Me llamo Carlos Otto y soy periodista. Tengo 31 años y, la verdad, creo que ya he disfrutado de suficiente libertad. Porque lo de ser libre y poder hacer lo que quieras está bien, pero en estos tiempos en los que a todos nos gusta rebelarnos, ¿a quién no le gustaría cometer unos cuantos delitos que le lleven a la cárcel durante un par de años?

Además, tengo una cicatriz en la cara que todo el mundo me dice que me da aspecto de delincuente. Y en la cárcel parece que ligas fijo. Lo mismo ligas con quien no quieres ligar, pero oye, la cosa es que ligas. Yo lo veo todo ventajas, ¿eh? Ya está. Decidido.

Y ahora, ¿qué hago para ir a la cárcel? Un día probé a vender droga en mitad de la calle y llamarlo 'economía colaborativa', pero el policía, aparte de llamarme cachondo, finalmente no me detuvo. Pero oye, no te creas, que con las leyes que últimamente se están aprobando en España lo mismo acabar en la cárcel no es tan difícil, ¿eh?

Hace poco hemos visto dos ejemplos muy concretos: el de la Ley Orgánica de Protección Ciudadana ('Ley Mordaza') y el del nuevo Código Penal en lo que a propiedad intelectual se refiere. Dos nuevas modificaciones que convierten en delitos cosas tan absurdas... que tú mismo podrías cometerlos en cualquier momento. Y eso es precisamente lo que me he propuesto.

Y aquí empieza el día en que cometí siete delitos en apenas cinco tuits. Mi aventura comienza con el siguiente tuit, en el que infrinjo el artículo 30.3 de la ley Mordaza (convocar manifestación por redes sociales) y el 491 del Código Penal, cometiendo un delito de injurias contra la Corona:

Venga, ya llevamos dos delitos. Segundo tuit:

Con este tuit acabo de violar el artículo 573 del Código Penal (“obligar a los poderes públicos a realizar un acto o abstenerse de hacerlo”) además del 490, que castiga las amenazas a los miembros de la familia real.

Va, ya van cuatro. Seguimos:

A ver, por partes: por un lado, acabo de violar el artículo 36,23 de la ley Mordaza; por otro, también me he llevado por delante el 270 del Código Penal, distribuyendo públicamente una foto protegida por derechos de autor y sin el consentimiento de sus autores. Ya llevamos seis delitos.

Ah calla, que para que la distribución de la foto sea delito debo tener beneficio económico directo o indirecto, ¿no? Y aquí es evidente que no lo hay. Así que nada, cinco delitos.

De hecho, oye, con esto de que puedo hacer (casi) lo que quiera con tal de no venderlo, mira, que me he venido arriba y me he puesto creativo:

Joder, está bonito el dibujo, ¿eh? Si es que me ha quedado perfecto. De hecho, a un amigo mío le ha gustado mucho. Tanto... que dice que si se lo puedo dar. A ver, que yo generoso sí, pero idiota no soy, ¿eh? Regalárselo no se lo regalo, pero se lo puedo vender:

Genial, ¿eh? Espera... ¡mierda! Ahora ya hay beneficio económico, ¿no? Y además directo. Directísimo, vaya. Pues nada, oye, otros dos delitos: distribución y venta de la foto y distribución y venta del dibujo/plagio.

Hagamos recuento: una convocatoria de manifestación en redes sociales, una injuria contra la Corona, obligar a un poder público a realizar un acto, amenaza contra un miembro de la familia real, distribución de una imagen de un policía, distribución y venta de una foto con copyright y distribución y venta de un plagio no autorizado.

En total, siete delitos en cinco tuits. Si esto no es vivir al límite, yo ya no sé.

P.D.: Si esto acaba en juicio, ¿me ayudáis a hacer un crowfund... un craudf... un crowfan... me ayudáis a pagarme el abogado?