En mitad de África o en las zonas más recónditas de la selva de Latinoamérica acecha la filariasis, una enfermedad que deforma el cuerpo hasta convertirlo en algo grotesco, doloroso y desagradable. Esta enfermedad, también conocida como elfantiasis, está provocada por una serie de gusanos minúsculos que se transmiten a través de la picadura de algunos insectos y que bloquean nuestro sistema linfático. Para diagnosticarla, normalmente, se usa una muestra de sangre donde se puede ver al gusano gracias a un microscopio. Por desgracia, los microscopios no suelen llegar hasta el corazón de estos lugares, que no disponen de electricidad ni medios de transporte adecuados para estos aparatos tan delicados. Lo que sí llegan son los teléfonos móviles. Cómo no. ¿Y si un médico pudiera llevar un microscopio en el smartphone con tan sólo usar una lente especial?

Así es un microscopio en el smartphone

El concepto no es nuevo; y resulta tan sencillo que casi asusta. Consiste en añadir una lente adecuada a la cámara de nuestro teléfono. De esta manera, podemos portar un pequeño microscopio en el smartphone sin apenas notar nada, sin que sea más delicado de lo que suele ser el propio teléfono y sin ninguna parafernalia adicional. Además, las lentes para ello son muy baratas y potentes. En concreto, la última presentada en el Journal of Biomedical Optics solo cuesta unos 3 céntimos y es capaz de magnificar la imagen hasta 120X. La lente está hecha de PDMS, un polímero que se calienta sobre un molde para fabricarla. Ésta se une a la cámara sin ningún artilugio adicional y se puede despegar fácilmente, como si fuera una lente de contacto pero más gruesa y dura. Es, sin duda una manera simple y eficiente transformar el smartphone en un microscopio de campo cuando lo necesitemos.

Este es un modelo de lente creado por Tomas Larson. Solo alcanza 60X pero lleva un par de años en el mercado.
Este es un modelo de lente creado por Tomas Larson. Solo alcanza 60X pero lleva un par de años en el mercado.

Pero, como decíamos, esto no es nuevo. Tiempo atrás ya se promocionaron algunos proyectos para obtener un microscopio en el smartphone. Algunos de ellos tenían un una capacidad de magnificar la imagen hasta 60X usando el Zoom. Es algo impresionante pero no se acerca a los 120X de de la lente de la que os hablábamos. Otros proyectos, por parte de otros laboratorios, trabajan en lentes igual de potente pero lo hacen de manera convencional, tallando la lente a medida. También hay quien trata de imprimirla con una impresora 3D. Sin embargo, estas iniciativas resultan más caras y precarias cuando las comparamos con este último invento. Y es que la velocidad, el coste y la fiabilidad de la técnica resultan asombrosos. Es más, abren una puerta increíble de posibilidades.

Microscopios para todos

Si la sola idea de tener un microscopio de 120X no te asombra tanto como a mi, vamos a hablar de la importancia que puede tener este hallazgo. En primer lugar, imaginad un aula al completo capaz de observar con sus móviles una muestra de laboratorio. Es más, podrán sacar fotos y compartirlas. O usarlas para ilustrar un trabajo para su clase de ciencias. Les permitiría explorar y acercarse a la ciencia de una forma barata y accesible. Un microscopio normal, de calidad pero barato, ronda en torno a los 1000€. Muchos laboratorios han de optar por material de segunda mano para las prácticas de sus alumnos. Pero comprar lentes que cuestan poco más de 3 céntimos para todos es infinitamente más asequible y eficiente. Pero no solo la educación se aprovechará de este microscopio en el smartphone. Los que saldrán mejor parados serán los habitantes de áreas remotas y de difícil acceso. Como en el caso del Loa loa, o filariasis, las pruebas Un microscopio barato y accesible permitirá acceder a nuevos diagnósticos en todo el mundodiagnósticas de muchas enfermedades pasan por una observación al microscopio. Especialmente cuando hablamos de parásitos.

El microscopio es una herramienta de incalculable valor y por eso resulta un icono dentro de la ciencia. Pero son trastos muy delicados y que dependen de la electricidad (no siempre, pero normalmente). Transportar un microscopio, sus lentes, su material de limpieza y mantenimiento así como una batería para el foco es costoso y poco eficiente. Por tanto, las pruebas para determinar una enfermedad tardan semanas en realizarse, cuando se pueden hacer. Sin embargo, los móviles están presentes en todas las partes del mundo. Con una pequeña lente y un móvil cualquiera, un médico de campo puede echar un vistazo y comenzar el proceso de diagnóstico en un santiamén. Y no solo los médicos pueden mejorar su trabajo. Un biólogo podría ayudarse para identificar un especie o detectar un parasito en el agua que se va a beber. Las posibilidades son increíbles ya que esta lente puede llegar a todas partes y por un precio irrisorio. Además, más allá de su utilidad, tener un microscopio en el smartphone es algo sencillamente genial. ¿O no?

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