Mi primera experiencia con Mario Kart 8 fue hace algo más de medio año y no tardé en apreciar todo lo que hace bien el juego de Nintendo. Lo primero, obvio, es su aspecto artístico que, de la mano del apartado técnico brindan un conjunto visual sumamente llamativo y preciosista. No miento si afirmo que Mario Kart 8, juego de Wii U, me ha impresionado más que la práctica totalidad de juegos lanzados para PS4 y Xbox One.

Mario Kart 8 sigue siendo, casi un año después, bonito a rabiar

Pero más allá de lo que entra por los ojos, el mimo de Nintendo se advierte en cada aspecto del título exceptuando un modo Batalla que queda muy lejos, por planteamiento, del visto en anteriores entregas. Pese a este pequeño tropezón, el cuidado trabajo del estudio se percibe incluso en sus dos contenidos descargables. Sobre todo en sus contenidos descargables, de hecho. Para empezar, sorprende sobremanera encontrarse con una política como la que ha seguido nintendo con el DLC de Mario Kart 8: ha sabido espaciarlo en el tiempo, cada cinco meses apróximadamente, dejando claro que ha sido desarrollado post-lanzamiento y que no hablamos de contenido recortado del juego original. Además, se ha seguido una política de precios realmente atractiva y consecuente con lo ofrecido.

Homenajes a F-Zero, The Legend of Zelda y Animal Crossing

Pero si miramos más allá del contenido puro y duro, lo que es admirable y merece ser recalcado de estos dos descargables, sobre todo del segundo, es el nivel de lo presentado, encontrándonos con algunos circuitos que superan con creces, por concepto y diseño, los vistos en el título original. Ojo, la inmensa mayoría de contenido original es más que notable pero Senda del Lazo , Big Blue o Ciudad Koopa juegan en otra liga. También es cierto que ambos paquetes incluyen pistas algo más ramplonas y menos imaginativas como podrían ser Estación Tilín-Tolón o Base Polar, claro.

Los personajes añadidos en los DLC no son tan inspirados como los circuitos o vehículos

De los traídos de otras licencias, es ejemplar el mimo detrás del de Hyrule, con el abanico de sonidos sacados de los The Legend of Zelda o las rupias a recoger, o el de Animal Crossing y sus cuatro variantes dependiendo de las estaciones. Y no nos podemos olvidar de los inspirados en la mítica franquicia F-Zero: Mute City es un circuito más convencional mientras que el ya mencionado Big Blue es un espectacular recorrido de punto a punto como Cumbre Wario. Ambos son excelentes. De hecho, llama la atención como en el online los circuitos añadidos por DLC suelen predominar de forma exagerada en las votaciones a la hora de elegir en qué pista competir.

No sería descabellado que pudiéramos encontrarnos con algún paquete de contenido adicional más ya que, recordemos, Nintendo acostumbra a lanzar solo un Mario Kart por plataforma y sería una buena forma de seguir aportando novedades para la base de usuarios. Desde ya puedo afirmar que, de lanzarse, pueden contar conmigo. Jamás pensé que disfrutaría tanto de un DLC de este tipo y, menos todavía, que esperaría con ganas el recibir más. Y es que en lo suyo, lo de hacer juegos, pocos pueden plantar cara a Nintendo.

Los 200cc, un cambio radical

Pero, sin ninguna duda, el cambio más radical de Mario Kart 8 no viene de la mano de ninguno de estos descargables de pago. Los 200cc, la nueva velocidad/dificultad añadida vía actualización gratuita, dan un profundo giro de tuerca a lo que Mario Kart 8 propone. Por primera vez en la franquicia sobrepasamos los 150cc y, con ello, la forma de jugar se ve alterada: lo obvio es que todo pasa mucho más deprisa pero esto mismo deriva en poder aprovechar atajos hasta ahora solo alcanzables echando mano de turbos o, cuidado, tener que frenar en curvas y puntos donde en otras dificultades parece impensable.

Los 200cc nos obligarán a usar el freno, ese olvidado amigo

En general es una dificultad que aporta anarquía al conjunto, cierto descontrol que puede no gustar a muchos. Será más que corriente, si jugamos online, que más de media docena de rivales nos adelanten tras cometer el más mínimo error o, más corriente, ser golpeados por caparazones, bombas o bolas de fuego. Todo es más rápido, más frenético y más caótico. Una carrera online a 200cc en Parque Bebé puede ser demasiado demencial para muchos. En favor del añadido cabe decir que unos primeros días donde todo son choques y alborotos pueden entrar dentro de lo normal, es de esperar que con un tiempo de adaptación y perfeccionamiento todo este caos se deje atrás en favir de un mayor nivel competitivo.

Pero lo importante aquí es estar hablando y disfrutando de Mario Kart 8 casi un año después de su lanzamiento. Y el mérito aquí es de Nintendo por haber llevado un timing perfecto, seguido una política de precios razonable y, por encima todo, ofrecido un contenido que derrocha calidad y cariño. Si a todo esto le añadimos la interesante actualización gratuita de los 200cc o los añadidos mediante Amiibo, la estrategia para reavivar Mario Kart 8 es intachable. Apetece más que nunca volver al que es uno de los mejores juegos de Wii U y del pasado año.

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