No hace demasiado conocíamos el lanzamiento la Panasonic Lumix G7, una cámara destinada a renovar la gama G de la multinacional japonesa y cuyas principales bazas se encuentran puestas en su sensor Micro Cuatro Tercios y funciones relacionadas con la grabación en 4K. Sin embargo, ¿cumple con lo esperado? A pesar de que se trata de un modelo aun sujeto a posibles revisiones, la hemos probado y estas son nuestras primeras impresiones.

Cuerpo

Las sensaciones al sostener la Lumix G7 son similares que podríamos obtener tras utilizar una GH4. Así, se abandona la estética curvada de la Lumix G6 y se apuesta por un dispositivo con ángulos más rectos, algo que ha afectado de forma positiva a la empuñadura, resultando mucho más agradable de sostener que su antecesora. Asimismo, el cuerpo se encuentra construido de aleación de magnesio, pero no protegido contra el polvo y salpicaduras como sí ocurre con la cámara del modelo superior.

Por otro lado, en lo referente al peso, aunque tras sostener el dispositivo tampoco resulta muy ligero, tampoco es demasiado excesivo. Son 410g (con tarjeta SD y batería) los que tendremos que soportar mantener con la Lumix G7, a lo que deberemos sumar el de la lente que estemos utilizando.

Por lo tanto, posee aquellas cualidades por las que algunos alaban o critican los cuerpos de las cámaras DSLR. Es decir, por un lado resulta una cámara muy ergonómica a la hora de tomar fotos, pero por otro es muy poco práctica si buscamos un dispositivo fácil y cómodo de llevar. Está claro que el público que busca Panasonic no es aquel que pretende llevar la cámara consigo a todas partes, sino que se apuesta por aquella persona interesada en hacer un tipo de fotografía más específica que casual.

Ráfaga 4K

Una de las funciones en la que se ha hecho especial hincapié ha sido la que ellos mismos han bautizado como 4K Photo, la cual se puede utilizar de 3 maneras diferentes:

  • 4K Burst Shooting: ráfaga de 30 imágenes por segundo y hasta 30 minutos.
  • 4K Burst: un modo más convencional, el cual se acciona pulsando una vez el disparador y se detiene tras pulsarlo por segunda vez.
  • 4K Pre-Burst: aquí se graba 30 frames el segundo antes y después de apretar el disparador, lo que nos otorga un total de 60 fps.

La finalidad de todo ello es grabar un vídeo con resolución 4K del cual podremos extraer el frame que deseemos, otorgándonos entonces una imagen con una resolución de 8 megapíxeles.

La experiencia de uso con esta función fue positiva, sin embargo, creo que sus virtudes están reducidas a un marco muy específico. La utilidad de ello variará en función del tipo de foto que realicemos, cobrando especial relevancia aquellas en las que tenemos algún objeto en movimiento. Sí, podemos seleccionar el instante único en el que un terrón de azúcar golpea contra el café, pero ¿es eso lo que necesitamos?

Si fuese de 9 segundos, ese archivo ocuparía unos 100MB

Grabar un vídeo 4K del que vamos a seleccionar un frame tiene también algunas consecuencias negativas, y entre ellas podemos señalar el tamaño de ese archivo, que si fuese de 9 segundos ocuparía unos 100MB. Es posible seleccionar la imagen y posteriormente eliminar el archivo de vídeo desde la propia cámara, pero el problema surge cuando lo que deseamos es seleccionar ese frame más tarde, en nuestro PC y en una pantalla mayor que nos permita apreciar con más detalle el resultado.

Esto tendría sentido si Panasonic hubiese desarrollado un programa de escritorio con las mismas funciones de las que disponemos en la cámara, un software sencillo e intuitivo que nos muestra con precisión los diferentes fotogramas disponibles. Sin embargo, eso no existe.

Además, todo lo que obtenemos con 4K Photo se exporta como video, cuando lo ideal sería tener una pila de imágenes almacenadas en carpetas, como ocurre con las ráfagas. Así, una opción podría ser abrir el vídeo con Lightroom y exportar esta toma, una alternativa mucho menos precisa.

Por lo tanto, creo que estas funciones de Panasonic podrían tener sentido en situaciones muy concretas, pero tampoco creo que sea algo que determine qué cámara debemos comprar. Y si lo hacemos, tendremos que adquirir varias tarjetas SD y hacer hueco en nuestro disco duro.

Una versión más económica de la GH4

Lo que sí creo que debemos destacar de la Panasonic Lumix G7 son todas aquellas características que la equiparan a su “hermana mayor”. Entre ellas, hay que puntualizar la presencia de la herramienta “Depth From Defocus”, la cual cumple su cometido a la perfección y nos permite tener en foco a nuestro sujeto en escasas décimas de segundo.

Aún no he probado cómo funciona con escenas nocturnas, pero parece que el sistema de enfoque necesita muy poco tiempo para rápidamente enfocar el objeto al que apuntamos. Sin embargo, en el modo de vídeo, la impresión que recibí es que los cambios de foco deberían ser más suaves, ya que las transiciones resultaban algo bruscas. Asimismo, el rango dinámico parece encontrarse a la altura de las circunstancias, resolviendo aquellas escenas contrastadas en las que la diferencia entre el punto más luminoso y el más oscuro es muy pronunciada.

El sensor Live MOS y el procesador Venus Engine, incorporados también en la GH4, otorgan una experiencia similar en la Lumix G7, algo que resulta muy positivo teniendo en cuenta que hablamos de una cámara que cuesta unos 500€ menos.

Aunque sería necesario comprobar qué ofrece la versión final de la cámara de Panasonic, a grandes rasgos podríamos decir que es una buena opción para aquellos que buscan unos resultados parecidos a los que podrían obtener con la Micro Cuatro Tercios más puntera de la empresa japonesa.

La tecnología avanza, y la parte positiva de ello es que los costes para la construcción de un producto, normalmente, se suelen ir reduciendo a medida que pasa el tiempo. Eso es lo que nos permite que, por ejemplo, ahora podamos adquirir algo muy parecido a una GH4 por un precio mucho más reducido.

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