La Panasonic Lumix CM1 es una arriesgada apuesta de la marca para volver al mercado de los smartphones, pero haciéndolo en uno de los campos donde actualmente sí destaca, el de la fotografía. Tenemos aquí un dispositivo que, por planteamiento, rivaliza con otras propuestas como el Nokia Lumia 1020 o el Samsung Galaxy K Zoom, aunque más basado en el apartado de cámara. ¿Habrá conseguido mejorar la experiencia de este segmento?En 2012 Nokia hizo algo que le encumbró para siempre en la historia de la fotografía móvil. Tras avanzar mucho con cámaras como la del Nokia N8, llegó el Nokia 808 Pureview, que a día de hoy sigue dando excelentes resultados gracias a su fantástico sensor de media pulgada. Su problema era la velocidad con que funcionaba y sus sistema, el vetusto Symbian.

Por ello, tras un largo tiempo de desarrollo, Nokia lanzó el Lumia 1020, que pese a reducir el tamaño del sensor, se erigió como la cámara más potente del sector. Ambos compartían el problema de ser algo más pesados y gruesos que smartphones convencionales, pero podían compensar.

Luego llegaron el Galaxy S4 Zoom y el Galaxy K Zoom, que también eran bastante mayores que móviles convencionales de Samsung, y que compartían conclusiones con sus antecesores. La historia de las cámaras-teléfono es la de sacrificar tamaño por calidad de imagen, y cuando se hace bien, se puede sobresalir, pero tienen que darse muchos elementos.

La Panasonic Lumix CM1 llegó como una apuesta distinta. Aunque Panasonic ha sido fabricante móvil, su punto fuerte ahora son las cámaras, y en ese sector es de los fabricantes más prestigiosos. Por ello, de la CM1, esperamos, ante todo un gran desempeño fotográfico, pues además de contar con un cuerpo similar a una compacta, integra el mejor sensor que hemos visto (1 pulgada), además de una lente Leica. A ello suma un Snapdragon 801 como SoC, de lo mejor del pasado año. ¿Habrá conseguido estar Panasonic a la altura de sí misma en cámaras y a la del mercado móvil? Lo vemos.

Panasonic Lumix CM1 como smartphone

Pese a valorarse como un conjunto, primero analizaremos la CM1 como smartphone, luego como cámara y para finalizar globalmente, según las inquietudes de compra.

El hardware

Con la Panasonic Lumix CM1 esperamos lo mejor de ambos mundos, y es que tanto los teléfonos de gama alta como las cámaras últimamente están consiguiendo mejorar mucho los materiales. Y lo que se presenta aquí me ha dejado un poco frío. Si bien las partes laterales (donde encontramos la botonera) son de un buen aluminio, el resto del cuerpo es de un falso cuero como el que encontramos en los Galaxy Note que no se puede considerar adecuado para su gama. Por lo demás, la construcción es sólida, y los botones son de calidad, aunque me gustaría que la toma de carga microUSB no estuviera tapada, ya que es algo que aunque en cámaras está más extendido, en móviles es innecesario e incómodo.

En cuanto a la ergonomía, como cabía esperar, es mala. Con la Panasonic CM1 nos encontramos más una cámara-móvil que un móvil-cámara, pero la experiencia de agarrar algo que tiene 21 milímetros de grosor es prácticamente volver al año 2000, cuando el Nokia 3310 presentaba 22. Aunque es algo a lo que te acabas acostumbrando, hace que pese a tener un cuerpo no gigantesco, el agarre sea malo, pues empleas mucha palma de la mano en la sujeción y se hace incómodo alcanzar otros puntos de la pantalla.

En cuanto a la pantalla, también hay pocas cosas buenas que decir, aunque empezaré por las positivas. Encontramos un panel TFT (sí, habéis leído bien) 1080p en una diagonal de 4.7", por lo que la nitidez es muy grande, llegando a los 469 ppp. Sin embargo, todo lo demás es bastante regular. Tratándose de una pantalla que sería ideal para editar las fotografías que tomamos, su balance de blancos es muy cálido y su saturación un poco baja. Además, su visibilidad al sol es muy baja, lo que no permite observar bien las fotografías tomadas. También hay que destacar el grosor del cristal, que estando ya acostumbrados a pantallas laminadas este se ve como de gama baja, mostrando a los lados claramente la separación con el panel de retroiluminación. En esta unidad al menos, la sensibilidad tampoco ha sido nada destacable, haciendo algo incómodo el uso intensivo del teclado.

