Recuerdo que, en 2013, Apple presentó el iPad Air. Tras años de iPads con grandes marcos y resultando aún muy pesado en la mano si lo queríamos sostener en períodos considerablemente largos, llegaba un iPad ligero, mucho más bonito, mejor aprovechado, y junto al iPad Mini Retina, mucho más potente. Tras haber anunciado el SoC A7 con el iPhone 5s como un procesador de 64 Bits "Desktop-Class", es decir, preparado para mover aplicaciones de escritorio. Sin embargo, ocurría una cosa. Apple llevaba mucho tiempo sin llevar al iPad mejoras que diesen valor al producto, algo que se agravó con iOS 8 y el iPad Air 2. Aun así, mis motivos para no comprarlo no fueron esos.

El A7 es un procesador potentísimo, pero no podrá mover la mejor novedad de iOS 9 en el iPad.

No compré el iPad Air original porque me pareció una propuesta muy rácana. ¿En qué sentido? Aquí entra mi lado nerd. En Android teníamos 2GB de RAM en tablets desde 2012, y 3GB en teléfonos desde 2013, por lo que el gigabyte de RAM del iPad me parecía una cantidad muy baja. "Pero iOS está bien optimizado", me decían. Y cogía alguno de amigos y veía como la recarga de pestañas en Safari era constante, y algo parecido ocurría con aplicaciones. El rendimiento era exquisito, pero la corta memoria RAM (estrenada en dos modelos anteriores) haría que la vida del producto recibiendo funciones de peso fuese corta. Lo sé, un argumento muy poco Apple, pero yo quería un iPad para años. Y por eso compré el iPad Air 2 a su salida, porque daba el salto a los 2 GB de RAM. Estaba seguro de que los posibles usos de memoria serían mucho mejores.

Lo peor de todo fue que Apple dejó al iPad Mini 3 sin el segundo gigabyte de RAM, relegándolo a la categoría de potencia de un producto de un año antes, y subiendo el precio por la inclusión del Touch ID. Es decir, un año después, Apple seguía con la misma cantidad de RAM de 2012, algo increíble. Por muy bien que optimices, en ese caso, más siempre es mejor.

Si algo quedó claro ayer, es que el argumento de "la RAM no importa", no es válido siempre, sólo bajo circunstancias muy concretas.

Y sí, ayer fue el día que tanto esperaba. Aunque no creo que sea la salvación de los iPads, y sí una cosa que necesitaban mucho, Apple ha traído con iOS 9 una nueva multitarea que hace el dispositivo más flexible que nunca. Existen dos maneras fundamentales de utilizar las aplicaciones en iOS 9. Slide Over, que supone tener una aplicación a pantalla completa, y deslizar desde la derecha, lo que nos trae una aplicación en tamaño reducido (con aspecto de iPhone). Al final, es una opción que congela una de las aplicaciones, como dejarla en segundo plano, pero de manera más visual y rápida.

La segunda, Split View, consiste en algo parecido, pero con un cambio fundamental. La segunda aplicación en pantalla no es proceso que escondemos tras uno o dos usos, o para consultar algo. No, la segunda aplicación se mueve de manera simultánea a la primera. Es decir, tenemos, por primera vez, multitarea real con posibilidad de usar con dos manos a la vez. Podemos también elegir la disposición de las ventanas (1/2, 1/3...). Lógicamente, mover dos aplicaciones a la vez requiere, sobre todo, mucho más uso de RAM. Y ahí entra nuestro amigo, el iPad Air 2.

Como sospechaba, hice bien no adquiriendo el iPad Air. La primera gran actualización de software que reciben los iPad llega solo al último modelo. De hecho, incluso un modelo presentado en paralelo y que actualmente se vende en tiendas, el mencionado iPad Mini 3, tampoco recibirá las novedades. No sé que excusa pondrán desde Apple, pero no creo que sea por potencia, sino por memoria RAM. Y no critico el hecho de que los nuevo modos no lleguen a iPads anteriores, sino la raíz del problema de que no lleguen.

La novedad esperada durante años en los iPad, solo llega a uno de los últimos.

Apple optimiza muy bien el sistema operativo, pero con perspectiva podemos ver que el tiempo pasa demasiada factura a productos que podrían ser mucho más longevos. Ocurre desde el iPad original, cuando sólo meses antes del iPhone 4 que venía con 512 MB de RAM, incluyeron tan sólo 256 MB. Al principio no importaba, porque iOS 3.2 no tenía multitarea, pero cuando llegó iOS 4.2 al iPad vimos las consecuencias. El iPad manejaba a duras penas varias aplicaciones. El caso similar al de ayer llegó con iOS 5. Con un hardware similar (procesador A4), el iPhone 4 llegó hasta iOS 7 y el iPad se quedó en iOS 5. Ayer vimos un buen ejemplo, y contrario. Con exactamente la misma cantidad de RAM y el mismo A5, iPhone 4S y iPad 2 siguen vivos, 4 años después. Y lo valoro enormemente.

Vuelvo a repetirlo, iOS es el sistema mejor optimizado, pero llega un momento en que de donde no hay, no se puede sacar, y Apple no saca. Y con la RAM hemos topado (iPhone 6 y iPhone 6 Plus, 1 GB de RAM tras 3 años). Por ello, el halo optimizador queda en mito, en el sentido de que el sistema acaba rascando. Prefiero optimización y el mejor hardware. Apple tiene recursos para traerlo en cada lanzamiento.

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