El nuevo Ford Mustang GT350R será el primer vehículo de la firma en ofrecer a sus clientes las nuevos llantas de fibra de carbono, un hito muy importante para conseguir coronar a este coche como el más rápido en la pista de su categoría.

En la actualidad ya existen llantas realizadas en fibra de carbono, pero Ford ha logrado el reto de ser el primer fabricante que consigue fabricarlas en masa, algo mucho más complicado que hacerlas a mano por el reto tecnológico que supone su fabricación.

El desarrollo de estas nuevas llantas de fibra de carbono ha corrido a cargo de Ford Performance.

¿Por qué es tan importante usar fibra de carbono en las llantas? Porque se reduce significativamente el peso de un elemento que está en contacto directo con el asfalto. Reducir la masa de este elemento permite al coche poder mejorar la dinámica, la dirección y el tiempo de respuesta de la suspensión.

De manera general, reducir el peso del coche ya es positivo, pero en las ruedas es, si cabe, más importante. Menor peso suspendido ayuda a que se puedan mejorar los tiempos por vuelta al reducir la inercia y sobre todo, permiten que la suspensión no tenga tanto trabajo para mantener el contacto del coche con el suelo en superficies complicadas.

Las pruebas que tuvo que superar este nuevo tipo de llantas fue exactamente el mismo que las convencionales: pruebas contra bordillos, exposición a rayos ultravioletas, exposición química y calor extremo. Y es que la fibra de carbono puede ser muy fuerte pero también bastante frágil, una debilidad procedente de la resina que se utilice. Los responsables afirman que las nuevas llantas de fibra de carbono del Ford Mustang GT350R están diseñadas para ser rígidas, ligeras y resistentes.

Las llantas de fibra de carbono del Ford Mustang GT350R permiten al coche reducir su inercia de rotación en un 40%.

La prueba más complicada que han tenido que superar fue la del choque contra un bordillo, un golpe que puede causar no solo daños en la llanta, sino en los neumáticos y en el sistema de amortiguación. Como una de las propiedades de estas llantas es su ligereza, la suspensión absorbió el golpe por completo, una situación tan rara que el probador tuvo que confirmar con el resto del equipo que el golpe se había realizado correctamente. Por seguridad, decidieron repetir la prueba en dos ocasiones más para quedarse tranquilos.

Para todos aquellos que estéis pensando en cómo reaccionan ante el calor generador por los frenos, cabe decir que las pruebas de resistencia térmica se realizaron con los potentes frenos del GT350R, que alcanzan una temperatura de funcionamiento de 900 grados centígrados. El diseño de la fibra de carbono ha sido realizado para superar con creces estas temperaturas, aunque es raro que se alcancen fuera de circuito y ante una exigencia muy alta. El recubrimiento de la llanta es similar al que se usa en la industria aeroespacial con el fin de soportar temperaturas extremas, esto significa que estamos ante un componente muy fino pero con una resistencia similar a la del diamante para proteger correctamente la resina.

Un complejo proceso de creación

Lo primero que se hace en la factoría de Ford es crear la estructura interna de carbono compuesta por filamentos dispuestos sobre las telas. Estos elementos se colocan en un molde junto a un chip RFID para realizar el seguimiento de la estructura. Cada rueda se introduce individualmente en un sistema para asegurarse la calidad de cada una de ellas.

Una vez está creada la estructura se funde con la resina y se deja curar a altas temperaturas. Tras este proceso el resultado es una llanta de una sola pieza eliminando la necesidad de unir o pegar los radios de la rueda al resto del cuerpo. La fuerza y resistencia es máxima.

Pero si es importante el complejo proceso de creación, no es menos el de supervisión. Hasta 18.000 imágenes de rayos X se toman por cada llanta de carbono con el fin de formar una compleja foto en 3D de cara a someterla a una minuciosa inspección con el ordenador. Hasta que no pasa esta prueba no se procede al pintado y a colocarla en uno de los nuevos Shelby Mustang GT350R.

Al final de todo este proceso, se consigue que el coche pueda pesar unos 30 kilogramos menos que si las llantas fueran las convencionales de aluminio, un peso vital porque se mejora el rendimiento en aceleración, en el paso de curvas y en el frenado al permitir que la suspensión trabaje mucho mejor.

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