y áreas de vuelo permitidas.

Es un sector joven en el que aún se desconocen todas sus opciones y aplicacionesDrones para deportistas con AirDog, drones tan pequeños que caben en la palma de la mano o aquellos que pueden volar en cualquier ambiente o circunstancias. Al final, drones de todo tipo y surtidos de toda clase de tecnologías, algunas de ellas promocionadas por startups que han encontrado en este sector el filón para el desarrollo de un nuevo proyecto tecnológico.

¿Es entonces el negocio de los drones un buen ecosistema para las startups? Podríamos decir que sí. Desde luego cumple todos los requisitos: un nicho de mercado que aún tiene mucho por explorar, sobre todo aquí en España, y que puede ser aplicable a otros muchos sectores.

En nuestro país no son pocas las empresas que ya se dedican de lleno al desarrollo de estos "avioncitos". Erle Robotics es una startup alavesa que ya recibió en mayo de 2015 una financiación de 200.000 euros de varios Business Angels para continuar con su investigación que abarca incluso a los drones acuáticos. Hemav que tras una campaña de crowdfunding mediante la cual obtuvo 450.000 euros en 2014 siguió con su proyecto de drones para la agricultura. Y como estos dos ejemplos muchísimos más en España y en el resto del mundo.

En una industria que mueve de media 82 mil millones de dólares a nivel mundial, y en la que existe un gran negocio e interés comercial, siempre están presentes los grandes y pequeños fondos para llevarse su pequeña parte del pastel; por ejemplo, en lo que llevamos de 2015 ya se ha duplicado la inversión respecto a lo que se registró en 2014. El sector aún esta en "pañales", pero sí se está al principio, el margen de beneficio y probabilidades de éxito en la inversión son aún mayores. Sobre todo sabiendo que sí o sí estarán ahí para largo, lo cual es bastante atractivo para nuestras startups.

Ya tenemos los drones ¿y ahora qué?

Seamos sinceros, no todos tenemos la capacidad o la formación para innovar en el diseño tecnológico de un dron. Pero sí que puede abrirse un mundo de posibilidades para aprovechar las bondades de estos aparatos, también para las startups.

Amazon, por su parte, ya anunció que empezaría a estudiar opciones para repartir paquetes vía dron. Lo mismo la empresa de paqetería DHL.

Glovo, por poner un ejemplo de startup española, que inició su actividad como app de mensajería y recadería en menos de 60 minutos y basada en la economía colaborativa, también está intentando aprovechar la tendencia dron para sus repartos, y reduciendo de paso el uso de las motos en un 70,8%.

De momento solo hay enfoques al reparto de paquetería, pero ¿quién sabe cuáles son sus futuras aplicaciones? Reparto de comida a domicilio, medicamentos, vigilancia... ¿Podría ser este sector el nuevo futuro de las startups, más allá de la creación de estos aparatos?