Por último, la autonomía también me ha resultado decepcionante, sobre todo haciendo uso de la cámara. Un día de uso medio en la calle, con brillo a la mitad y haciendo unas 20 fotos, la CM1 sólo me ofreció 3 horas de pantalla. Si no hacemos fotos, o desactivamos la captura de archivos RAW, la cosa mejora cuando estamos en una red Wi-Fi, pero obtener una autonomía decente resulta complicado, y es algo que extraña estando ante una pantalla de 4.7", un Snapdragon 801 y 2600 mAh de batería, cifras con las que un HTC One M8 no iba nada mal.

Como vemos, los compromisos como teléfono son demasiado grandes como para rivalizar siquiera con un teléfono de gama media, aunque es comprensible que si sólo se quieren tomar fotos, y ocasionalmente hacer uso de aplicaciones o llamar, se adquiera este terminal. Por lo demás, incluso en apartados como el del altavoz, donde se puede esperar cierta brillantez debido al grosor, sigue defraudando.

El software

El software es, para mí, uno de los apartados donde Panasonic ha acertado, ya que como suelo pensar, no actuar mucho sobre Android es lo mejor que puede hacerle una marca al sistema. Aquí encontramos a un añejo Kit Kat, aunque eso sí, muy robusto. Utilizar este sistema sigue siendo una gozada, y es que creo que con él Google alcanzó el mayor rendimiento que hasta ahora ha dado la plataforma. Ya que el hardware es muy similar al del Nexus 5, la experiencia en este Android limpio es muy buena. La actualización a Lollipop debería llegar pronto, pero es un error lanzar con un sistema operativo antiguo un producto que se presentó en la Photokina.

Como smartphone, su software está a la altura, y como digo, la experiencia es buena. Pero por rápido que sea, no llegaremos a sentir que la experiencia es premium, porque esa experiencia bebe de lo que notamos al tenerlo en la mano, y ahí pierde mucho. Aquí es cuando vemos que la simbiosis en la telefonía móvil es el objetivo a conseguir, y que pese a compartir la velocidad de un Moto X 2014, lo que siento al utilizar el teléfono cambia mucho.

Panasonic ha modificado pocas cosas en el sistema, aunque de manera útil. Por ejemplo, dentro de los ajustes de pantalla, existe un menú para calibrar la pantalla, que altera el balance de blancos, el brillo, etc. Además de eso, incluye alguna aplicación de fotos, como una dedicada para Timelapses u otra que incluye modo de subir las fotos tomadas a Google Drive.

Cámara

Este es el punto donde la Panasonic CM1 debería marcar la diferencia con respecto al resto de dispositivos de su misma gama, ya que apostar por este tipo de gadget no tendría sentido si sus fotografías fuesen inferiores a las de la competencia.

Entre las especificaciones encontramos un sensor de 1 pulgada, notablemente mayor que el de la competencia (1/3 el del iPhone 6), una lente Leica con apertura de f/2.8, así como el procesador Venus Engine también incorporado en cámaras como la Panasonic GH4 o LX100.

Todo ello, junto a los controles manuales y la capacidad de disparar en RAW, provoca que estemos ante los ingredientes necesarios para que la CM1 se configure como uno de los dispositivos mobile con mayor capacidad para la fotografía. Pero, ¿realmente lo es? comprobémoslo.

Diseño como cámara

Como habréis podido comprobar, si únicamente vemos el gadget desde la parte trasera el aspecto es prácticamente similar al de una cámara compacta. Nadie diría que llevamos un smartphone al vernos realizar una foto.

En cuanto al aspecto, la Panasonic CM1 se encuentra a la altura de las expectativas. Un añadido importante es el del anillo de control que bordea la lente de la cámara. Mediante éste, podremos controlar rápidamente características como la velocidad de obturación o el número f, pudiéndose alternar entre ambas con solo presionar la pantalla. Aunque también se pueden modificar desde el panel táctil, el anillo contentará a un gran número de usuarios que suelen manejarse mejor con los controles físicos.

Asimismo, también se incluye en el lateral un botón disparador con las mismas características y funciones que podría tener el de una cámara convencional. Es decir, se puede presionar a media altura para enfocar, y completamente para tomar la foto.

Las sensaciones al sostenerla no son negativas, aunque tampoco del todo satisfactorias. Dadas las funciones que el dispositivo tiene como smartphone sería una locura añadir un grip a la CM1, pero podría haberse incorporado un adaptador similar al que se empleó con el Lumia 1020. También echamos de menos que el flash sea mejor, puede al ser LED no mejora al presente en smartphones comunes.

Características propias de una cámara avanzada El propio software que integra el dispositivo de Panasonic ya refleja cómo nos encontramos ante una cámara que se escapa de todo que se suele ver en móviles. Esto es diferente, no es un smartphone con el añadido de tomar fotos, sino todo lo contrario.

