Porque la calidad también puede ser de bolsillo, ¿o realmente no? Analizamos la nueva compacta de Fujifilm, un dispositivo destinado a aquellos que desean tener calidad de imagen sin que ésto suponga un inconveniente de peso o tamaño. La mejor cámara es la que siempre va con nosotros, aunque ésta también debería responder adecuadamente en diversas situaciones. Veamos qué sensaciones nos deja la Fujifilm XQ2.Hace unas semanas viajé a Berlín, y como consecuencia de ello, también me dispuse a elegir qué cámara sería la idónea para la ocasión. Finalmente, un amigo pudo prestarme la Nikon D7000 a la que añadí un objetivo 50mm, no me bastaba más. Sin embargo, a pesar de que era una cámara con un objetivo pequeño, sacarla para hacer fotos se convertía algo frustrante en según qué momento.

“La mejor cámara es la que siempre va con nosotros” Por ello, en muchas ocasiones deseé tener un dispositivo mucho más compacto, que pudiera ser guardado y transportado sin que eso fuese una carga para mí. Como Jose Jacas dijo en su análisis de la cámara del S6, “la mejor cámara es la que siempre va con nosotros”.

No sería correcto realizar una balanza entre tamaño y calidad de un dispositivo, ya que en ocasiones no se corresponden. Pero sí es cierto una cámara de reducido tamaño suele tener más inconveniente a la hora de afrontar aspectos como las dimensiones de su sensor (aunque también existen excepciones, como la Sony RX1) y la ergonomía.

Por ello, a pesar de demandar una cámara pequeña me encuentro con la tesitura añadida de cómo rendirá ese dispositivo y de si estará a la altura en la mayoría de situaciones a las que me enfrento cuando realizo fotos. La Fujifilm XQ2, a priori, debería cumplir con esos requisitos, veamos si realmente es así.

Cuerpo

Lo primero que nos llama la atención de la Fujifilm XQ2 es el aspecto vintage con el que se ha diseñado el dispositivo, aunque conociendo otros modelos de la marca japonesa, como la Fuji X30, tampoco resulta extraño ver este estilo retro aplicado a otras cámaras. Y lo cierto es que, a primera vista, la compacta de Fuji es una cámara que enamora.

Los materiales no es que sean una maravilla, se compone de plástico y zonas metalizadas, pero tampoco destacan por ser de mala calidad. Además de los motivos económicos (no debemos olvidar que estamos ante una cámara de 350€), la elección de estas características también tiene sus consecuencias en el peso, ya que únicamente deberemos soportar unos 200 gramos a la hora de tomar instantáneas con la Fujifilm XQ2.

Pero donde realmente se ha acertado es en sus dimensiones, la cámara ocupa lo justo y necesario. Es muy cómoda de llevar y no supone ningún tipo de inconveniente transportarla con nosotros cuando vamos a algún sitio, motivo por el cual he dejado mi DSLR en casa en múltiples ocasiones.

Asimismo, siguiendo la estela de lo marcado por la Fuji X30, la marca japonesa también ha añadido en este modelo un anillo de control en la base del objetivo. Gracias a él es muy cómodo cambiar entre diferentes valores de exposición, aunque también se puede ajustar para controlar desde ahí otros ajustes, como el zoom o el enfoque.

Su interior

La gran apuesta de Fuji está siendo la de incluir en sus dispositivos un sensor 2/3 X-Trans CMOS II, cuyas dimensiones son inferiores a los que incorporan otras marcas, como los sensores Micro Cuatro Tercios de Panasonic. Sin embargo, en estos aspectos entran en juego muchos más factores que únicamente el sensor. Factores en los que luego profundizaremos.

El procesador EXR II permite realizar una ráfaga de 12 fotos por segundo, un número que resulta elevado con respecto a los ofrecidos por otras marcas, pero también debemos tener en cuenta que las fotografías capturadas son de 12 megapíxeles, una resolución menor que la ofrecida por otros modelos.

En cuanto a su lente, es una Fujinon x4 25-100mm f1.8- f4.9, que como podemos apreciar abarca un amplio rango focal. No obstante, esto también afecta a la luminosidad de nuestra toma, ya que la apertura máxima a 100mm es únicamente de f4.9, provocando así que una imagen bien expuesta con 25mm se transforme en una instantánea oscura cuando ampliamos el zoom. Es algo inevitable, pero la óptica pasa de ser excelente a ser, simplemente, decente.

Incluye un sistema de enfoque híbrido, que aúna la tecnología por detección de fase propia de las réflex con la función de enfoque por contraste que suelen tener las cámaras compactas y sin espejo. Todo ello debería funcionar a la perfección, pero me he encontrado con algunos problemas. A lo largo del análisis se incidirá en este punto, pero puedo adelantar que en determinados contextos ha sido algo frustrante lograr enfocar un objeto.

Haciendo fotos

Desde mi punto de vista, el mayor logro de la Fujifilm XQ2 es que no molesta llevarla cuando vamos a tomar algo con nuestros amigos o hacer turismo por la ciudad. Pero, ¿qué resultados nos ofrece? porque de nada sirve una cámara transportable que no responda a nuestras exigencias fotográficas.

f/3.2. 1/60. ISO 100

Empecemos hablando de rango dinámico, el que desde mi punto de vista es uno de los grandes perjudicados con la Fujifilm XQ2. La diferencia entre el punto más oscuro y el más claro es escasa, por lo que en las escenas contrastadas no tendremos más remedio que obtener una instantánea muy clara o muy oscura. En los ajustes podemos modificar cómo de amplio queremos que sea este rango dinámico, pero los resultados son bastante similares. Además, tampoco apetece tener que estar modificando este ajuste para cada escena a la que nos enfrentamos.

