Parece que en 2020 coincidirán bastantes hitos, el primero el de la llegada de coches eléctricos con autonomías decentes, segundo la aparición en masa de coches autónomos en aquellas ciudades que permitan su circulación y por último (y derivado del segundo punto) llegarán los taxis autónomos, un nicho de mercado en el que Zoox quiere golpear con fuerza en 5 años.

Tim Kentley-Klay, un diseñador australiano, y Jesse Levinson, un ingeniero que trabajó en la Universidad de Stanford con Sebastian Thrun, el primer director del programa de conducción autónoma de Google, crearon Zoox cuyo objetivo era crear un taxi autónomo elegante, de lujo, eléctrico, con puertas tipo alas de gaviota y con los cuatro pasajeros situados enfrentados. El nombre en clave era L4 y su mayor peculiaridad es que no tenía frontal o parte trasera, el coche podía ser conducido empleando ambos extremos y es que no tenía parabrisas, ni tampoco volante o pedal de freno.

taxis autonomos
Primer prototipo de Zoox

A finales de 2014 entró una firma de capital riesgo, de la cual no se conoce el nombre porque entró en modo oculto, con el objetivo de lanzar el proyecto hacia delante y dotarlo del pulmón financiero necesario para desarrollar durante los próximos 5 años un prototipo totalmente funcional en el que se basarán los futuros taxis autónomos.

Los grandes fabricantes necesitan una década para elaborar el coche que conducimos. Zoox lleva 12 años haciendo un prototipo.

En la actualidad Zoox ha patentado varias ideas para el software que controla su taxi autónomo y en diciembre de 2014 mudaron su sede a una estación de bomberos en desuso en Menlo Park, de esta forma al ser un recinto cerrado no tienen que pedir permiso para realizar las pruebas con sus taxis autónomos.

Como he dicho, la mayor peculiaridad es que el coche no tiene ni parte frontal ni trasera y es que equipa cuatro motores (una instalado en cada rueda) y una batería, además las cuatro ruedas pueden girar mejorando la maniobrabilidad en sitios complicados. De esta forma se reduce la pérdida de energía y se mejora la seguridad al tener los sistemas duplicados. El resultado es un coche más pesado que uno autónomo al uso, pero según sus diseñadores, mucho más seguro.

En la actualidad el prototipo se ha construido sobre un escueto biplaza con cuatro módulos autónomos. Su autonomía permite una circulación de 30 minutos con una velocidad máxima de 70 kilómetros por hora debido a un peso de 400 kilogramos.

El roadmap de Zoox es bastante optimista y es que quieren tener el prototipo a finales de 2016 para poder ser adaptado para las vías públicas en 2019, y tan solo un año después debutaría como taxi autónomo en Las Vegas. Hasta que llegue este momento la compañía tendrá que superar numerosas trabas burocráticas y demostrar que pueden competir contra el coche autónomo de Google o Lexus. Tan solo el tiempo nos dirá si Zoox tiene el éxito que espera.