Cuando uno se entera de que se ha organizado un evento que reúne a los promotores universitarios de software libre más notables de España y a su mejor rama de Ingeniería Eléctrica y Electrónica, con inscripción libre y gratuita, no encuentra excusa alguna para no asistir y perderse lo que a todas luces puede resultar todo un festín de ideas acerca de la tecnología. Y eso fueron precisamente los Open E2 Arena e IEEE Developer Days, #DDaysArena para abreviar, organizados por el SIATDI de la Universidad Miguel Hernández de Elche y su IEEE Student Branch y celebrados el 14 y el 15 de mayo.

Primera jornada: feminismo, vicios y un GPS en la estratosfera

No pudo ser mejor día para comenzar el evento que aquel en que muchos, con asombro, trataron de exorcizar a mayo porque había sido poseído por agosto a causa de una ola de calor meridional que elevó la temperatura a más de cuarenta grados. Pero el aire acondicionado del edificio Altabix de la UMH hizo lo propio, y cuando Tomás Sempere, director de la Oficina de Software Libre más activa del país, nos desgranó durante el acto de apertura todas las iniciativas que habían puesto en marcha en los últimos cinco años, estábamos tan a gustito. Le siguió David Úbeda, también responsable de la Oficina, que hizo una defensa cerrada de la implantación del software libre y dijo que los avances de la OSL enumerados por Sempere “dan vértigo”. No en vano, en tres años y gracias a ella, la UMH ha pasado del puesto 58 en el RuSL al 4 de entre 76 universidades analizadas.

A continuación, el ingeniero Héctor Barreras dirigió un taller en el que enseñó a elaborar una aplicación móvil para un registro de personas con el Android Studio. Su claridad expositiva y el personal de apoyo a los alumnos durante el taller facilitaron mucho la labor, y aunque la aplicación no pudo ser demasiado vistosa porque no había tiempo para virguerías, sí resultó bastante funcional.

Tras una pausa para tomar café, miembros del i-e-cubo relataron lo ocurrido con su proyecto “Stratospheric Lanzaron un globo de helio con un GPS hasta casi los 40 kilómetros de alturaBalloon”, que consistía en lanzar un globo de látex inflado con helio hasta la estratosfera para la recogida de los datos proporcionados por el experimento: después de mandarlo a lo alto exitosamente y de seguir su trayectoria gracias a los útiles que les había brindado una asociación de radioaficionados, perdieron la señal del GPS algo más de dos horas después del lanzamiento, cuando esperaban que ocurriera unos treinta minutos más tarde. La hipótesis del equipo es que habían llenado el globo con más helio del que creían, este había ascendido más rápido de lo previsto, había estallado antes a una altura de unos 37 o 40 kilómetros y, con una velocidad de descenso superior a 1 G, el GPS se había desconectado, aterrizando en los alrededores de Hellín, un pueblecito de Albacete. Esperemos que no lo encuentre ninguna cabra antes que ellos y se lo zampe; no creo que el látex del globo ni el porexpán de la caja que contiene el GPS se le indigesten.

A esta estratosférica historia, le siguió la presentación del WIE (Women in Engineering) de la UMH, el primer grupo español oficial de esta “organización profesional internacional dedicada a la promoción de las mujeres ingenieras y científicas”. Quieren remediar que las chicas con inquietudes en ciencia y tecnología descarten estudiar lo que en verdad les gusta por presiones o convencionalismos sociales, y algún ejemplo lamentable puso una de las ingenieras sobre el profesor de un taller que, en tono ambiguo, dijo en la primeraEl WIE UMH es la primera rama de estudiantes española que promociona la ingeniería entre las mujeres clase a las pocas alumnas que había que “ellas no tendrían que estar allí”. Lo cual es una pequeña muestra de por qué la pedagogía del WIE es necesaria. Con ella, quizá alguien hubiese respondido al susodicho que, para su información, los dinosaurios se extinguieron.

Gonzalo Pastor, director ejecutivo de VICE en España, dio su ponencia acerca de cómo el contenido de cualquier medio de comunicación debe adaptarse al público millennial, entre otras cosas, con un contenido diferenciado, de acceso multiplataforma y formato maleable. Fue una ponencia corporativa, centrada en VICE de principio a fin, pero interesante y aleccionadora, en cualquier caso.

Después de la comida, el ingeniero Mario Pérez impartió su taller de big data, ciencia de datos y lenguaje R. Con un estilo serio y profesional, y quizá la exposición calculada al milímetro, enseñó las apabullantes estadísticas de los datos diarios que circulan por internet y las características del big data, y explicó que casi nadie está especializado en todo lo que se requiere para llevar a cabo análisis de la ciencia de datos: en el software, el cálculo estadístico y el asunto en cuestión. Luego mostró cómo elaborar un análisis estadístico, por ejemplo, de los pasajeros del Titanic que más posibilidades tenían de morir tras el choque fatal contra el iceberg, usando el RStudio.

