Ahora que se acercan las elecciones vamos a notar muchos síntomas. Algunos políticos serán más cutres que nunca, los himnos de cada partido sonarán atronadores incluso junto a institutos y bibliotecas en períodos de exámenes (never forget), y escucharemos miles de tertulias sobre La Fiesta de la Democracia™. En esas tertulias, cada año, siempre, acabamos oyendo las mismas teorías sobre la fórmula d'Hondt. Así que ahí van algunas claves para tumbar mitos y entenderla mejor.

  • No es una ley. Se le suele llamar "Ley d'Hondt", pero es incorrecto. Lo primero que dice el profesor de la asignatura Sistemas Electorales es que si alguien lo llama "ley" será suspendido. Si acaso es la fórmula o el sistema que forma parte de nuestra ley electoral.
  • Tiene más de 130 años. Fue creado en torno a 1878 por el jurista belga Victor d'Hondt. Y es internacional. No es ni mucho menos un invento nacional reciente.
  • Es un sistema, pese a todo, proporcional. En la ciencia política se distinguen los sistemas electorales entre dos tipos principales: mayoritarios vs proporcionales. D'Hondt se encasilla en los segundos, y de hecho con un alto grado de proporcionalidad. Aunque esto no lo determina únicamente el sistema, sino otros factores que veremos después.
  • Es uno de los sistemas más usados en el mundo. Además de en España, se utiliza en Ecuador, Argentina, Chile, Paraguay, Colombia, Venezuela, Uruguay, Japón, Turquía, Israel, Polonia, Croacia, Francia, Grecia, Bélgica, Irlanda del Norte, etc.

Fórmulas mayoritarias

  • Fórmula de la mayoría relativa
  • Fórmula de la mayoría absoluta
  • Voto alternativo
  • Voto limitado
  • Voto único no transferible
  • Voto acumulativo
  • Voto fraccionado o por puntuación

Proporcionales

  • Voto único transferible

  • Fórmulas de resto mayor:

  1. Cuota de Hare
  2. Cuota de Droop
  3. Cuota Imperiali
  4. Cuota de Hagenbach-Bischoff
  • Fórmulas de la media más elevada:
  1. Fórmula D'Hondt
  2. Fórmula de Sainte-Laguë
  3. Fórmula de Sainte-Laguë modificada

¿Cómo funciona la fórmula d'Hondt?

Cualquier sistema electoral tiene un objetivo: traducir los números de votos en un reparto de diputados, ministros, escaños, etc, que tienen un número concreto. Por ejemplo, traducir los 24 millones de votos de las elecciones generales de 2011 en el reparto de los 350 diputados del Congreso. Es importante entender que cada sistema electoral es subjetivo y repartirá los escaños de una forma u otra, y cada ley electoral emplea uno u otro en base a un interés. No hay un sistema neutro, todos favorecen o perjudican a alguien en unas elecciones, y potencian un resultado.

Pongamos que estamos ante unas elecciones con los siguientes resultados. Han sido votados los siguientes cinco partidos, con este número de votos:

Partido A Partido B Partido C Partido D Partido E
Votos 1.000.000 750.000 450.000 80.000 50.000

El número de representantes a escoger es de 27. Utilizando la fórmula d'Hondt, se va asignando escaño por escaño, desde el primero hasta el decimoquinto. Para ello hay que dividir cada resultado en votos entre 1, 2, 3, 4, 5... y así sucesivamente hasta que ya se puedan asignar todos los escaños (o cualquier otra asignación).

Vamos a darle la vuelta a la tabla. Ahora cambian los ejes de partidos y votos. En cada celda de cada partido, se va dividiendo entre 2, 3, 4, etc. el número de votos de cada partido. Luego sólo hay que escoger los 27 números mayores, y esos son los escaños que se lleva cada partido.

/1 /2 /3 /4 /5 /6 /7 /8 /9 /10 /11 /12
Partido A 1.000.000 500.000 333.333 250.000 200.000 166.666 142.857 125.000 111.111 100.000 90.909 83.333
Partido B 750.000 375.000 250.000 187.500 150.000 125.000 107.142 93.750 83.333 75.000 68.181 62.500
Partido C 450.000 225.000 150.000 112.500 90.000 75.000 64.284 56.250 50.000 45.000 40.909 37.500
Partido D 80.000 40.000 26.666 20.000 16.000 13.333 11.428 10.000 8.888 8.000 7.272 6.666
Partido E 50.000 25.000 16.666 12.500 10.000 8.333 7.142 6.250 5.555 5.000 4.545 4.166

Las celdas en verde equivalen a las 27 cifras mayores tras las divisiones. Esos son los escaños que cada partido se llevará.

  • Partido A: 1.000.000 de votos, 12 escaños.
  • Partido B: 750.000 votos, 9 escaños.
  • Partido C: 450.000 votos, 5 escaños.
  • Partido D: 80.000 votos, 1 escaño.
  • Partido E: 50.000 votos, 0 escaños.

