El tema del voto nulo en México ha acaparado, de cara a las elecciones intermedias que se celebrarán este domingo 7 de junio, distintos medios y plataformas, creando un verdadero tópico de análisis. Las posturas son diversas, las voces muchas; también pueden identificarse mitos que minan la confianza en la postura anulista, así como respuestas a esos mismos, todo este conjunto de información ha creado un debate que a continuación analizamos.

El voto nulo es definido por el Instituto Nacional Electora, INE, de la siguiente forma:

El que un elector deposita en la urna, sin haber marcado ningún cuadro que contenga el emblema de un partido político; y b) aquel en el que el elector marca dos o más cuadros sin que exista coalición entre los emblemas de los partidos que fueron marcados.

Ahora bien, con esto encontramos que dista mucho del abstencionismo que es definido como el acto en el que un potencial votante decide no ejercer su derecho al voto, ya sea por motivos de desinterés en el sistema político, así como problemáticas geográficas para emitir el voto. Sin embargo se establece que dentro del abstencionismo pueden identificarse dos tipos: la abstención pasiva o sociológica que es la que cumple los requisitos antes descritos en la definición; así como la abstención activa o ideológica, ligada al hecho de no emitir el voto motivado por un rechazo político que busca no legitimar el sistema.

El voto nulo como tal se puede reducir, técnicamente, a una votación que refleja la ignorancia del mecanismo para emitir un voto válido, sin embargo, es el voto nulo con intención del que se discute y se abren dos vías de debate. En primer lugar la utilidad que puede tener el voto nulo como protesta, así como la finalidad ideológica de un movimiento anulista.

2009

En las elecciones de 2009 se inició un movimiento encabezado por intelectuales, empresarios y grupos estudiantiles, que llamaban a emitir votos nulos como protesta ante el sistema político y utilizarlo como una demanda de la necesidad imperante de una reforma electoral. Entre los principales temas en su agenda de protesta estaban: permitir el registro de candidatos independientes, plebiscito y la revocación de mandato.

En el resultado de las votaciones sí se logró registrar un incremento en el voto nulo; se estima que en 2009 este voto alcanzó la cifra de 10.86% en DF, llegando a ser la tercera fuerza en la votación. En otras regiones también se registró el alza en los porcentajes de votos nulos, sin embargo también se identifica que se trata de un comportamiento más rural que urbano y más regional que nacional.

Victoria del anulismo y la reforma electoral

En 2014 se hizo una reforma electoral, y entre los cambios realizados se identifica uno de los que estaban dentro de la agenda anulista: los candidatos independientes. También algunas reformas importantes, pero también, otras muy cortas para la situación política nacional. Dice Denise Dresser, especialista y una de las intelectuales líderes del movimiento anulista en 2009, que "el sistema electoral funciona muy bien para los partidos pero muy mal para los ciudadanos". Y es que, si bien los candidatos independientes figuran en las opciones que tenemos los ciudadanos para el próximo proceso electoral, el procedimiento para que estos lleguen a tener su registro es complicado, burocrático y lleno de requisitos que lucen interminables. La misma Dresser expresa que "es más fácil conseguir la paz en Medio Oriente que registrarse como candidato independiente en México".

Aún con los grandes escollos que, según los especialistas, quedan pendientes para una futura reforma integral en materia electoral, los anulistas se marcaron un éxito debido a que, posterior a las elecciones de 2009, el entonces presidente Felipe Calderón llamó a una mesa de diálogo con los líderes del movimiento anulista para recoger sus inquietudes y elaborar una agenda sobre los puntos más importantes que promovían. Luego, se unieron al diálogo con el -también entonces- IFE para los esbozos de lo que sería la reforma electoral de 2014. Aún con todo lo que quedó en el camino para lograr una reforma proporcional a la problemática en materia electoral, los anulistas señalan que su movimiento puso en un punto muy alto temas necesarios para México.

Puntos de vista

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Así pues, durante la víspera del día de las elecciones, el 7 de junio próximo, también debemos ese cambio de fecha a la nueva reforma, el tema del voto nulo ha tomando vuelo conforme se acerca el momento para los ciudadanos de ir a las urnas. Por un lado, se publicó de un video, que se viralizó a través de las redes, de Roberto Duque, académico de la UNAM en derecho electoral. El mismo autor del video explica su sorpresa al conseguir millones de reproducciones. En dicho video expresa que el voto nulo beneficia a los partidos en la repartición del presupuesto, tiempo de televisión y en la cantidad de diputados plurinominales que les serán otorgados.

