En los últimos años, Huawei ha pasado de ser un simple fabricante de marca blanca a una compañía cada vez más apreciada y relevante. Como esa estrella futbolística que, en un periodo relativamente corto de tiempo, pasa de ser una mera promesa a candidato para ganar el Balón de Oro de la FIFA.

El punto de inflexión podemos situarlo con el Huawei Ascend P6, su primer smartphone con aspiraciones de gama alta –aunque después encontramos una serie de carencias que le impidieron llegar a la altura de sus rivales–. A este le siguió el Huawei Ascend P7, que supuso un pasito más allá, otro peldaño más cerca de los flagships más populares del sector –aunque tampoco llegó a la excelencia–.

Tras varios años de avance, el Huawei P8 (año 2015) apuntaba a ser el smartphone que por fin llevara a Huawei a primera división. Pero, por tercer año consecutivo, el P8 parece que volverá a quedarse en la fase de ascenso. Y el principal responsable, en esta ocasión, es el SoC Kirin 930/935.

El SoC Kirin 930 no está a la altura del Exynos 7 del Galaxy S6 ni del Snapdragon 810 del HTC One M9

Las primeras pruebas realizadas al Kirin 930/935 están mostrando un potencial relativamente bajo –considerando la gama a la que aspira (premium) y las expectativas generadas por la propia compañía responsable.

La CPU es la primera decepción. Encontramos una configuración de ocho núcleos Cortex-A53 en disposición big.LITTLE. Cuatro de ellos corren a una frecuencia de 1.5 GHz y el resto a 2.0 GHz –en el Kirin 935, estos cuatro últimos funcionan a 2.2 GHz–. A priori, una disposición más que solvente.

Al ejecutar las primeras pruebas de rendimiento, el Kirin 930/935 consigue los siguientes resultados:

Según Geekbench, el Kirin 930 es capaz de igualar las cifras del Qualcomm Snapdragon 810 que encontramos en el HTC One M9, pero no nos engañemos: el Snapdragon 810 del One M9 no ha cumplido las expectativas fijadas para el año 2015. De hecho, el salto es ínfimo respecto al Qualcomm Snapdragon 805 del Samsung Galaxy Note 4 (generación anterior). Así pues, no podemos tomarlo como un verdadero referente en la gama premium de este 2015.

podemos tomar como referente para este 2015 al Exynos 7 del Samsung Galaxy S6 y del Samsung Galaxy S6 Edge, un SoC realmente completo y potente y que, tal y como es apreciable en la gráfica, es muy superior al Kirin 930/935.

Si nos centramos en los consumos energéticos, la familia Kirin nunca ha brillado en este sentido. Los Kirin 930/935 podrían ser un soplo de aire fresco en este sentido, pero todo parece indicar que no será así considerando la disposición de la CPU (ocho núcleos Cortex-A53). No obstante, este punto concreto del SoC lo trataremos más detenidamente en la inminente review del Huawei P8

La verdadera decepción de este Kirin 930/935 la encontramos en la GPU. Se trata de una Mali T-628MP4, una unidad de procesamiento gráfico inferior incluso a la del Samsung Galaxy S5 con SoC Exynos (que empleaba la Mali T628MP6). Es decir: Huawei ha montado una GPU inferior a la que montaban móviles de gama alta hace un año. Partiendo con esta base, nada puede salir bien.

Y, efectivamente, no sale bien. GFXBench refleja esa baja potencia máxima de la Mali T-628MP4, la cual llega a ser hasta 6 veces peor que la del Samsung Galaxy S6 Edge, un smartphone con el que supuestamente compite el Huawei P8.

No me malinterpreten. Probablemente el Huawei P8 rinda satisfactoriamente en la gran mayoría de situaciones. Pero si aspiras a competir en primera división –algo en lo que Huawei hizo mucho énfasis durante su presentación–, tu plantilla debe estar a la altura en todas las líneas, desde la portería hasta la delantera. Y en este Huawei P8 falla algo tan básico como el SoC, encargado de todos los procesos que ocurren en el dispositivo.