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Es importante aclarar que estas herramientas sirven de poco o casi nada en contra de los trolls de internet. En ese caso, no hay argumento que exponer ni ideas que transformar, sólo hay una persona con gana de ejercer poder y de hacerte sentir mal. En ese caso don't feed the troll, lo mejor que puedes hacer es ignorarlo. Pero las discusiones importantes, ya sea en internet o en la vida real, pueden ser ganadas con ciertos cambios, relacionados con dejar de pelear y comenzar a debatir. Un buen argumento no es suficiente, sino que hace falta exponerlo de la forma adecuada.

Los tipos de discusiones

Existen varios tipos de discusiones, tal cual como plantea Dan Cohen en su Ted Talk. En primer lugar tenemos el modelo dialéctico, que resulta el más común: las personas esgrimen sus argumentos como arma y en poco tiempo la discusión se transforma en una batalla campal, donde son comunes los gritos y las agresiones personales. Esta es la forma de discusión más popular, pero también la menos efectiva.

En segundo lugar están los argumentos basados en pruebas. Las personas exponen las pruebas que tienen para respaldar su opinión, sin obtener siquiera confrontación o discusión. Se trata sólo de dar tu parecer sin tener en cuenta el feedback de los otros. Pero hay una tercera forma de debate, que es un poco más efectivo: el modelo retórico, en el que la persona expone su argumento ante una audiencia, adaptándolo a las personas que le escuchan, como lo haría un abogado frente a una corte.

Ganar o perder es relativo

Después de entender las formas de discusión, es importante tener una premisa en mente: ganar es relativo. Cuando 'pierdes' una discusión, en realidad estás adquiriendo nuevo conocimiento, hay una ganancia cognitiva pues estás adquiriendo una idea nueva; pero cuando 'ganas' una discusión, apenas estás disfrutando de un sentido momentáneo de poder, estás comprobando que tienes la razón y nada más. Es una satisfacción pasajera.

Desde esta perspectiva, el primer truco para ganar las discusiones en internet es entender tus motivaciones y comprender que discutir algo no es una batalla campal en la que se debe ganar a toda costa. De hecho, cuando colocas a la otra persona contra la pared e intentas convencerla de que tu opinión es la correcta, obtienes exactamente el efecto contrario.

Cuando intentas obligar a alguien a que cambie su forma de pensar, que acepte que está equivocado sólo lograrás que esa persona asuma una posición defensiva. A nadie le gusta la derrota, mucho menos que venga otra persona a imponer sus ideas. Intentar ganar una discusión no sirve de nada, porque en realidad no hay nada que ganar. En la medida en que intentes obligar a alguien a aceptar que tienes la razón, estarás ganándote un enemigo en vez de lograr tu objetivo.

¿Cómo ganar discusiones en internet?

Asumamos que ya comprendiste que no hay ganadores ni perdedores en una discusión, que tienes un argumento sólido que puedes respaldar con pruebas pero que pelear no sirve de nada, entonces ¿qué debes hacer? La respuesta es simple: persuasión. La persuasión es la verdadera arma para hacerte entender en una discusión, pues es de esta forma en la que lograrás que tu mensaje sea escuchado y que de verdad logre influir en el otro. ¿Has escuchado ese dicho que dice “se atrapan más moscas con miel que con hiel”? Pues de eso se trata la persuasión. Hay muchas técnicas de persuasión, pero la más sencilla es la que busca hacer que tu interlocutor se identifique con tus postulados para lograr influir en ellos. Esta consta de varias partes:

El primer paso es la escucha activa escucha atentamente a la otra persona. Intenta ponerte en su lugar y hazle entender que intentas comprender sus argumentos. Luego de esto, puedes crear empatía, es decir, hacerle ver que entiendes de dónde vienen y cómo se sienten. Luego puedes hacer rapport. El rapport se trata de hacer que ellos sientan empatía por ti, explicar cómo te sientes y por qué piensas de esa manera. La idea es lograr que haya un sentimiento de confianza, hacerles ver que no eres su enemigo ni su contrincante. Sólo cuando alcances esto, puedes comenzar a influir en ellos. Esto no se logra a través de la imposición, todo lo contrario. En este paso lo más importante es avanzar juntos hacia una solución, que englobe tu forma de pensar y la de ellos.

No se trata de ganar o perder, sino de llegar juntos a una conclusión. De este modo, ambos 'ganan' la discusión: tú serás capaz de entender la posición del otro, sus motivaciones, mientras que la otra persona logrará irse con una nueva idea. El secreto para ganar las discusiones es precisamente ese, no dejarse atrapar en la trampa del ego y lograr una solución efectiva a un dilema.