Las contraseñas han sido siempre objeto de debate. Se trata de un método de seguridad que, con el paso del tiempo y la expansión de internet, ha demostrado ser insuficiente para proteger datos más sensibles como las cuentas bancarias o incluso nuestras cuentas de correo y redes sociales –que cada vez almacenan más información sensible sobre nosotros–. Muchos han intentado matarla, pero nadie ha conseguido hacerlo definitivamente.

Ante esta disyuntiva, un grupo de ingenieros integrantes de la empresa Intelligent Environments ha decidido plantear el problema de una forma diferente. En lugar de matar la contraseña como la gran mayoría pretenden, ¿qué tal si la reinventamos y mejoramos? Eso es lo que han logrado con las contraseñas con emojis.

The world's first Emoji passcode from Intelligent Environments on Vimeo.

Las contraseñas con emojis solventan dos problemas de las clásicas contraseñas alfanuméricas:

  • Son más fáciles de recordar. Gracias al toque "amigable" y cercano que proporcionan los emojis, no tendremos que recordar combinaciones de números y letras que, en realidad, no significan nada. Bastará con recordar emojis que pueden representar sentimientos de un momento determinado. Por ejemplo: el día de mi graduación universitaria me sentí triste, alegre, pletórico y bailarín. Esos cuatro estados de ánimo son fácilmente representables con emojis. Y, obviamente, son mucho más fáciles de recordar que las combinaciones alfanuméricas.

  • Son más seguras. Un código PIN al uso ofrece 7.290 combinaciones distintas. Una contraseña basada en emojis permite 3.498.308 combinaciones diferentes. Esto hace que adivinar la contraseña mediante algoritmos matemáticos sea mucho más complejo de lo habitual.

Aunque interesantes, las contraseñas con emojis siguen sin ser la solución definitivaPero no todo es color de rosa con esta invención. Al ofrecer más combinaciones, la introducción de la contraseña se vuelve más compleja. Una contraseña alfanumérica cuenta con 62 opciones para cada dígito (letras alfanuméricas en mayúscula y minúscula más los números del 0 al 9). Emojis hay más. Muchos más. Por lo tanto, podremos pasar horas y horas haciendo scroll entre nuestra lista de emojis para introducir nuestra contraseña.

Así pues, esta solución solo sería válida como segundo método de autenticación. Imagina tener que introducir cuatro emojis cada vez que quieras desbloquear tu smartphone. Ahora compáralo con la sencillez de un patrón de bloqueo o el uso de tu huella dactilar. ¿Cuál es más rápido? Está claro que las contraseñas con emojis, tal y como están planteadas actualmente, saldrían perdiendo. Por lo tanto, aunque suponen un claro avance en varios aspectos, las contraseñas con emojis siguen sin ser la solución definitiva y quedan solo como algo curioso y llamativo. Al menos por el momento.