Raymond McCauley, jefe de biotecnología de la Singularity University

Dentro de pocos años será normal elegir la genética con la que queremos que nazcan nuestros hijos, los esfuerzos de la ciencia no se centran en crear “superniños”, ni tampoco en elegir si lo queremos alto, rubio o con ojos azules, dejemos esa tarea al azar de la propia naturaleza, el fin es de esta evolución técnica es mucho más interesante, se pretende eliminar el riesgo a padecer enfermedades en un futuro, o lo que es lo mismo, hacernos inmunes a ellas antes de nacer.

Según la Organización Mundial de la Salud cada año mueren 16 millones de personas por enfermedades que podrían prevenirse. En la actualidad estamos en el borde de poder reducir drásticamente estas cifras modificando la información interna de nuestro cuerpo gracias a los biohackers, una especie de desarrolladores de software pero que trabajan con sistemas vivos para mejorarlos, dejando en el pasado la posibilidad de desarrollar un cáncer o contraer el VIH.

La biotecnología no solo se centra en eliminar el riesgo de padecer enfermedades, sino de atacarlas de una forma mucho más eficaz utilizando como herramientas la próxima generación de dispositivos, sensores o chips que se integrarán dentro de nuestros propios cuerpos en no más de un par de años. Herramientas diminutas, del tamaño de un grano de arroz que nos informen en tiempo real de nuestro ritmo cardiaco o nivel de glucosa en sangre, incluso capaces de secretar un medicamento de forma automática cuando sea necesario.

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