Por su parte, para concluir las actividades del día, el ingeniero Jonatan Ramón ofreció su taller de Jonatan Ramón: "El 80% de las actualizaciones de software que se realizan son para corregir errores de seguridad"seguridad informática, utilizando Nmap y Kali Linux. Señaló que el 80% de las actualizaciones de software que se realizan son para corregir errores de seguridad, dio consejos para evitar ataques, como crear una red segura, mantener el sistema actualizado y desinstalar programas inservibles, y advirtió que los antivirus no son la solución definitiva. Paradójicamente, hubo dificultades técnicas para ejecutar pentesting con Metasploit, es decir, hacer una comprobación de seguridad del sistema con una herramienta que lanza exploits contra máquinas remotas. Pero los alumnos pudieron llevarse el material en discos y, en cualquier caso, la teoría fue de conocimiento útil.

Segunda jornada: carcajadas, patés La Piara y un Yoda de impresión

De buena mañana tuve por primera vez delante una impresora 3-D en el taller de los ingenieros Núria Baltasar y Alberto Corvo, y bromeé en Twitter con el hashtag del evento sobre que me la llevaría en la mochila en cuanto se descuidaran. Ambos se turnaron para contarnos las particularidades de distintas impresoras y los materiales que se emplean; por ejemplo, aquellas que realizan estereolitografías con una resina fotosensible y láser selectivo, y las que, como la que allí tenían, montada por Corvo, imprimen con plástico y polímeros fundidos, enrollados en bobinas y de mayor o menor rigidez, y a veces presentan problemas de warping, o sea, deformaciones, saltos de pasos en las instrucciones de impresión y demás, que se solucionan calibrando mejor la máquina y se evitan con muchas pruebas y práctica. Nos enseñaron diversas figuras impresas, y la que más llamó la atención fue el busto de un Yoda de seis centímetros, muy preciso por las seiscientas capas con las que había sido impreso, con seis millones de coordenadas.

El rato del café dio paso a la esperada ponencia de Juan Julián Merelo,JJ Merelo: "Un mundo donde más personas tienen teléfono móvil que sanidad" director de la Oficina de Software Libre de la Universidad de Granada, que es número uno reiterado del RuSL. Con su hablar atropellado y un gracejo muy satisfactorio, nos ilustró acerca del big data, información a montones, “¡un viaje de datos!”, en un mundo donde más personas disponen de móvil que de acceso a la sanidad; sobre rascar buscando datos que se puedan aprovechar en páginas irregulares, las correlaciones absurdas, como la de las personas que se ahogan en piscinas y las películas en las que actúa Nicolas Cage, el machine learning para nowcasting, es decir, propiciar que nuestras computadoras aprendan a predecir hechos con pautas de los datos obtenidos. Destacable fue su explicación sobre que, en internet, “cuando el producto es gratis, el producto eres tú” porque la empresa que te lo ofrece se dedica a recabar datos de consumo útiles sobre ti; su mención de la psicohistoria, una ciencia predictiva ficticia en la saga literaria de La Fundación de Isaac Asimov; y la anécdota acerca del intento de la controvertida familia española de Ruiz-Mateos para aprovecharse de la presión social contabilizada en los análisis del big data, creando una falsa, y conseguir que la cadena de supermercados Mercadona volviese a vender los patés La Piara, que eran de su propiedad y habían sido sustituido por los de Hacendado, marca blanca de la cadena.

Tras otra ponencia no relacionada directamente con tecnología, los ingenieros Alba Guerra y Jorge Borrell dieron su taller sobre visión por computador, es decir, la artificial o técnica, centrada en conseguir que un ordenador interprete adecuadamente una imagen. Utilizaron OpenCV, y consiguieron, no solo que los alumnos aprendieran a usar el programa y a enseñar como se enseñará a futuros robots el reconocimiento visual, sino que incluso la visión robótica que destacaba a un lado de la pantalla de las computadoras causó la hilaridad de parte de la concurrencia, y las carcajadas de algunos fueron difíciles de acallar.Un evento joven, seguramente pronto bien conocido en el ámbito de la innovación tecnológica Esperemos que nuestros robots no nos salgan con la risa tan floja.

Pero antes de este taller, con la comida de por medio, se había celebrado el acto de clausura, en el que se entregaron los premios del Concurso Universitario de Software Libre (CUSL), placas a los ponentes y a los profesores de los talleres, y se agradeció el esfuerzo de los organizadores —como Osmary Guevara, del SIATDI, que iba de acá para allá asegurándose de que todo estuviese en condiciones, fotografiando a diestro y siniestro y difundiendo en las redes sociales— por sacar adelante un año más los #DDaysArena, un evento aún joven, que crece de una convocatoria a otra, con capacidad para traer a ponentes propios de otros más asentados y que seguramente llegará pronto a ser bien conocido en el ámbito de la innovación tecnológica. No hay más que repasar esta crónica para saber si merece la pena.