campos de concentración nazis

Phrontis (Wikimedia)

Abril de 1945. Un mes antes del final de la II Guerra Mundial, la división armada número 11 del ejército británico entraba en el campo de concentración de Bergen-Belsen. Allí se encontraron los restos del horror de los crímenes cometidos por los nazis. Sólo en este recinto de la Baja Sajonia, se estima que murieron más de 50.000 personas.

Como en muchos campos de concentración nazis, el ejército alemán trató inicialmente de ocultar los crímenes cometidos. Cuatro días antes de la liberación de Bergen-Belsen, Heinrich Himmler acordó que los soldados británicos pudieran acceder al recinto, lo que finalmente ocurriría el día 15 de abril. Durante ese tiempo, los guardias de las SS obligaron a algunos de los prisioneros a quemar parte de los cadáveres hacinados.Tras la liberación, el campo fue destruido para frenar la propagación de enfermedades

La liberación de Bergen-Belsen desveló parte del horror cometido en esta zona del norte de Alemania. Como en muchos campos de concentración nazis, más de 13.000 personas muertas reposaban sin enterrar en Bergen-Belsen. Los cadáveres estaban situados junto a los 60.000 individuos que sobrevivían en el recinto. El horror nazi también conllevó la aparición de enfermedades como el tifus, la tuberculosis o la disentería.

Una vez que liberaron a los prisioneros y con el objetivo de frenar las infecciones, los soldados británicos decidieron quemar los restos del lugar. La destrucción de muchos campos de concentración nazis evitó la propagación de enfermedades, pero podría tener un efecto secundario sobre la memoria histórica: el olvido. Aunque Alemania ha realizado un importante ejercicio de recuerdo, como se puede observar en la exposición Topographie des terrors de Berlín, resulta fundamental recordar el pasado para no borrar lo ocurrido.

Con este objetivo, Paul Verschure, del Departament de Tecnologies de la Informació i les Comunicacions de la Universitat Pompeu Fabra, ha impulsado la creación de la Future Memory Foundation. Esta iniciativa, en la que también participa el historiador alemán Haboo Knoch, pretende preservar la memoria sobre el Holocausto aprovechando la realidad aumentada y virtual. El objetivo no es otro que "salvar el pasado para modelar el futuro", según ha anunciado la UPF.

Gracias al uso de las nuevas tecnologías, los investigadores buscan que el recuerdo de los horrores cometidos se mantenga y no caiga en el olvido. Para ello, el proyecto ha desarrollado una aplicación en la que se podrá visualizar el desaparecido recinto de Bergen-Belsen con la ayuda de la realidad virtual y la realidad aumentada.

Un superviviente del campo de Bergen-Belsen señala dónde estaba la barraca en la que vivió. Future Memory Foundation

En el futuro, los investigadores pretenden extender la recreación inicial de un centenar de campos de concentración nazis, hasta completar los más de 45.000 rincones en Europa en los que Adolf Hitler ejerció la represión (guetos, campos de exterminios, centros de tortura, etc.)

En este espacio de la memoria, que rescata del olvido al desaparecido Bergen-Belsen, también estarán disponibles los archivos de audio del momento en que los prisioneros fueron liberados por los soldados británicos. Los ecos de aquellos campos de concentración nazis son ahora rescatados del olvido gracias al uso de la tecnología.