hackear tu motivación

"It's Monday", de Kenny Louie bajo licencia CC BY 2.0

El mundo laboral funciona sobre un principio muy básico: te pagan un salario y a cambio de eso debes desempeñar un trabajo determinado. Si no cumples con tus obligaciones, serás castigado, ya sea con llamados de atención o, si la cosa llega a mayores, con un despido. Éste es el viejo principio de la zanahoria y el palo, la combinación de recompensas y castigos que debería hacerte cumplir con tus obligaciones.

No obstante, todos los lunes al entrar en cualquier red social veo a gente quejándose de sus vidas. Evidentemente no tienen ganas de ir a trabajar, no tienen la menor motivación para cumplir con sus tareas asignadas. Y esto se debe a que el modelo de motivación sobre el cual funciona la mayoría de los empleos, incluso hoy en día, está obsoleto; la ciencia ha demostrado hace ya varias décadas que la tendencia a usar recompensas y castigos según el modelo clásico puede extinguir la motivación intrínseca, disminuir el desempeño, destruir la creatividad, además de motivar comportamientos poco éticos, crear adicciones y fomentar el pensamiento a corto plazo.

La clásica zanahoria y el palo de siempre pueden funcionar para tareas rutinarias, que requieran poca motivación y casi nada de creatividad. Pero después de la Revolución Industrial, la mayoría de esas tareas las llevan a cabo máquinas; casi todo el trabajo que llevamos a cabo los humanos requiere algún tipo de labor intelectual o creativa, y en consecuencia, requiere de motivación intrínseca.

¿Qué es la motivación intrínseca?

Existen dos tipos de motivación: la extrínseca (cuando hacemos algo a causa de un factor externo) y la intrínseca (cuando llevamos a cabo una actividad por la actividad misma, por ejemplo, al jugar videojuegos o practicar un hobby). De acuerdo con Daniel Pink, en su libro "La sorprendente verdad sobre lo que nos motiva", la clave de la motivación extrínseca radica en la coexistencia de tres factores: autonomía, maestría y propósito.

Fotografía de Kristina Alexanderson bajo licencia CC BY NC ND 2.0

Autonomía, maestría y propósito

La necesidad de autonomía proviene del deseo de dirigir nuestras propias vidas, e implica la libertad de tomar decisiones con respecto a qué hacemos, cómo, cuándo y con quién. Si bien la autonomía es algo que frecuentemente no depende por completo de nosotros, también es cierto que en muchas circunstancias está en nuestras manos tomar al menos algunas decisiones en torno a cómo hacer mejor nuestro trabajo, y esta sensación de autonomía con respecto a nuestras labores contribuirá a un sentido de independencia que nos ayudará a estar más motivados.

La maestría es el deseo de hacernos cada vez mejores en algo que nos importa, y es la razón por la cual nos involucramos tanto en actividades con un camino claro de progreso, como los videojuegos. Esta sensación, la que Mihály Csíkszentmihályi denominó "flujo" (flow), que no es sino el estado en el que nos perdemos por completo en una actividad que está muy levemente por encima de nuestras capacidades, pero aún dentro de nuestro alcance para mejorar, es lo que nos lleva a continuar buscando una y otra vez una actividad por la actividad en sí misma, y es el centro del concepto de motivación intrínseca. La maestría exige esfuerzo constante, firmeza de carácter y práctica deliberada, pero también, de acuerdo con los psicólogos, es la pieza central del rompecabezas de la felicidad.

Por último, el propósito es la ambición de hacer lo que hacemos en servicio de algo mayor que nosotros mismos. Esto puede ser un principio o causa, como la libertad o la erradicación del hambre, pero también puede ser simplemente construir algo nuevo, terminar un proyecto o formar parte de un equipo que mejorará algo concreto.

En última instancia, se trata de involucrarse

Ahora bien, cuando explicamos todos estos conceptos, la gente suele creer que el "flujo" y la motivación intrínseca sólo pueden encontrarse en profesiones tradicionalmente entendidas como "vocacionales" (digamos, si uno se dedica a tocar el violín o algo similar), pero lo cierto es que Csíkszentmihályi comprobó en sus estudios que el estado de flujo podía alcanzarse en todo tipo de actividades (incluso en una cadena de montaje industrializada) en la que un individuo pudiera encontrar un cierto grado de autonomía y de propósito, y pudiera retarse a sí mismo en la mejora constante de sus habilidades.

No tienes excusa para seguir odiando los lunes, porque la clave para encontrar motivación en lo que haces está dentro de ti mismo. Si quieres entender mejor el tema, además de leer el libro de Pink, puedes ver su charla TED de 2009, titulada "La sorprendente ciencia de la motivación"; dura dieciocho minutos:

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