Según Parrot, "todos los niños quieren ser pilotos de un drone". Quizá suene arriesgado, pero es verdad que la idea de pilotar un drone es demasiado divertida, y en los últimos años han aumentado las ventas en la misma medida en la que los precios han ido acomodándose a las masas. Pero aún tienen unos precios cercanos a los 1.000 euros en los modelos más básicos, así que había margen todavía. La solución de Parrot: minidrones. Diminutos, veloces, manejables desde aplicaciones para smartphones y tablets, y por precios inferiores a los 200 euros.

Todos tienen cámaras VGA para realizar fotos, y los modelos Jumping también graban vídeo a 30 fps, una calidad bastante baja sobre todo en comparación a las cámaras de nuestros smartphones, pero principalmente debido a la intención de contener el precio para que quede como alternativa asequible a los modelos "grandes", bastante más costosos.

  • Jumping. Por 169 euros. Pensados para uso terrestre aunque capaces de saltar hasta 80 centímetros. Traen cámara gran angular, micrófono y altavoz. El modelo Night trae LEDs para conducir hasta a 7 km/h y los Race alcanzan los 13 km/h, aproximadamente la velocidad de un humano corriendo a buen ritmo. Se conecta con la app vía WiFi 2.4 o 5 GHz, con hasta 50 metros de alcance. La autonomía es de 20 minutos. Su memoria es de 4 GB.

  • Airborne. Los aéreos. El modelo Night (129 euros) también trae LEDs y el Cargo (99 euros) puede soportar pesos ligeros como equipaje. Su autonomía es de 9 minutos volando, se carga en 25. La memoria es de 1 GB y la conectividad Bluetooth permite un alcance de 20 metros.

  • Hydrofoil. Por 169 euros. Llega a los 10 kilómetros por hora a través del agua, y puede salir de la superficie acuática volando. La autonomía es de hasta 20 minutos y la memoria es de 1 GB. También como en el modelo Airborne, la conectividad Bluetooth le deja un alcance de 20 metros.