El "problema" no es d'Hondt, son las circunscripciones

Cayo Lara (IU) y las circunscripciones provinciales
Cayo Lara (IU) y las circunscripciones provinciales

En la época de la Transición, cuando se estaba conformando todavía la democracia española, se apostó por garantizar para el futuro gobiernos con pocos partidos fuertemente representados en el Congreso y una escasa resistencia a las mayorías absolutas, lo cual no significa que haya una potenciación. Esa potenciación existiría si en lugar de la fórmula d'Hondt se hubiese escogido la fórmula del voto limitado, del voto único no transferible o incluso la cuota Imperiali.

En España, tras las elecciones generales, solemos ver a los partidos nacionales con poca representación en el Congreso (Izquierda Unida, UPyD, por ejemplo) quejándose de lo injusta que es con ellos la Ley Electoral actual. Más que a d'Hondt, se refieren a las circunscripciones provinciales. El número de escaños se escoge a través de cuotas provinciales, no mediante una única circunscripción nacional. Esto tiene su origen también en la Transición y en la voluntad de desequilibrar la balanza en favor de provincias pequeñas (Soria, Teruel, Badajoz...), que están sobrerrepresentadas si tenemos en cuenta la proporción entre escaños y número de habitantes. Por ejemplo, en Barcelona y Madrid cada escaño representa a unos 128.000 habitantes, mientras que en Teruel, Soria y Segovia representa a unos 38.000 - 40.000 habitantes.

Además, este tipo de circunscripción favorece a los partidos regionales (Compromís, Esquerra, BNG, Coalición Canaria, Bildu...), que tienen mucho más fácil tener voz en el Congreso que si existiese la circunscripción única nacional, que les dejaría casi sin oportunidad de representación, sobre todo en autonomías pequeñas. Apenas los partidos catalanes y poco más podrían acceder al Congreso.

¿Y si España cambiase de fórmula?

"Pues va a ser que no."
"Pues va a ser que no."

Hay fórmulas más proporcionales que d'Hondt (aunque ya he dicho que la solución más clara a la proporcionalidad es otra) y otras más mayoritarias. Un primer ejemplo es el Cociente Hare (o "Método Hare"). Veamos qué ocurriría en el ejemplo anterior si aplicásemos este sistema. Partimos de los mismos resultados.

Partido A Partido B Partido C Partido D Partido E
Votos 1.000.000 750.000 450.000 80.000 50.000

En este sistema, el cociente se calcula dividiendo el total de votos válidos entre el número de representantes a escoger. Pongamos que además de estos 2.330.000 de votos, hay otros 370.000 votos de votos en blanco y no existe la barrera electoral del 5%. Se queda en 2.700.000 votos válidos.

2.700.000 / 27 = 100.000. Ese es el cociente Hare en estas elecciones.

  • Partido A: 1.000.000 / 100.000 = 10. Obtiene 10 escaños.
  • Partido B: 750.000 / 100.000 = 7.5. Obtiene 7 escaños.
  • Partido C: 450.000 / 100.000 = 4.5. Obtiene 4 escaños.
  • Partido D: 80.000 / 100.000 = 0.8. Obtiene 0 escaños.
  • Partido E: 50.000 / 100.000 = 0.5. Obtiene 0 escaños.

Con este reparto se han asignado 21 escaños, quedan 6 libres, el "resto". Se asignan por orden según el número de votos. Es decir, 1 a cada uno de los partidos (cinco), y otro adicional al más votado (el sexto). Resultado final:

  • Partido A: 12 escaños.
  • Partido B: 8 escaños.
  • Partido C: 5 escaños.
  • Partido D: 1 escaño.
  • Partido E: 1 escaño.

El resultado (es un único ejemplo, no es demasiado extrapolable) varía ligeramente. El segundo partido cedería un escaño al quinto, que no tenía. En cualquier caso, influyen más factores.

¿Qué consecuencias tiene el sistema electoral español?

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  • Si se cambiara a una circunscripción única nacional, los partidos regionales saldrían perjudicados y los partidos nacionales con menor representación que los grandes saldrían muy beneficiados. Actualmente, el modelo favorece un sistema claro: bipartidismo y acceso al Congreso de partidos regionales. Además, sobrerrepresenta a provincias pequeñas en población.

  • Si se eliminase la barrera electoral, que dependiendo de provincia, autonomía o nación varía del 3% al 5%, podrían entrar algunos otros partidos más pequeños y los grandes probablemente perderían la oportunidad de recibir algún que otro escaño o diputado. Por ejemplo, en Turquía la barrera es del 10% y favorece un modelo bipartidista que acapara una gran mayoría. Esto, como todo en política, también es intencional, se hace para evitar el ascenso del partido kurdo. En general, la barrera electoral se crea para evitar un gobierno muy fragmentado y/o evitar la llegada de partidos minoritarios. En España, el 5% está reservado a elecciones municipales y algunas autonomías como la Comunidad Valenciana. Esto provoca esa menor fragmentación.

  • Por otro lado, en España no hay ningún tipo de beneficio para el partido más votado, al menos de forma directa. En otros sistemas sí se le asigna un número de escaños automáticamente por ser el más votado, o se escoge una fórmula que favorezca, por mucho, a ese partido con más votos. En España ha habido once elecciones generales desde 1977. Sólo en cuatro de ellas (1982, 1986, 2000, 2011) algún partido logró la mayoría absoluta.