En el mundo de las pulseras cuantificadoras, Fitbit es, indudablemente, uno de los líderes indiscutibles. Hoy analizamos la propuesta intermedia de su nueva familia: la Fitbit Charge HR.En el mundo de las pulseras cuantificadoras, Fitbit es, indudablemente, uno de los líderes indiscutibles. Hoy analizamos la propuesta intermedia de su nueva familia: la Fitbit Charge HR.

La cuantificación está de moda; el fitness está de moda; y ambas cosas se unifican en productos como los desarrollados por Fitbit. La compañía lleva varios años en este sector, lanzando desde monitores sencillos como el Fitbit Zip hasta pulseras (formato idóneo) como la Fitbit Flex, consiguiendo una gran relevancia en este sector.

Sus últimas creaciones son Fitbit Charge, Fitbit Charge HR y Fitbit Surge, una gama de pulseras cuantificadoras orientadas a tres nichos diferentes. La primera de ellas, centrada en la actividad física diaria; la segunda de ellas, centrada en el mundo del fitness; la tercera de ellas, orientada claramente a mejorar nuestro rendimiento deportivo.

Hoy analizamos la solución intermedia, la Charge HR; una pulsera muy similar a la Fitbit Charge que pudimos probar en su momento pero que, afortunadamente, incorpora una serie de características extras (como el sensor de ritmo cardíaco) que la hacen un producto mejor.

¿Es esta Fitbit Charge HR un producto recomendable? ¿Se adaptará a lo que busco? Las respuestas, a lo largo de esta reseña a fondo.

Llevando la Fitbit Charge HR

Desde el primer momento en que colocas la Fitbit Charge HR en tu muñeca, sorprende por dos motivos: es increíblemente cómoda e invisible. Podríamos pensar que su grosor o su anchura (mayor en ambos casos si comparamos con otros productos como la Fitbit Flex) lo impedirían, pero, nada más lejos de la realidad, Fitbit lo ha logrado. A diferencia de otros dispositivos de la misma categoría, esta Charge HR ha pasado desapercibida para la gran mayoría de personas de mi alrededor, algo realmente elogiable.

La invisibilidad es una de las mayores virtudes de esta Fitbit Charge HRComo es visible en las imágenes, está construida mayormente en policarbonato, algo que le otorga de una mayor resistencia a los clásicos golpes del día a día y que, además, le permite tener esa flexibilidad tan necesaria para la comodidad de un wearable como este. Tan solo un elemento rompe esta continuidad: la pantalla OLED, la cual muestra toda la información recogida por la Charge HR y, además, nos muestra las llamadas entrantes en nuestro terminal.

Esta construcción en policarbonato permite a la Fitbit Charge HR repeler el agua con más facilidad que otros materiales como la piel, algo esencial en un wearable que vamos a llevar con nosotros todo el día y que está orientado parcialmente a las actividades deportivas. De hecho, esta Fitbit Charge HR cuenta con resistencia al agua hasta 1 atmósfera de presión (suficiente para darnos unos baños con ella sin que se vea dañada).

¿Qué hace y qué no hace la Fitbit Charge HR?

– Detecta cuando nos vamos a dormir y activa el modo sueño automáticamente (a diferencia de otras Fitbits anteriores, en las que teníamos que activarlo y desactivarlo manualmente). Funciona genial.

– Obviamente mide el número de pasos que damos cada día, las calorías y las distancias, así como el tiempo que hemos estado activos. Todo ello con una precisión realmente buena. La única queja es que necesitamos configurar todo a la perfección para que los datos sean precisos (longitud de zancada, altura, peso, etc.), algo que no ocurre con otros wearables.

– También contabiliza las plantas que ascendemos y/o descendemos gracias a su barómetro. La precisión es bastante buena, aunque es relativamente fácil de engañar.

– Resiste al agua siempre que la presión no sea superior a una atmósfera. Un gran punto que no estaba presente en la Fitbit Charge –no confundir con la Charge HR– y que resulta esencial para una buena experiencia de usuario.

– Permite monitorizar actividades físicas continuadas (salir a correr, ciclismo, etc.) y podemos exportar los datos a otras aplicaciones como MyFitnessPal. Perfecto para esas salidas de running en las que queremos prescindir del móvil pero, inevitablemente, queremos cuantificarnos para conocer nuestro rendimiento en dicha sesión.

– Identifica las llamadas entrantes en nuestro smartphone, mostrando el nombre del contacto en su pantalla OLED.

– Mide nuestro ritmo cardíaco de forma permanente, algo maravilloso para los que quieren tener un control detallado de cómo su cuerpo responde a las actividades físicas. He comparado los datos con otros pulsómetros y las mediciones han sido similares.

– Se sincroniza de forma inalámbrica mediante Bluetooth 4.0 Low Energy, por lo que el consumo energético extra que supone para nuestro smartphone es mínimo.

– Su batería es capaz de aguantar hasta 5 días de uso. En las semanas que la he podido probar, la media ha estado en 4 días combinando la monitorización de actividades físicas más intensivas (salidas de running) y la medición constante de mi ritmo cardíaco. Por encima de la media, aunque aún tiene margen de mejora.

– Nos despierta. Podemos fijar una alarma de forma que la pulsera comenzará a vibrar en el momento que escojamos. Perfecto para los que suelen despertarse antes que su pareja o para los que tenemos compañeros de piso sensibles a los ruidos (como es mi caso). El problema es que esa vibración, para algunos, será demasiado sutil y no logrará despertarles. No ha sido mi caso.

– No nos muestra las notificaciones entrantes, como sí hacen otras pulseras similares como la Sony Smartband Talk. Solo las llamadas.

