Una preciosa a la vez que exigente mezcla entre Shadow of the Colossus y Souls en un inhóspito mundo en dos dimensiones. Marzo ha sido un mes fantástico en el panorama indie. Todavía me estoy lamiendo los moratones de las caídas en Olliwood. En la boca aún saboreo el férreo gusto de la sangre tras infinitas palizas de Hotline Miami 2. Las lágrimas afloran cuando recuerdo en comienzo de Ori and the Blind Forest. Pero el mes de las lluvias viene tan fuerte como su predecesor. Tras un futurista Axiom Verge, coge el relevo Titan Souls, que es sin duda uno de mis títulos más esperados de 2015.

Devolver Digital, el gigante de los pequeños, y Acid Nerve, uno de esos pequeños compuesto por tres personas ubicadas en Manchester, han dado a luz a Titan Souls tras gestarse un **Ludum Dare bajo la premisa «You only get one»** (solo recibes/tienes una), con la unicidad como elemento recurrente. Así lo que comenzó el concepto que evolucionó y creció hasta convertirse en el juego que es ahora.

Partiendo de tal premisa se desarrolla todo cuanto es el primer lanzamiento de Acid Nerve. Un héroe anónimo que únicamente cuenta con un arco en su arsenal y una única flecha en su carcaj. Así llega a una tierra desconocida donde dormitan los titanes y donde deberá dar caza a cada uno de ellos. Me gustaría dar una razón para tal hazaña pero tras haber terminado el juego, sinceramente, no lo sé.

Titan Souls mantiene durante todo el recorrido muchas incógnitas. ¿Dónde estamos? ¿quién es el héroe? ¿cómo se llama? ¿qué motivación encuentra para hacer lo que hace? Muchas preguntas pero ninguna respuesta. Puede que sea irrelevante, puede que tomarse como un juego arcade donde el reto de acabar con los colosos sea suficiente motivación para muchos. Pero apuntar tan alto como Shadow of the Colossus, considerado uno de los mejores títulos de la historia por muchos, es forzar las comparaciones. En la obra maestra de Ico Team, surge la obligación de acabar con los gigantes para devolver la vida a una joven. Entendemos la fuerza del amor, y no es necesaria mucha más explicación para dotar de un propósito a la trama. Además, es evidente el declive del protagonista conforme siega las almas reclamadas. En Titan Souls no existen tales circunstancias ni parecidas. Desconocemos por qué entra en una cámara tras otra atacando a titanes que no son hostiles. Adquiere sus almas de forma honorífica al título. Sin evolución del guerrero, no le hace más fuerte, ágil o sabio. Simplemente los mata hasta acabar con todos.

En cualquier caso, Titan Souls es una gozada audiovisual, un reto en lo jugable y, sobre todo, un excelente entretenimiento. Es fascinante recorrer el mundo creado mientras escuchas la genial banda sonora. Un misterioso bosque por el que perderse, ruinas de lo que parece una civilización colosal, numerosas tumbas rigurosamente alineadas y más. Todo cuanto veo me seduce y la sensación de que necesito saber más sobre ese mundo de fantasía no puede más que crecer. Mediante un minimalista pixel art, que seguro que a más de uno le recordará a FEZ, logra transmitir como el viento corre entre los hierbajos o el agua del lago ondea hacia la orilla. Un mundo que invita a ser explorado, no sólo por encontrar a los titanes, sino por palmar el mimo que sus creadores han plasmado.

Si he mencionado a Shadow of the Colossus como principal y clara referencia, debo de hacer también un hueco en este texto para la saga Souls, tan de moda últimamente. En este caso el toque es más en lo referente a la mecánica de combate. Titan Souls se abre hueco entre esos títulos de los que catalogamos como difíciles o exigentes con el jugador, frustrante en muchas ocasiones. Todos los enemigos, que sólo son jefes, tienen un punto débil. Un área donde nuestra flecha es mortal, siendo invulnerable en el resto del cuerpo. Durante el proceso de su mecánica de ataques, el titán dejará este punto expuesto durante una fracción de segundo y será entonces donde debemos abandonar la estrategia defensiva por un ataque certero. Cualquier error puede tener un resultado fatídico, pues únicamente tenemos un punto de vida y si el enemigo nos alcanza despertaremos de vuelta en el último punto de control.

El punto débil se hace evidente durante los primeros segundos de combate, lo que debemos hacer es planear una estrategia de combate que nos deje acabar con el enemigo. Los titanes son rápidos, implacables y atacan sin dar tregua por lo que seguro que cada uno de ellos nos llevará un buen número de intentos. En caso de errar el tiro y desprendernos por tanto de nuestra único proyectil, no queda más remedio que recuperar la flecha. La forma clásica sería ir a por ella pero también es posible hacer que esta venga a nosotros pulsando un botón. Parece cómodo pero al igual que rodar tiene la penalización de dejarte un instante exhausto, invocar la flecha te impide desplazarte con lo que ello conlleva si estás en una habitación con un gigante más que enojado.

Prácticamente, he jugado el juego de un tirón. No era capaz de soltar la PS Vita hasta matar al titán en cuestión y, una vez muerto, la sensación de victoria me animaba a buscar el siguiente. Así, uno tras o otro, hasta ver los créditos tras acabar con los 18 jefes, más uno extra. Algo más de cuatro horas y un recuento de 300 muertes he tardado en completar el juego en dificultad normal. ¿Rejugable? Para la mayoría de nosotros no, ya que el modo difícil o iron (sólo tienes una vida) será demasiado exigente para lo que nuestra paciencia puede soportar. Pero si buscas un reto memorable, Titan Souls es tu juego pues terminar el juego sin morir, o hacer un speedrun en 20 minutos me parece una gran proeza.

Conclusión

He comenzado diciendo que Titan Souls era, a nivel personal, uno de los juegos más esperados del año. ¿Ha cumplido las expectativas? **La versión corta es “no”. Pero lo importante es la versión larga y matizada que comienza por “sí, pero”**.

Titan Souls es precioso tanto en lo visual como en lo que respecta a la banda sonora. El mundo que se ha concebido es absorbente y cautivador. En la jugabilidad es difícil, pero justo y preciso. Exigente y frustrante pero recompensa la satisfacción de la victoria. ¿Entonces? Lo que ha fallado es la ejecución del proyecto, de la idea original. Matar titanes con una sola flecha en combates a muerte, donde el primero que es vulnerable muere. Pero no hay un desarrollo en la historia, son tantas las preguntas sin respuesta que estoy frustrado tras haberlo terminado.

De todas formas, por todo lo expuesto anteriormente, es un juego que recomendaría a cualquiera que encuentre interesante una fusión entre Shadow of the Colossus, la serie Souls y el mundillo indie.

Pros

  • Una propuesta desafiante
  • El apartado audiovisual
  • Excelente control

Contras

  • Universo limitado por falta de respuestas
  • Escasa duración

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