Por ello, encontraremos muchas opciones que, en principio, no suelen estar disponibles en este tipo de dispositivos, y que son más propias de una cámara más profesional. Como ejemplo de ello tenemos las funciones de histograma en vivo, focus peaking para comprobar qué se encuentra enfocado de un modo preciso, o un nivel para medir cómo de recto está nuestro horizonte.

El autoenfoque es bastante rápido, permitiendo así tener objetos en foco incluso sin utilizar la luz de ayuda durante las escenas nocturnas. Asimismo, puede enfocar a una distancia mínima de 10 centímetros, algo mayor que la de cámaras como la Lumix LX 100 (3 centímetros) o la compacta Fuji X30 (1 centímetro con supermacro), por lo que tampoco supone una revolución en este aspecto.

Un elemento que brilla por su ausencia es el del estabilizador óptico de imagen, algo que incluyen smartphones como el iPhone 6 Plus, LG G3 o incluso el Nexus 6, por lo que parece inconcebible prescindir de esto en un dispositivo tan dedicado a la fotografía como es la Lumix CM1.

Intentos de obtener un HDR enfocado con una velocidad de obturación de 1/3000 en ambas fotos.

No tener un estabilizador óptico provoca que se tenga que aumentar la velocidad de obturación para obtener una imagen nítida, por lo que la luz obtenida será menor. Además el modo HDR no se realiza correctamente incluso a plena luz del día, ya que la cámara dispara 3 fotografías que posteriormente no es capaz converger de forma adecuada. Así, para conseguir un HDR se debe tener un pulso digno de un francotirador ruso.

El procesado

El procesado de la imagen es rápido y permite realizar hasta 5 imágenes por segundo en JPEG. No obstante, cuando al mismo tiempo hacemos fotos en RAW + JPEG los resultados no son tan favorables, teniendo que esperar un pequeño lapso de tiempo (como medio segundo) tras cada captura.

Precisamente, al tener un sensor mayor que el de su competencia una de las principales ventaja debería ser la posibilidad de capturar más luz empleando valores más altos de ISO. Tanto el granulado como las imperfecciones tendrían que ser menores, y así es…. Pero en RAW.

f2.8. VO 100

Con el “negativo digital” de nuestra imagen podemos alcanzar valores de sensibilidad como 3200 sin que esto suponga un problema. Inclusive en los superiores podríamos obtener imágenes aprovechables tras algo de reducción de ruido en la edición.

Sin embargo, la calidad de la cámara parece disminuir cuando es ésta la que se debe encargar de procesar la imagen para crear un archivo JPEG. Como vemos en la siguiente imagen, parece que se le aplica un procesado que, a pesar de intentar reducir el granulado, el resultado es el de una imagen menos nítida y enfocada, incluso en valores mínimos como 125 de ISO. El RAW de la fotografía se encuentra sin revelar, y aun así parece tener mejor contraste y color que la instantánea ofrecida tras el procesado JPEG de la CM1.

Archivo RAW. VO 1/1250. ISO125. f5
Archivo JPEG. VO 1/1250. ISO125. f5

Esta debilidad en la obtención del JPEG es todavía más evidente en las fotografías nocturnas, donde la cámara muestra una diferencia aún mayor con respecto al RAW. Vemos cómo el valor límite de ISO para obtener una buena imagen (3200) no refleja tan buen resultado en el archivo procesado.

VO 1/40. ISO 3200. f2.8

Aunque en el siguiente recorte vemos cómo el granulado del RAW es excesivo, el JPEG lleva el archivo al otro extremo, mostrando una imagen con un gran “efecto acuarela”, donde los colores se contaminan entre sí y los detalles apenas son percibidos.

VO 1/40. ISO 3200. f2.8

No obstante, si realizamos un revelado básico al archivo RAW (contraste, temperatura de color y poco más), es entonces cuando podemos aprovechar toda la información captada por el sensor de la cámara de Panasonic.

VO 1/40. ISO 3200. f2.8

Frente a la competencia

Por tener una referencia hemos comparado la CM1 con la cámara del iPhone 6. Para ello, hemos bajado la resolución del dispositivo a 10 megapíxeles y ajustado una relación de aspecto de 4:3, todo ello con la intención de mostrar unas características que, sin llegar a ser totalmente iguales, sí que son algo más parecidas a las del smartphone de Apple. Aunque debemos recordar que la resolución no representa a la calidad, sino a la nitidez.

