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Con la campaña electoral en España para la municipales y autonómicas en la recta final y con la de las generales a unos pocos meses, no son pocos los que se están pensando en votar o no, y de hacerlo, si votar a un partido o emitir uno de los llamados votos de castigo. Vaya por la delante que el ejercicio del sufragio universal recogido en la Constitución y en la Ley Orgánica del régimen electoral general es un derecho inalienable para todos los españoles -salvo que estén limitados a él por una condena penal en firme-, y es la única herramienta democrática eficaz de la que disponemos los ciudadanos para construir un gobierno y participar en el Estado más allá de las cuestionadas ILP.

Siempre seré de la opinión de que hay que votar, es la única forma efectiva de poder de los ciudadanos, pero en caso de que no se esté de acuerdo con los partidos políticos de la circunscripción o sus programas, el régimen electoral incluye una serie de mecanismos para estos casos dentro del ejercicio del derecho a voto: voto en blanco, voto nulo y abstención. Las tres fórmulas están permitidas en la ley, y pese a que a simple vista parezca que emitir un voto con estas tres posibilidades se trata de un voto de castigo, lo cierto es que su importancia va mucho más allá, pues dependiendo de la fórmula que elijamos, puede suponer todo lo contrario a lo que se busca con la emisión de un voto de este tipo.

Voto en blanco

En este sentido, se considera voto en blanco, para la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, aquellos en los que el sobre no contiene ninguna papeleta y, en el caso de las elecciones para el Senado, las papeletas que no contengan indicación a favor de ninguno de los candidatos. Socialmente se considera que el voto en blanco supone que el ciudadano que ejerce su derecho está a favor del sistema electoral general pero no tiene preferencia especial por ningún partido político. El uso del voto en blanco está muy arraigado entre la sociedad española, tanto que en las últimas elecciones municipales y autonómicas más de 583.636 votantes no metieron ninguna papeleta en sus sobres, y tiene su propio movimiento ciudadano bajo el nombre Ciudadanos en Blanco

Voto en blanco es introducir el sobre en la urna pero sin incluir papeleta electoralPero, si votas en blanco ¿a quién afecta? ¿a qué partido suma o resta? En España, con el sistema electoral actual el voto en blanco tiene un impacto en el total y en el resultados de la elecciones, de forma que tal como está formulado el sistema de representación, el voto en blanco supone un perjuicio para los partido minoritarios. Es decir, más que castigar al gobierno actual, se castiga aquellos con menor fuerza en el reparto de los votos.

Actualmente se necesita un umbral porcentual especifico y mínimo de votos para conseguir representación, de forma que si un partido no alcanza ese mínimo, se queda fuera de las cámaras autonómicas, de los gobiernos locales y del Congreso. En las elecciones generales el mínimo para obtener representación es el 3% del total de los votos, y para las locales, el mínimo sube hasta el 5% total. Al no sumar el voto en blanco para ninguna candidatura, si que suma para el total, aumentando el número de validos necesarios para alcanzar el mínimo de representación, lo que beneficia directamente a los partido más grandes que suelen obtener cifras altas de voto pero reduce el tanto por cierto de los más pequeños, dejándoles en muchas ocasiones fuera de las cámaras.

Por tanto, con la aplicación de la actual fórmula d'Hondt, la emisión de votos en blanco afecta directamente a los partidos pequeños, sobre todo en las circunscripciones pequeñas. En pocas palabras, cuantos más votos haya, más votos necesitará un partido para alcanzar el umbral mínimo obtener algún escaño.

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Voto nulo

En cambio, y a diferencia del voto en blanco, el voto considerado nulo ni afecta ni perjudica a ningun partido directamente, pues se considera voto no válido. Para Ley electoral española, el voto nulo es todo aquel emitido en sobre o papeleta diferente del modelo oficial, así como el emitido en papeleta sin sobre o en sobre que contenga más de una papeleta de distinta candidatura. Además, tambien computa como voto nulo los emitidos en papeletas en las que se hubieren modificado, añadido o tachado nombres de candidatos comprendidos en ellas o alterado su orden de colocación, así como aquéllas en las que se hubiera introducido cualquier leyenda o expresión, o producido cualquier otra alteración de carácter voluntario o intencionado.

El voto nulo no afecta ni perjudica a ningún partido políticoVamos, básicamente el tipico voto gamberro que acaba convertido en meme a los pocos días de haberse realizado el recuento. A pesar de que estadísticamente el voto nulo no suma ni resta y por tanto no perjudica directamente a nadie como el voto en blanco, se considera que el voto nulo castiga directamente al partido en el gobierno o aquel que las encuestas sitúan como el ganador, y en general y más allá de los datos de participación tiene el mismo efecto que la abstención. Puede ser divertido meter un meme en un voto o meter un trozo de chorizo, pero en realidad no sirve absolutamente para nada.

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Abstención

Al igual que el voto nulo, la abstención no suma ni resta a ningún partido político. En términos electorales, la abstención es no ir al colegio electoral o no ejercer el derecho al voto. Generalmente, muestra un descontento por parte del electorado al sistema establecido o bien descontento ante la clase política que se presenta a las elecciones. Además, es especialmente numerosa entre según que franja de edad, sobre todo en jóvenes y en España ha sido principalmente dura con la izquierda minoritaria, al movilizar a menos votantes que otro tipo de formación política.

Independientemente de la fórmula, tanto la abstención como el voto nulo suponen un duro castigo para las cifras de participación, por lo que en sí se trata de una forma de protesta al régimen electoral.