Nintendo vuelve a ser rentable, es la primera vez desde 2011, con beneficios operativos de 207 millones de dólares y beneficios netos de 350 millones de dólares (a partir de 4.600 millones de dólares en ganancias).

La noticia es especialmente buena considerando que las ventas de la compañía se han reducido en un 3,8% pero las buenas noticias se atribuyen por un lado al tipo de cambio del yen pero sobre todo a las nuevas figuras coleccionables Amiibo.

Para entender el fenómeno: se vendieron 5,7 millones de Amiibo durante el primer mes de lanzamiento en noviembre de 2014. Generan tanta expectativa y pasión sobre sus fanáticos que la compañía se ha tenido que disculpar por el stock reducido de las figuras, las cuales, por cierto, tienen un chip NFC y ofrecen contenido adicional a videojuegos.

Joseph Thornton

Nerds y videojugadores se llenan la boca de descalificativos múltiples hacia la compañía por recurrir a este tipo de “tácticas baratas” para sostenerse mientras aplauden rabiosos y de pie a Disney/Marvel en cada una de las versiones, reciclajes y reboots de sus superheroes, universos y líneas argumentales.

Es fácil descalificar a Nintendo por las pocas ventas de la Wii U, es muy fácil criticarlos por el lanzamiento de la enésima versión de Pokemon, Zelda, Mario Kart o Super Mario Bros. pero es difícil entender que ya no son una compañía de videojuegos, tal vez nunca lo fueron, al menos no exclusivamente.

Nintendo es una compañía que crea franquicias atemporales. Y eso no solo es bueno, es emocionante.

En ese sentido, Nintendo ha anunciado que se asocia con Universal Parks & Resorts para crear atracciones en sus parques de diversiones (sí, como lo hace Disney) y expandir significativamente el alcance y la experiencia alrededor de sus personajes y franquicias.

Es posible que para una compañía como Nintendo el enfocar su negocio en la creación de consolas propias haya tenido todo el sentido y lógica durante los 80s, 90s, inclusive la década pasada. Pero a medida que avanzamos hacia la invisibilidad de los soportes, hacia la cada vez mayor importancia del contenido, donde inclusive las consolas de nueva generación se han comoditizado y prácticamente no tienen diferencia entre ellas, Nintendo está mirando hacia dentro y entendiendo que su mayor fortaleza está en sus propiedades intelectuales no tangibles.

Descartar estos esfuerzos bajo la lógica de “normal, ahora que pierden dinero buscan otras cosas que hacer” es tan ridícula como estúpida. Tonto sería que la empresa se siente sobre sus propias manos y se deje morir lento. Nintendo simplemente hace lo que cualquier compañía creativa debe hacer: buscar nuevas y mejores maneras de prosperar.

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