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Estados Unidos acaba de prohibir las grasas trans en los alimentos. Según publica Bloomberg, la decisión ha sido tomada después de conocer las conclusiones de un informe científico de la FDA.

La entidad norteamericana ha determinado que "no existe un consenso sobre la seguridad de los ácidos grasos trans, que son la fuente primaria a partir de la que se producen las grasas trans industriales". ¿Qué significa esta prohibición? ¿Todas las grasas son perjudiciales para nuestra salud? ¿Y cuál es la situación en otros países?

No todas las grasas son malas

Como explican desde los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), "nuestro cuerpo necesita que consumamos grasa para funcionar adecuadamente". Las grasas pueden encontrarse en multitud de alimentos, aunque proceden principalmente de productos como la leche, los aceites y la carne. Además, muchos alimentos fritos, precocinados u horneados también contienen una elevada cantidad de grasas.Una alimentación sin grasas no sería saludable, aunque deben consumirse con moderación

Pero no hay duda: necesitamos grasas para estar sanos. Estos compuestos son una fuente energética muy importante, y de hecho, son nutrientes fundamentales para poder absorber vitaminas. Tal y como recalcan desde los CDC, "no sería saludable llevar una alimentación sin ningún tipo de grasa". No obstante, este consumo debe realizarse con moderación. Y es que las grasas son los compuestos que más calorías aportan.

¿Pero qué tipos existen y cuáles son las más saludables? A nivel bioquímico, podemos diferenciar cuatro tipos de grasas principales. Esta clasificación también nos puede ayudar a elegir alimentos con grasas más saludables y comer menos no saludables.

  • Grasas saludables: grasas mono insaturadas y grasas poliinsaturadas. Por ejemplo, los ácidos grasos Omega-3 son beneficiosos para el corazón, y están presentes en pescados (salmón, caballa, atún blanco), nueces, tofu, linaza o aceite de canola.
  • Grasas no saludables: grasas saturadas y grasas trans. Este segundo tipo de grasas son las que han sido prohibidas por la administración de Estados Unidos. En Europa, diversas agencias recomiendan que la suma total de grasas saturadas y grasas trans sea menor del 10% de la energía total.

¿Qué son las grasas trans?

Aunque popularmente conocidas como "grasas trans", los ácidos grasos trans son ácidos grasos insaturados cuya estructura química se caracteriza por tener un doble enlace en configuración trans. Esta peculiaridad les diferencia de los ácidos grados con doble enlace en configuración cis, forma habitual en la naturaleza. Por tanto, estos compuestos se originan a partir de procesos como los siguientes:

  • Hidrogenación parcial, técnica utilizada en la fabricación de grasas sólidas y semisólidas que se emplean después para producir margarinas, galletas o bollería industrial.
  • Desodorización de aceites vegetales insaturados ricos en ácidos grasos poliinsaturados, considerada como la principal fuente de este tipo de grasas en la dieta de la sociedad española.
  • Fritura de alimentos, debido a las altas temperaturas que alcanza el aceite.
  • Transformación bacteriana de ácidos grasos insaturados en el rumen de los rumiantes. En este caso, las grasas trans están presentes de forma natural en la carne, la leche y derivados de estos animales, aunque las cantidades son pequeñas (suponen entre un 1 y un 8% de la grasa total).
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Las grasas trans industriales, ahora prohibidas por la FDA, son aceites líquidos que se transforman en grasas sólidas durante el procesamiento de los alimentos. De forma minoritaria, como comentábamos, pueden hallarse ácidos grasos trans en comidas no procesadas, como la leche, la carne o los derivados, aunque este porcentaje sea minoritario.

¿Cómo evitar este tipo de grasas? Todos aquellos alimentos en cuya información nutricional consten aceites o manteca vegetal "parcialmente hidrogenados" llevarán este tipo de grasas. También podemos encontrar ácidos grasos trans en productos como galletas dulces horneadas industrialmente, galletas saladas, pasteles o comidas fritas. Como explica a Hipertextual la nutricionista Izaskun Martín Cabrejas, "las grasas trans están presentes en alimentos precocinados, bollería industrial o galletas".

Los perjuicios para la salud

La FDA no ha sido la única en resaltar los daños de las grasas trans sobre nuestra salud. En ese sentido, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad también ha establecido los efectos adversos de este tipo de grasas. Entre sus perjuicios para la salud, podemos destacar el aumento de los niveles en sangre del colesterol "malo" (más conocido como colesterol LDL), la disminución de los niveles en sangre del colesterol "bueno" (colesterol HDL), el incremento de los niveles de triglicéridos en sangre o de la necesidad de ácidos grasos esenciales.

El consumo de las grasas trans (incluso a niveles bajos) está relacionado con el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, consideradas como la primera causa de muerte en todo el mundo. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, este tipo de patologías produjeron en 2012 más de 17,5 millones de defunciones, lo que supone un 31% del total de fallecimientos a nivel internacional.

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En ese sentido, un informe del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición también recomendaba la reducción de los niveles de grasas trans como "estrategia de salud pública". Sus conclusiones comentaban la relación entre el consumo de ácidos grasos trans y las enfermedades cardiovasculares, así como los posibles efectos de estos ácidos grasos sobre la insulina, la inflamación o el estrés oxidativo.

El consumo de grasas trans está relacionado con un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovascularesSus efectos perjudiciales llevaron a la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria a recomendar "un consumo lo más bajo posible de grasas trans". Sin embargo, la EFSA también establecía que "la evidencia disponible era insuficiente para establecer si existía alguna diferencia entre los ácidos grasos trans de origen industrial o aquellos procedentes de los rumiantes en cantidades equivalentes, en relación con el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares".

La decisión de la FDA, por tanto, supone ir un paso más allá en las recomendaciones nutricionales. Según Bloomberg, la industria tendrá tiempo hasta junio de 2018 para modificar la formulación de los alimentos. Aunque la mayor parte de empresas, entre las que se encuentran Kellogg, Kraft o ConAgra Foods, han ido reduciendo progresivamente los niveles de este tipo de ácidos grasos, la medida no deja de ser sorprendente.

Como apunta Martín Cabrejas, "lo que debemos evitar es el consumo diario de este tipo de alimentos ricos en ácidos grasos trans". Según la nutricionista, "no tiene por qué ser malo tomar una galleta de vez en cuando", aunque en lo posible debemos apostar por las grasas más saludables que comentábamos al principio.