Ayer fue el día elegido por Ubisoft para presentar en sociedad la nueva entrega de su saga estrella, Assassin's Creed: Syndicate. Sorprendentemente, pese a la filtración de finales del pasado año que destapó la nueva ambientación elegida para esta entrega, desde la compañía gala insistieron en crear cierto hype alrededor de esta presentación.

De la revolución francesa saltamos a la Londres victoriana

Ahí mismo, en el momento y el modo de destapar qué tiene que ofrecer la franquicia este año, encontramos el primer cambio en la actitud de Ubisoft. Nada de estrenarse ocupando la portada de GameInformer o enseñando un teaser de no más de un minuto insinuando más que enseñando. Lo de ayer, al menos, se puede considerar una presentación en condiciones: más allá del tráiler de rigor (in-engine esta vez, nada de CGI) pudimos ver un gameplay de casi diez minutos.

Mediante un diario de desarrollo se explicó el porqué de la elección de la Londres en plena revolución industrial o del cambio de nombre de ese Victory que conocíamos a Assasssin’s Creed: Syndicate, más en la línea de lo que pretenden plasmar. Todo mientras conocíamos más de Ubisoft Québec, el estudio encargado de esta nueva entrega y que se estrena liderando un desarrollo principal después de trabajar en contenidos descargables de otras entregas, quedando Ubisoft Montreal relegada a labores de ayuda. Otro de los grandes cambios.

La recepción de Assassin’s Creed: Unity, el salto a la nueva generación de la saga, fue controvertido cuanto menos. Pese a cambios en lo jugable, una falta alarmante de pulido y testeo derivó en un exceso de bugs y problemas que le pasaron factura. Quizá entonces hubiera sido el momento adecuado para dar un pequeño descanso a la franquicia y centrarse así en mimar más las entregas que tuvieran entre manos pero Ubisoft, lejos de querer apartar el pie del acelerador, tenía en mente alternar los desarrollos entre sus sedes de Montreal y Québec al igual que hace Activision con su franquicia estrella, Call of Duty.

Jacob Frye y su hermana Elvie serán los protagonistas de Syndicate

Me llamó poderosamente la atención encontrarme con esto en Polygon, un vídeo en el que miembros de Ubisoft (en ningún momento aparecen el director o el game designer, eso sí) dan la cara reconociendo que su trabajo con AC: Unity no estuvo a la altura de lo que se espera de un proyecto millonario. Pese a ni siquiera mencionar el lanzamiento apresurado como principal motivo de la hecatombe, es satisfactorio encontrarse con declaraciones de este tipo por parte de multinacionales que parecen ajenas a su producto una vez lanzado.

¿Pero qué es Assassin’s Creed: Syndicate? ¿Más de lo mismo o un cambio en la franquicia? Es curioso ver cómo de esa inmensa mayoría de opiniones negativas al respecto de lo mostrado es difícil extraer una conclusión: unos se quejan de la repetición excesiva de una misma fórmula, otros de no estar ya ante un Assassin’s Creed.

Si me preguntáis a mí, creo que, pese a la sobreexplotación que empieza a acusar la marca, deberíamos dar al estudio de Quebec el beneficio de la duda puesto que, con tino o no, parecen querer implementar cambios de peso en la fórmula. Una urbe un 30% mayor que la París de Unity dividida en 7 distritos, la introducción de un gancho que agilice ciertas mecánicas, los carruajes como método de transporte, las bandas y sus influencias en lo jugable o un sistema de combate, prometen, más frenético y enfocado al cuerpo a cuerpo parecen ser ingredientes suficientes como para que saboreemos matices nuevos en el plato de siempre ¿Mejores o peores? Creo que es demasiado pronto para juzgar. Que el multijugador competitivo o, más sorprendente, el cooperativo de Unity – de lo poco bien valorado en dicha entrega – se hayan dejado atrás en pos de potenciar la experiencia para un jugador es una decisión controvertida pero que parece ir a favor de conseguir un resultado más pulido y carente de fallos graves.

Lo mostrado parecen buenas ideas con mucho por pulir. ¿Serán cinco meses tiempo suficiente?

No seré yo el que defienda a una compañía empeñada en cumplir con su calendario financiero anteponiendo los resultados económicos a la calidad de sus productos pero no creo que el argumento del “más de lo mismo” sea lo correcto aquí. Y, obviamente, esperar cambios radicales es algo ingenuo si recordamos que cada entrega de la franquicia consigue vender de 7 a 12 millones de copias.

En el gameplay de casi diez minutos de una pre-alpha que no es tal (no sé a quién pretenden engañar con dicho término) hay tanto bueno como malo. Por un lado, los cambios comentados y la nueva ambientación parecen casar con la esencia de la franquicia pese a encontrarnos con momentos un tanto ridículos con ese cambio del sombrero de copa por la ya tradicional capucha picuda. Y, aunque sin demasiado riesgo, la inclusión de una protagonista secundaria que podremos controlar es otra novedad de cierta relevancia.

Por otra parte, Ubisoft parece querer alejar la alargada sombra de los downgrade mostrando un aspecto técnico que parece incluso por detrás de lo visto en Unity, el cuidado al detalle del que hablan en Ubisoft Québec no queda patente al ver infinidad de enemigos idénticos y la persecución de carruajes o el combate cuerpo a cuerpo parecen no ser tan orgánicos como debieran. Asimismo, quizá la Londres mostrada no es tan oscura y opresiva como cabría esperar de la cuna de la revolución industrial.

Son muchas las incógnitas sobre qué terminará ofreciendo el producto final. Que un juego más grande y con más alternativas llegue dos semanas antes de lo que lo hizo Unity el pasado año nos hace recordar irremediablemente el atropellado lanzamiento de la aventura de Arno. Antes de ese 23 de octubre en el que aterrizará en Playstation 4 y Xbox One tenemos, cómo no, el E3 de Los Ángeles. Pese a la lluvia de críticas que de un tiempo a esta parte rodea a cada Assassin’s Creed, son varios los cambios que animan a sacar nuestro lado optimista.

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