Además de suponer una de las sorpresas del Playstation Plus de julio, Rocket League es un juego de una diversión desbordante. El humilde trabajo de Psyonix es un diamante en bruto con mucho brillo que ofrecer si se trata de la forma adecuada.Pese a la alarmante caída sufrida en el nivel y envergadura de los proyectos que recibimos a través de la suscripción a Playstation Plus, siguen llegando gratas novedades a nuestras consolas. Y si en los inicios de Playstation 4 fue Resogun, un excepcional shmup, ahora nos ocupa un juego tan peculiar como Rocket League.

Es posible que algunos recordéis un juego de nicho lanzado en 2008 como fue Supersonic Acrobatic Rocket-Powered Battle-Cars (SARPBC para los amigos); un título cuya premisa era tan sencilla y concisa como endiabladamente divertida: mezclando fútbol y automovilismo, dos equipos formados por coches compiten por ver quién anota más goles.

¿Y qué es Rocket League? Exactamente lo mismo. Pero, evidentemente, el paso de los años se nota en el trabajo de Psyonix, desarrolladores del original. Hablamos de un concepto idéntico pero de unos mimbres mucho más pulidos y bien acabados. Una propuesta pequeña y humilde pero muy consciente de qué quiere ofrecer.

Quizá eso sea lo mejor de Rocket League, su claridad de ideas, alejándose de fuegos artificiales – metafóricamente ya que, en lo literal, parecen gustarle mucho – y apostando por una idea que puede parecer básica pero, por falta de competidores y/o propuestas semejantes, convierte el título en un imprescindible si lo que uno es busca risas y diversión directa.

Después del caos inicial, será muy difícil no disfrutar Rocket League

El núcleo de Rocket League son esos partidos, desde 1vs1 hasta 4vs4, en los que los equipos azul y rojo, pelean por marcar más goles que el rival. El escenario con turbos repartidos, los vehículos y una gran y pesada pelota que introducir en la porteria contraria. Nada más y nada menos.

La lista de modos la componen los partidos rápidos, un modo temporada contra la CPU en la que conformar un equipo uniéndonos a bots y competir en múltiples jornadas, distintos niveles de entrenamiento, muy necesarios para sacarlo todo el jugo a los vehículos que controlemos.

Y es que la sencilla premisa viene acompañada de un sistema de control que podríamos calificar de“fácil de aprender, muy difícil de dominar”; lo básico, movernos adelante y atrás, saltar y utilizar el turbo, lo estaremos haciendo sin problemas en nuestro partido mientras que ciertos movimientos y recursos, como los saltos con acrobacia o los impulsos en pleno vuelo, nos llevarán un poco más de tiempo.

Nos costará adaptarnos a las físicas de una bola que nos dejará algo vendidos en más de una ocasión, sobre todo en esos balones caídos del cielo o con pronunciadas parábolas que tanto costará preveer y despejar de forma efectiva. Es por ello que no será nada extraño encontrarnos con un pequeño caos de coches saltando y explotando (esto ocurre si dos vehículos se chocan a la suficiente velocidad) alrededor de la pelota, sobre todo si jugamos contra otros usuarios ya que, sorprendentemente, la IA de la CPU raya a un nivel altísimo. Complicaciones en las partidas que, evidentemente, quedarán en el olvido tras unas horas de juego.

Claridad y concisión, valores clave de Rocket League

Tiempo que desde Psyonix saben recompensar con cierto tino, por cierto. Todo lo que hagamos en el juego, desde chutar o asistir hasta parar balones o marcar desde lejos, nos reportará puntos de experiencia con los que subir de nivel. Dicho aumento será recompensado con distintas partes para nuestros personalizables vehículos: carrocerías (no afectan de ningún modo a las prestaciones), pinturas, estampados, efectos de humo, graciosos sombreros y un largo etcétera. ¿Puede haber algo mejor que conducir un coche con chistera lanzando arcoiris por el tubo de escape? Quizá, eso sí, la aleatoriedad de las recompensas (no vas a desbloquear lo mismo al llegar al nivel cinco que lo que pueda obtener un amigo, por ejemplo) no sea la mejor forma de implementarlas.

Sabemos a qué se juega, con qué y para qué. En el cómo, dentro del terreno multijugador, es donde han venido los principales problemas del título (además de ese “curioso” problema que llevaba los ventiladores de PS4 al máximo al iniciar el juego, ya solventado). Lanzado a la venta en PC y PS4 (gratuito con PS Plus, como hemos comentado) el día 7 de este mismo mes, no fue hasta hace un par de días cuando pudimos disfrutar de una buena serie de partidas online sin ningún tipo de problema grave: la latencia sigue sin ser la mejor y la búsqueda de partidas tarda más de lo esperado pero, poco a poco, el sistema va recuperando el equilibrio mostrado en la recta final de su fase beta.

Desde el estudio afirmaban haberse visto “superados” por la enorme cantidad de gente disputando partidos en línea, teniendo en cuenta la posibilidad de realizar crossplay entre usuarios de Playstation 4 y PC. Y esa escasez de recursos que esgrimían queda patente en terrenos como una traducción al castellano tremendamente mejorable: leeremos religión en lugar de región, truco del sombrero servirá como traducción de la expresión futbolística hat-trick (marcar tres goles) y nos encontraremos piezas para nuestros vehículos con nombres tan peculiares las ruedas Maricón. Algo, sea como fuere, fácilmente subsanable vía parche.

Y en dichas actualizaciones futuras – se ha confirmado que encontraremos contenido tanto gratuito como de pago – reside la capacidad de perdurar en el tiempo de Rocket League. No creo que Psyonix deba alterar la esencia, simple y directa, pero el aportar nuevas formas de competición, escenarios más diferenciados y desbloqueables con enjundia será pieza clave en el éxito a largo del proyecto.

Conclusión

Rocket League es un proyecto humilde. La culminación de una idea nacida hace casi una década y que, con el apoyo suficiente, puede convertirse en uno de los multijugadores más disfrutables de una generación que todavía está dando sus primeros pasos. Tiene imperfecciones y aristas superficiales que pulir pero la exagerada diversión que ofrece su acertada simplicidad nos impide no recomendarlo.

Pros

  • Pura diversión sin complicaciones
  • Simplicidad bien encauzada
  • Completa y variada lista de desbloqueables
  • Una IA, aliada y rival, sorprendentemente solvente
  • El crossplay entre PS4 y PC

Contras

  • Problemas de servidores
  • Traducción pésima

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