De un total de 297 proyectos presentados ante la aceleradora europea Finodex España ha presentado un total de 78 ideas que agrupa tanto a emprendedores como a pymes, situándose como el país líder de toda la Unión Europea. Y es que nuestros vecinos nos siguen, pero de lejos: en segunda posición se sitúa Alemania con 20, 19 de Grecia, Reino Unido con 15, Holanda y Dinamarca empatadas con 11.

La aceleradora, que cuenta con un presupuesto total de 4,64 millones de euros a distribuir en subvenciones a fondo perdido de entre 10.000 y 170.000 euros, anunciará a sus afortunados en septiembre.

En cuanto a los proyectos, son aquellos enfocados al negocio de las ciudades inteligentes y a la salud los que han llamado más la atención de los seleccionadores europeos.

La inversión es aún insuficiente, por lo que todavía hay que salir fuera a buscarlaPero volvamos al liderato de España en esta convocatoria. Todo apunta a pensar que podrían ser buenas nuevas: la calidad y la cantidad de ideas españolas son mejores que las de otros países. Ninguna señal indica que esto no sea así. Sin embargo, el prisma tiene más caras, el producto es uno de los más innovadores, pero también habremos de pensar el por qué de tan elevado número de emprendedores y pymes que buscan financiación en el extranjero.

Es un hecho que el crédito a las pequeñas empresas ha caido; el último dato del Banco de España sitúa el crédito en un descenso interanual del 4,9% respecto a 2014, eso sí con aun aumento de 8% respecto al registro mensual anterior. Respecto a las startups, en total se ha logrado una inversión de 109 millones a lo largo del primer trimestre de 2015, un asombroso 152% que en el mismo periodo de 2014 según datos de Startupxplore. No se puede decir que sean datos negativos, ya que desde luego se ha mejorado tanto en datos desde el inicio de la crisis como en crecimiento de fondos y aceleradoras. Pero es a vistas insuficiente. Aún existen pocos inversores afincados en España, poca confianza de la empresa privada y rondas de financiación de bajo importe, porque no hay lugar a dudas que el producto gusta.