– No permite intercambiar las bandas (como sí ocurría con la Fitbit Flex). Una vez compremos un color, tendremos que mantener nuestra decisión –salvo que compremos otra Fitbit Charge HR–.

La aplicación de Fitbit: dando sentido a nuestros datos

La aplicación de Fitbit para iOS y Android es la clave de la experiencia con la Fitbit Charge HR. En ella podremos encontrar todos los datos que recoge la pulsera, desde el ritmo cardíaco hasta la calidad de nuestro sueño. Todo mostrado de una forma simple pero a la vez muy rica –y con el añadido de la parte social, en la que Fitbit cada vez está haciendo más énfasis con funciones como los Desafíos–.

No obstante, en esta aplicación (y en la filosofía general de los wearables orientados al fitness) encontramos dos problemas:

Segregación de información. Encontramos numerosos datos: pulsaciones, pasos, plantas, calorías, etc. Demasiadas variables. Aunque está bien que la información se muestre por separado, también se agradecería una puntuación que unifique todos esos datos y pondere cada uno de ellos de la forma que corresponda. Algo como los Fuelpoints de Nike.

– **Tengo estos datos, ¿y ahora qué?** Sabemos nuestro ritmo cardíaco, las calorías que consumimos, el tiempo que hemos estado activos… Pero, ¿de qué me sirve? Es hora de que Fitbit y las compañías comiencen a darle sentido a todos esos datos para mejorar realmente nuestro estilo de vida. Por ejemplo: si Fitbit detecta que la ingesta de grasas está por encima de lo normal, la aplicación podría sugerirnos una serie de ejercicios centrados principalmente en la quema de dichas grasas. Otro ejemplo: si Fitbit detecta que nuestro ritmo cardíaco es demasiado alto en determinadas situaciones, lo idóneo sería que nos sugiriera ejercicios físicos orientados a fortalecer el corazón. Esto es a lo que me refiero con darle sentido a los datos: consejos, recomendaciones y alertas basadas en los datos que la Fitbit Charge HR (o cualquier otro wearable) recoge.

Exceptuando estos dos puntos, la aplicación de Fitbit está inmaculada. Una interfaz sencilla, una gran cantidad de información, un apartado social que nos motiva a tener un estilo de vida más saludable y aparentemente libre de bugs. Ningún reproche en este sentido a Fitbit.

¿Tiene sentido comprar una pulsera cuantificadora independiente?

En un mundo en el que los smartwatches están cada vez atrayendo a más usuarios, la pregunta que me queda tras probar la Fitbit Charge HR durante unos días es, **¿tiene sentido comprar una pulsera cuantificadora independiente?** Interprétese “independiente” como una pulsera dedicada solo a la cuantificación de magnitudes físicas.

Si echamos un vistazo al mercado de los wearables, encontramos smartwatches como el Apple Watch, el LG G Watch R o el Samsung Gear S. Todos ellos cuentan con funciones similares a esta Fitbit Charge HR: sensor de ritmo cardíaco, cuantificador de pasos, de calorías, de distancias… Además están inmersos en ecosistemas más potentes (como Google Fit o Apple HealthKit). Por lo tanto, ¿realmente merece la pena invertir entre 100 y 150€ en una pulsera cuantificadora cuando los smartwatches de 200€ permiten esta cuantificación física y, además, cuentan con más funcionalidades?

Ese es el problema al que se enfrenta Fitbit y toda compañía que oriente sus productos al mundo del fitness. Las tecnológicas se están comiendo el terreno, y las únicas posibilidades son: o unirse a ellos lanzando productos similares (con Android Wear, por ejemplo) o polarizarse extremadamente hacia el mundo del fitness, ofreciendo en ese ámbito funciones diferenciales (algo que justifique la compra de una pulsera cuantificadora frente a un smartwatch).

Conclusión

Esta Fitbit Charge HR es, sin duda, un producto redondo que solventa la gran mayoría de problemas de la Fitbit Charge que ya analizó mi compañero Javier Lacort en Hipertextual. Cuenta con sensor de ritmo cardíaco, resistencia al agua y detecta automáticamente el sueño, tres características que serán enormemente agradecidas. Quien busque un cuantificador de actividad física, esta Charge HR es, indudablemente, una de las mejores candidatas.

El problema con la Charge HR y con los productos de Fitbit en general es cuando pensamos en su futuro. Si miramos el producto fuera de contexto, Fitbit ha hecho un muy buen trabajo con esta Charge HR. Pero si lo introducimos en el contexto actual (en el que los smartwatches se están comiendo el terreno de Fitbit y las compañías similares), la propuesta de Fitbit se nos antoja algo incompleta y cortoplacista. No obstante, eso está más relacionado con la filosofía de Fitbit que con el producto en sí.

Pros

  • Resistente al agua. Algo que su hermana, la Charge, no tenía. Es esencial para un producto de esta categoría.
  • Sensor de ritmo cardíaco. Para los fans de las mediciones, el ritmo cardíaco es algo básico a la hora de cuantificar una actividad física.
  • Precisión en las mediciones. Tanto el sensor de ritmo cardíaco como el de movimiento es muy preciso. Comparado con otros medidores, el margen de error es ínfimo.
  • Invisibilidad del producto. Pasa desapercibida como si de otra pulsera se tratase, algo difícil de lograr.

Contras

  • Interpretación de los datos. Fitbit necesita ir más allá de darnos datos. Necesitamos que los interprete y que nos aconseje en función a estos.
  • Su mercado se cierra. Con la llegada de smartwatches avanzados, cada vez queda menos sitio para productos como la Fitbit Charge HR. Es hora de comenzar a replantearse su estrategia.

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