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Quizá podríamos pensar que tener mucha cantidad de luz puede ser positivo para nuestra escena, pero no siempre es así. De hecho, se puede considerar como una mala luminosidad para hacer fotos. En función de lo que queramos conseguir, una enorme claridad puede tener efectos negativos en la fotografía, ya que nos imposibilita capturar cierto tipo de imagen.

Precisamente con la llegada del verano, las condiciones climatológicas suelen ofrecernos días soleados con un gran exceso de luz, algo que inevitablemente afectará en aquellas tomas que realicemos. No todo se puede solucionar aumentando la velocidad de obturación y cerrando el diafragma, ya que quizá deseemos un resultado incompatible con aquellos valores que pide el fotómetro.

Junto a las escenas nocturnas y los días nublados, los soleados también pueden ser considerados como una situación adversa para hacer fotos. Sin embargo, del mismo modo que ocurre con otros entornos negativos, éste puede ser combatido empleando diferentes recursos para, al final, conseguir la instantánea que deseamos. Por lo tanto, veamos algunos de esos contextos con exceso de luz y cómo intentar hacerles frente.

Largas exposiciones

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Imaginad que deseamos hacer una larga exposición en un día soleado, una tarea que se antoja algo difícil. Lo primero que pensaremos será en tener la sensibilidad en el valor mínimo y en cerrar el diafragma lo máximo posible para así compensar ese exceso de luz. Sin embargo, eso no siempre es suficiente.

A pesar intentar alterar otros valores sin afectar a la velocidad de obturación, puede que no obtengamos el tiempo necesario para realizar nuestra toma. Debemos tener en cuenta que del mismo modo que ocurre con la apertura máxima, la mínima también varía según el objetivo que estemos utilizando. Así, en función de la lente que usemos podremos dejar pasar una menor cantidad de luz y, por lo tanto, extender el tiempo de exposición.

Otra opción podría ser la de emplear un filtro de densidad neutra, los cuales se colocan en la parte frontal de la lente y reducen en varios pasos la exposición de la toma. Los hay de muchos tipos, incluso con degradado por si únicamente deseamos reducir una zona de la imagen, lo que puede ser adecuado cuando vamos a tomar fotografías de paisajes.

Aperturas abiertas

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Es otro de los grandes problemas cuando tenemos exceso de luz. Normalmente suelen recomendar aperturas abiertas en los retratos, algo que nos ayudaría a obtener un bonito bokeh y separar así el sujeto del fondo.

Aunque podemos controlar una gran luminosidad aumentando la velocidad de obturación, a veces no suele ser suficiente o nos puede interesar captar cierto movimiento y dinamismo en la foto, para lo que necesitamos una velocidad de obturación baja.

Ante esto tenemos dos opciones. La primera de ellas es utilizar uno de los filtros de densidad neutra que hemos mencionado anteriormente, mientras que la segunda puede ser emplear un difusor para tapar la luz procedente del sol. La mayoría de reflectores también pueden servir para ello si quitamos las superficies encargadas de potenciar la luz.

Fuerte contraste

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Otro de los puntos negativos puede ser el generado por el fuerte contraste de la escena. Cuando el sol se sitúa muy alto, los rayos inciden sobre los objetos creando unas sombras muy bruscas. Así, si nuestra cámara no tiene un gran rango dinámico encontraremos una gran diferencia entre el punto más oscuro y el más claro de la toma.

Frente a eso, podemos optar por utilizar un flash de relleno para hacer que esas sombras no sean tan intensas. No obstante, puede que los efectos provocados por el flash no sean los deseados por muchos fotógrafos, por lo que se trata de una alternativa no válida para muchos.

Aunque pueda parecer algo obvio, quizá lo adecuado es elegir adecuadamente la hora del día en la que salimos a capturar instantáneas. Las recomendadas por muchos profesionales suelen ser aquellas llamadas como “horas mágicas”, en la que el sol se sitúa cerca del horizonte.

Balance de blancos

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Por otro lado, el balance de blancos también suele ser uno de los afectados cuando hacemos fotos con exceso de luz. Es entonces cuando se suelen mostrar unos tonos más cálidos que, a pesar de ser buscado por algunos, puede no ser el resultado que estamos buscando.

Solucionarlo es fácil, podemos aumentar los grados kelvin de la cámara para que ésta muestre unos resultados más fríos (aunque a veces solo deja cambiar el modo) o lanzar las fotos en RAW. Al utilizar el negativo digital no importa qué balance de blancos empleamos, ya que podremos cambiarlo fácilmente en la edición sin perder datos de la toma inicial.