Durante el pasado MWC 2015 muchos pensábamos que Huawei presentaría un nuevo smartphone, para en realidad mostrar su nueva apuesta en dispositivos wearables, liderada por el Huawei Watch que pudimos probar in situ junto con la TalkBand N1 y la TalkBand B2. Y es precisamente la TalkBand B2 la protagonista en este artículo, dado que hemos podido probarla más a fondo junto con el Huawei P8, presentado el pasado abril en Londres. Comencemos.

Diseño

Tras una TalkBand B1 cuyo material principal fue el plástico, en Huawei han decidido dar un salto de calidad para el B2 apostando por materiales con tacto más premium como el cuero o aluminio, aunque el plástico siga presente en algunas partes de la B2, con un resultado final que podría ser tomado por muchos como una pulsera normal y corriente. Esto, combinado con su bajo peso y voluminosidad y su diseño discreto, nos permite olvidarnos de la Huawei TalkBand B2 y dejarle hacer su trabajo como pulsera cuantificadora.

Esta fotografía de la TalkBand B2 con la pantalla encendida resume el estatus de la misma.

De hecho, esa es la sensación que nos transmite al usarla: que sólo te preocupes de cargarla o de ver tus estadísticas al final del día, y dejarla pasiva el resto del tiempo. Y afirmamos esto debido a su pantalla, cuyo uso sólo podría ser justificado en estas circunstancias debido a su mala calidad: su acabado frontal brillante oculta una pantalla sin brillo automático con una visibilidad prácticamente nula en exteriores a no ser que forcemos la vista en una zona con sombra. En resumen, si vas a estar consultado cada poco tiempo la pantalla de tu pulsera cuantificadora, la TalkBand B2 no es para ti.

Otra característica interesante (al menos para aquellos que le sigan gustando) es la posibilidad de extraer el núcleo de la TalkBand B2 pulsando dos pequeños botones situados en los laterales del cuerpo de la pulsera y utilizarlo como dispositivo manos libres. Sí, has leído bien: un headset con un auricular de goma, el cual no es especialmente fácil de colocar, aunque al menos cuenta con un resultado más o menos discreto a la hora de tenerlo en el oído. No obstante, ser bonito y discreto no lo es todo, así que, ¿cómo es utilizar a diario la TalkBand B2?

Funcionamiento

Como el gran porcentaje de wearables actuales, la TalkBand B2 necesita un smartphone, ya sea un Android con al menos Android 4.0 o un iPhone con iOS 7.0, para empezar a funcionar, así como la aplicación Huawei Watch para la sincronización. Una vez tengas todo esto listo, la conexión entre la B2 y tu smartphone se hará mediante Bluetooth y todos los datos que recoja la pulsera serán mostrados y almacenados en la aplicación Huawei Watch, para llevar un concienzudo registro de tus horas de sueño, pasos que llevas en un día y el tiempo que has hecho ejercicio (corriendo o en bicicleta), los cuales podrás consultar deslizando verticalmente en la pantalla.

El problema de la B2 es su reducido nicho de mercado: pocos van a querer gastar 150€ en una fusión de pulsera cuantificadora y manos libres.

También hay que comentar el sistema de notificaciones de la TalkBand B2, o más bien la falta de ellas. Salvo llamadas que puedes responder al extraer el núcleo de la B2 recordatorios o alarmas, no veremos ningún otro tipo de notificaciones en la pulsera cuantificadora de Huawei. Ni SMS, ni correos ni mensajes en WhatsApp o Telegram. Es una lástima porque, aunque no mostrara las notificaciones en sí, podría emitir una vibración para avisar que tenemos una nueva notificación si tenemos el smartphone en modo de silencio total o lejos de nuestro alcance inmediato.

Aunque cuesta un poco acostumbrarse a su colocación y a hablar con él, el módulo handset de la B2 es muy cómodo y ligero.

Finalmente, pasemos a aquello que hace única a la TalkBand B2: su handset para manos libres. Nunca había utilizado este tipo de dispositivos, por lo que no sabía que iba a encontrarme, y el resultado final me ha dejado muy satisfecho. La calidad de recepción y emisión de audio es excelente, debido en gran medida a su doble micrófono cancelador de ruido. Aunque no cuente con el auricular de goma más cómodo que haya utilizado, una vez colocado puedes moverte libremente sin miedo a que se te caiga, y al ser tan ligero al cabo de un tiempo usándolo, te acostumbras por completo a sus dimensiones.

Conclusiones

Durante los días que estuve usando la TalkBand B2, ésta me fue gustando más y más: es un producto muy conseguido y bien pensado, y su simpleza en el diseño con tan sólo un botón de encendido y apagado de pantalla, así como el hecho de que su batería dure entre cinco y seis días por carga no hace nada más que reafirmar mi argumento de que los wearables deben seguir este camino de buena autonomía. No obstante, su limitada funcionalidad, el hecho de que los dispositivos manos libres lo utiliza muy poca gente y su terrible pantalla le restan puntos y razones para ser adquirida por muchos usuarios.

Si te interesa la TalkBand B2, puedes encontrarla en tres colores: negro, gris plateado y dorado, con un precio de 169€ para la versión con correa de goma y 199€ la versión con correa de cuero, un precio bastante alto para lo que ofrece la pulsera de Huawei, y que la convierte en un producto aún más de nicho que por las razones que hemos explicado previamente. El mayor problema de la Huawei TalkBand B2 no es convencer a la gente de que es un buen producto, sino aportar razones a los usuarios para que la compren, y esto la perjudica convirtiéndola en un producto totalmente aspiracional, un capricho sólo apto para algunos. Si han acertado o no con este planteamiento, el tiempo lo dirá.

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