Ahora bien, dos de los intelectuales que encabezaron el movimiento del voto nulo en 2009, José Antonio Crespo y Denise Dresser, han expresado sus propios argumentos; desmitificado ideas que se reproducen sin ningún fundamento como la que asegura que el voto nulo beneficia al PRI. Así pues, poco después se dio a conocer otro video que refuta lo dicho por el académico Roberto Duque, alegando que no es verdad que el voto nulo beneficia a los partidos grandes y analiza otros mitos sobre este tema. Además, resulta interesante verlo de principio a fin para conocer la agenda de temas que el movimiento anulista busca poner luz con su protesta.

Voto nulo < voto de castigo o votar por un candidato independiente

Otra postura sugiere que el voto nulo no es un elemento de protesta porque en lo "matemático en los datos duros" no se tienen resultados y, por el contrario, el voto de castigo emite un mensaje directo. Como voto de castigo entenderemos aquel otorgado al partido contrario al que está en el poder, esto permite la alternancia y da un mensaje claro a quienes no ejercieron el poder de manera satisfactoria. Por su parte, los anulistas proponen que el voto del castigo es más de lo mismo, ya que la oposición no existe como tal en el sistema político mexicano; que por el contrario los que llegan al poder -apoyados por el voto de castigo o voto útil- estandarizan su conducta con los del partido que dejó el poder, es decir: adquieren la misma postura cómoda que el partido anterior y se beneficia a los mismos sectores.

También se ha dicho que si es un triunfo la inclusión de los candidatos independientes sean apoyados con el voto y que este mecanismo es una mejor opción que el voto nulo.

Acá un debate al respecto:

Voto nulo > abstencionismo y voto de castigo

Los anulistas sugieren que el mensaje de su movimiento va encaminado a las personas indecisas y los que, hasta el momento, no desean votar. Proponen que es importante ejercer el derecho al voto y que si no se tiene un candidato o partido, incluso por desinterés o hartazgo del sistema, es el momento de ir a las urnas como forma de protesta. "Anular es votar", dicen, sobre todo a falta de un voto en blanco y de otras regulaciones como que el voto nulo tenga un poder jurídico y afecte a los partidos porque serían el termómetro de la percepción ciudadana. En este sentido, agregan, que el voto nulo es no decidir por el "candidato menos peor" o escoger entre un puñado de postulantes con claras deficiencias. Además que el problema político nacional es uno sistémico y que se debe exigir el diálogo en estos temas porque los partidos por sí mismos no gestionarán estos cambios.

¿Es entonces, el voto nulo, una verdadera opción?

Basta conocer la agenda del movimiento anulista para cerciorarnos que se trata de una propuesta de fondo, sin embargo esta opción es para aquellos que no se han decidido por algún candidato o simplemente si para quienes no desean votar. Sumarse al anulismo sería una medida de protesta moral, en todo caso, pero como vimos, el debate es amplio. Acá algunos de los temas más importantes en la agenda anulista, esos que a los que buscan poner luz con la protesta en las urnas con el voto nulo.

  • Crear un contexto de exigencia para sacudir a los partidos de su autocomplacencia.
  • Un primer paso para diagnosticar lo que le hace falta al sistema político e impulsar los cambios indispensables.
  • El voto anulista puede crear un eje de cambios correctivos para exigir, por ejemplo, la revocación de mandato.
  • Exigir que el voto nulo tenga valor jurídico.
  • Que el voto nulo se tome en cuenta para decidir si mantienen el registro los partidos.
  • Exigir la reducción del 50% del financiamiento público a los partidos políticos.
  • Propuesta de atar el voto nulo a la cantidad de recursos que se les otorga a los partidos.
  • Correcciones al sistema nacional de anticorrupción para que se elimine el fuero.
  • Que se le quite a los partidos el nombramiento de los Consejeros del INE para asegurar su autonomía.
  • Que la lista de los prurinominales se abra para que sean los ciudadanos los que elijan cuales candidatos entran por esa vía y cuáles no.