Otro de los puntos negativos es aquel relacionado con la sensibilidad ISO, ya que solo tenemos hasta 3200 (sin forzar) y a partir de 1600 ya muestra, de forma pronunciada, bastante granulado y perdida de detalle. Además, debemos tener en cuenta que al utilizar una amplia distancia focal la apertura máxima disponible es mucho menos luminosa, por lo que tendremos que emplear un valor ISO elevado y como consecuencia de ello también mostrar granulado en la toma.

No obstante, quizá también podemos compensar esa escasez de luz bajando la velocidad de obturación, ya que su sistema de estabilización me ha sorprendido gratamente. Obviamente, todo dependerá de la distancia focal que estemos utilizando, pero al margen de eso, tener la posibilidad de realizar una fotografía con una velocidad muy por debajo de 1/60 es algo que afecta de forma muy favorable a la luz obtenida. Sin embargo, no se debe olvidar que los objetos se mueven en el marco de nuestra foto, por lo que éstos saldrán borrosos.

En las imágenes superiores vemos dos fotografías nocturnas, la primera de ellas realizada a **1/50 y la segunda a un sorprendente 1/13.

Otro campo positivo es el del procesado de los JPEG producidos por la cámara, el cual es justo y necesario. Es decir, con respecto al RAW, las imágenes tienen más color, algo menos de ruido y un poco de enfoque. Sabe interpretar muy bien qué debe hacer con cada instantánea, algo que también se muestra con un adecuado balance de blancos**, incluso en escenas nocturnas.

Como podéis ver, los resultados del JPEG son claramente superiores a los de un RAW sin procesar, algo que no se suele decir muy a menudo de muchas cámaras.

Versatilidad

Si es una cámara que nos va a acompañar allí donde vayamos, uno de los principales atributos que debería tener es la capacidad para adaptarse a todo tipo de situaciones. Queremos una cámara que pueda ser llevada en nuestro bolsillo, y eso lo cumple. Pero, **¿en qué contextos decae su calidad?

Como he mencionado anteriormente, uno de los puntos negativos es el autofoco de la cámara. Cuando intentamos obtener un plano detalle en las escenas nocturnas (o con poca luz) es desesperante**, teniendo que hacer malabares para enfocar algo que, en principio, debería ser sencillo.

f/3.2. 1/200. ISO 320

El modo macro tiene una distancia mínima de enfoque de 3 cm, lo cual sumado a su amplia apertura nos ofrece un bokeh muy pronunciado, que contentará a los aficionados de este tipo de fotografía. Pero por desgracia, a esta característica debemos sumar el hándicap presentado en el anterior punto, el de un enfoque que vacila especialmente cuando deseamos un plano cerrado de un objeto.

La experiencia de llevar la Fuji XQ2 es especialmente buena a plena luz del día. Desde que contemplamos una posible foto, hasta que sacamos la cámara del nuestro bolsillo y enfocamos, no pasan apenas dos segundos. Es rápido y sencillo.

También tenemos la posibilidad de realizar vídeo hasta una resolución de 1920x1080 y 60p, un añadido que nunca está de más pero que tampoco parece cobrar especial relevancia en la Fujifilm XQ2, de hecho ni existe un modo de vídeo como tal, sino que entramos en éste presionando directamente el botón de grabar.

Conclusión

Retomamos ahora la primera pregunta del análisis: la calidad también puede ser de bolsillo, ¿o realmente no? La respuesta a ello sería: depende de donde pongas tus exigencias con la cámara. La Fujifilm XQ2 es un dispositivo que recomendaría a aquel usuario con conocimientos básicos sobre fotografía que simplemente espera buenas imágenes. Eso no implica que la cámara de Fuji no esté a muy buen nivel en algunos aspectos, pero se quedaría corta para una persona que espere algo más de sus instantáneas.

Es muy cómoda de llevar, y transportarla no supone un gran inconveniente. Además, el procesado de sus imágenes JPEG corrige exactamente aquellos valores que alteraríamos por nuestra cuenta del formato RAW. Así, da mucha confianza utilizar el archivo comprimido sabiendo que vamos a obtener estos resultados.

Sin embargo, como cámara de 350€ también tiene sus limitaciones, y la que más me afecta es la del enfoque. Tener en foco un objeto puede llegar a ser desesperante, en especial cuando nos encontramos con situaciones escasas de luz, un escenario que también se encuentra gravemente perjudicado cuando utilizamos una gran distancia focal o elevamos la sensibilidad por encima de 1600.

Pros

  • Dimensiones: es muy cómoda de llevar y no supone un problema transportarla con nosotros.
  • Diseño: porque lo vintage está de moda.
  • Procesado: el procesado de sus imágenes JPEG corrige exactamente aquellos valores que alteraríamos al manipular el RAW (reducción de ruido, enfoque, intensidad... etc.)
  • Estabilizador: muy buenos resultados incluso con baja obturación.

Contras

  • Enfoque: sacar detalles con baja luz puede llegar a ser un suplicio.
  • Rango dinámico: insuficiente en escenas muy contrastadas.
  • Escasez de luz: con un f4.9, usar la máxima distancia focal por la noche es algo casi imposible. Además, es difícil intentar corregir eso subiendo la sensibilidad ISO, ya que a partir de 1600 presenta una pérdida de calidad muy notoria.

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