Las impresiones que tenemos es que utilizando el modo automático y bajo las mismas condiciones de luz es mucho más fácil conseguir una imagen movida con la CM1. Podríamos pensar que se debe a la ausencia del estabilizador óptico, pero el smarphone de Apple tampoco dispone de él.

Así, tomamos una foto en automático y en JPEG con ambas cámaras con la intención de comprobar qué valores asigna cada cual y cómo se comportan ante ellos. Las instantáneas, más grandes en la CM1 debido a su resolución parcialmente mayor (10 VS 8 megapíxeles), nos muestran los siguientes datos:

  • iPhone 6: 1/15 seg; f/2,2; ISO 2000
  • CM1: 1/13 seg; f/2,8; ISO 3200

La CM1 opta por subir la sensibilidad y bajar la velocidad de obturación con respecto a los valores del iPhone. Sin embargo, lo que vemos no es mejor que en la cámara del móvil de Apple, que a pesar de tener un ruido elevado, es capaz de conservar mejor los detalles (fijaos en las letras de los papeles que están sobre el recipiente), y tener un mayor rango dinámico (la sombras muestran mucho menos en la CM1).

Asimismo, decidimos comprobar ahora cómo se comportan las dos cámaras ante unos valores más similares, por lo que hacemos una foto en automático con el iPhone y lo igualamos con la CM1 utilizando el modo manual, obtenemos lo siguiente:

  • iPhone 6: 1/15 seg; f/2,2; ISO 1250
  • CM1: 1/15 seg; f/2,8; ISO 1600

En este caso, vemos cómo la imagen obtenida por el iPhone es mucho más luminosa, y no solo eso, sino que los colores representados son más fieles y se aprecian mucho mejor los detalles de las texturas.

Por otro lado, el vídeo 4K parece ser un añadido meramente promocional, ya que su límite es 15 fotogramas por segundo, lo cual provoca que, aunque se tenga una resolución de 3840 x 2160 píxeles la cantidad de información que tiene un segundo de nuestro vídeo sea escasa, algo que notaremos a la hora de reproducir el clip.

Conclusión

La Panasonic Lumix CM1 no logra dejar buen sabor de boca ni como smartphone ni como cámara, por lo tanto, su valoración global es incluso más baja. Hablamos de un dispositivo que se engloba dentro de la gama media-alta de los smartphones y de la media de cámaras, pero más allá del rendimiento con Android, no logra ofrecer nada que le distinga.

La Panasonic Lumix CM1 tiene la mejor cámara móvil del mercado, gracias a su sensor de una pulgada, pero a diferencia de modelos como el Lumia 1020, o últimamente el Galaxy S6, el modo de disparo en JPEG está totalmente roto, produciendo una saturación y un procesado mediocres que te harán disparar siempre en RAW y ajustando manualmente los distintos valores, algo que relativa mucho el objetivo, pues además de tardar más tiempo en guardar el archivo, tienes que hacer distintas pruebas para sacar una buena foto.

Además de eso, su batería como cámara y móvil es escasa, por lo que aunque usemos exclusivamente cualquiera de esas dos funciones, no llegaremos al final del día de ninguna manera. Tampoco será agradable el hecho de no poder ver bien la pantalla al sol, ni que no se incluya una buena herramienta para editar los archivos RAW, que sería un buen valor añadido desde el punto de vista del software.

Mi recomendación es que, a su precio actual, mejor optéis por otras opciones, tanto en móvil como en cámara. Nos gustó mucho la Panasonic Lumix LX100, al igual que nos ha encantado el Samsung Galaxy S6 Edge. Ambos, por separado, dan una experiencia óptima en sus apartados. De momento, tendremos que conformarnos con no poder tener el ansiado todo en uno, y es que aquí no sólo sacrificamos portabilidad, sino también calidad en cada aspecto.

Pros

  • Rendimiento: Gracias a su Snapdragon 801 y a su capa limpia, obtenemos un dispositivo que responde muy bien con las tareas más exigentes.
  • Desempeño en RAW: La CM1 nos obliga a usar el modo de RAW para conseguir fotografías sobresalientes como compacta media, pero las consigue.
  • Anillo: Cambiar los valores de la ISO y la VO es muy cómodo gracias al anillo.

Contras

  • Autonomía: Ni como cámara ni como smartphone saciará las necesidades más básicas.
  • Pantalla: Más allá de su gran nitidez, la experiencia queda arruinada por el grosor del cristal y su bajo brillo.
  • Grabación de vídeo: Que móviles con un procesador y sensor menor como el Note 3 ya grabasen a 4K / 30FPS y aquí nos quedemos en 15 FPS, hace que la CM1 no gane en ninguna comparativa.

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