Uno de los tópicos sobre la seguridad vial es el que dice que los airbags provocan daños mayores que los que se supone que evitan. Otro tópico menos extendido pero utilizado a veces por quienes quieren saltarse las normas opina lo mismo de los cinturones de seguridad, lo cual es una mentira aún mayor. Sin embargo sí existe una situación en la que el uso de cinturón de seguridad puede ocasionar daños graves, y es cuando está mal utilizado, claro. Ciertas formas de uso pueden dar pie al efecto submarino, que puede tener consecuencias fatales para quienes ocupan el vehículo, como dejan claro en este recurso de la Dirección General de Tráfico española.

El efecto submarino se produce cuando el cinturón no es capaz de retener al pasajero en caso de accidente, y su cuerpo termina deslizándose por debajo del mismo, llegando a impactar contra el volante o el salpicadero. Ocurre cuando se colocan objetos sobre el asiento como cojines o toallas, o cuando el respaldo está demasiado reclinado. Son situaciones en las que el efecto submarino tiene muchas más posibilidades de entrar en acción en caso de accidente, ya que el cinturón no está en su posición óptima. También puede ocurrir este efecto en el caso de que el cinturón esté demasiado holgado y no se haya ajustado bien. En este vídeo se pueden apreciar sus efectos:

En cierta medida, el efecto submarino es la razón por la que los niños deben ir con sillas especiales. Por su escasa estatura y nula corpulencia, es mucho más probable que en caso de colisión el cinturón no les pueda retener. La forma de prevenirlo y evitarlo es sencilla: cinturón de seguridad bien ajustado, nada de objetos que puedan interferir en él como pinzas o telas, el respaldo del asiento lo más vertical posible y ningún objeto como toallas o camisetas sobre el asiento.