El café es uno de los productos que más dinero mueve en el mundo. Vamos, no es ningún secreto. A casi todo el mundo le gusta el café. Es una cuestión culinaria y social, reuniendo a millones de personas en todo el mundo en torno a su propia taza. Pero, ¿qué pasa si te encuentras en el espacio? Si eres uno de los ilustres miembros de la Estación Espacial Internacional, la hora del café es algo que se obvia, tristemente. Hasta ahora. En el sexto cargamento con víveres de SpaceX, Samantha Cristoforetti y el resto de la tripulación cuenta con un regalo de lo más italiano: la ISSpresso, una máquina de café diseñada especialmente para el espacio. Esta obra de la ingeniería hará las delicias de los tripulantes a la par que anima el día a día en la ISS.

ISSpresso, el café espacial

Veamos, es razonable pensar que los astronautas ya contaban con sucedáneos del café en el espacio. Claro. Pero por primera vez en la historia de la cosmonáutica, los miembros de la ISS podrán hacerse un café "de verdad". Para ello, la ISSpresso es una máquina de café en cápsulas, el sistema más de moda en el momento, capaz de destilar un buen café en cuestión de segundos. Pero claro, no puedes pretender mandar una máquina de café normal al espacio y esperar a que funcione. En microgravedad o en gravedad cero las cosas se comportan de una manera muy distinta. Especialmente los líquidos. Y si estos salen a unos 75ºC, pues es mejor ni pensarlo. Por ello, la ISSpresso ha tenido que ser especialmente diseñada para concentrar toda la calidad del café al mismo tiempo que lo sirve en un sistema cómodo para el espacio pero que no arruine la experiencia.

ISSpresso

Para ello, la ISSpresso emplea un sistema muy parecido a las de las máquinas convencionales de cápsulas pero lleno de modificaciones. El agua de la máquina se suministra a través de una bolsa, pasando por un sistema de presión cambiante y un calentador. El tubo que transporta el agua caliente es capaz de resistir hasta 400 bares de presión, algo bastante importante (por los accidentes y la presión en aumento). La ISSpresso funciona con cápsulas, como las máquinas de café en la tierra, lo que es un sistema de suministro bastante cómodo y fácil de transportar. El café sale, tras un minuto, en una nueva bolsa con un pajita. La verdad es que este último paso puede que arruine un poco la experiencia, pero entre eso y no poder tomar un café decente, yo podría contentarme, de sobra.

El regalo especial

Todo este asunto de la ISSpresso ha sido una maniobra comercial muy inteligente por parte de Lavazza y Argotec, las empresas detrás del ingenio, quienes podrán decir orgullosamente que han sido las primeras en poner una cafetera "de verdad" en el espacio. La ISSpresso ha sido diseñada a partir de un modelo anterior, aprovechando y modificando un aparato que ha de ser preciso y seguro como solo las cosas de la Estación Espacial Internacional lo son. El utilizar un modelo anterior a ahorrado más de un año y medio de trabajo además de mucho dinero a la compañía. La ISSpresso, aunque conceptualmente funciona igual que una cafetera terrestre, ha debido ser modificada para evitar todo tipo de escapes y rotura, conservando solo los parámetros más básicos. Osea, es la cafetera más cara de la historia.

ISSpresso 3

Y aunque esto pueda parecer una cosa banal, lo cierto es que no lo es. Para nada. La presencia de la ISSpresso es una cuestión de motivación y psicología. Es un regalo para todos los astronautas y habitantes de la ISS, quienes han admitido en más de una ocasión que echaban de menos viejos hábitos de la tierra. La moral es una cosa importantísima en un ambiente tan hostil como el espacio. Por ello, cualquier detalle que mejore la convivencia, el bienestar y la situación de los astronautas, que no son más que presos en una cárcel que es también su única protección, es incalculablemente valioso. Por ello, aunque su entrega se ha retrasado varios meses, por cuestiones logísticas y de seguridad, la ISSpresso por fin llega con este cargamento a la estación. Ya veremos qué opinan los astronautas al respecto, aunque seguro que se alegran muchísimo por su llegada. Así que tranquilo, si eres un cafeinómano y te vas de viaje al espacio, ya no te costará encontrar un buen café. O, al menos, uno de verdad.