La recarga de vehículos eléctricos ahora mismo no supone ningún problema para la red eléctrica, pero con el ojo puesto en un futuro rodeado de automóviles eléctricos es obvio pensar en la recarga inteligente y transparente para el usuario. Esto es algo que debería exigir ya el propietario de un coche eléctrico, pero parece muy lejano.

La recarga inteligente es aquella que ofrece información y control en tiempo real al usuario para que sea lo más eficaz y eficiente posible. Estos son los motivos por los que creo que este tipo de recarga debe ser una prioridad para el usuario, suministradores de energía y Administraciones Públicas.

Control total

Lo más interesante de poder usar la recarga inteligente es que el control que se tiene es total. El usuario podrá programar, acceder al estado de la batería, de la carga, conocer el tiempo restante... Algunos vehículos eléctricos es cierto que ya lo hacen, pero debería hacerlo el propio cargador.

La conexión con los suministradores de energía

recarga inteligente

Siemens está terminando de desarrollar un sistema de recarga inteligente cuya virtud más importante es que puede conectarse con los suministradores de energía en tiempo real y así informar al usuario del precio de la electricidad en ese momento, el histórico y la previsión en función de la demanda. Así, se puede programar la carga cuando el precio sea más reducido.

Este detalle es muy importante porque en pocos años la tarifa eléctrica estará muy condicionada por la recarga de coches, para evitar una previsible saturación de la red es importante conocer el nivel de carga de la misma para poder programar el coche cuando sea más interesante. Si tenemos prisa pagaremos más por cargarlo en hora punta, pero sino, podremos ahorrar mucho, una de las grandes ventajas del coche eléctrico frente al tradicional.

Estudio histórico del gasto del coche

Poder acceder a un histórico que muestre el coste de cada recarga, el tiempo empleado... es una información muy interesante para controlar el coste que nos supone el coche eléctrico. Ahora mismo, en un vehículo tradicional, podemos saber exactamente cuanto nos cuesta recorrer 100 kilómetros pero en uno eléctrico es muy complicado.

Relacionado con el control total del vehículo del primer punto, el control del gasto eléctrico es la tercera pata de este trípode sobre el que tiene que asentarse el futuro de la movilidad automovilística.