La extinción de especies es un proceso que ocurre tarde o temprano de una manera natural. Cuando estudiamos los restos de muchas de ellas no podemos evitar pararnos a pensar en cómo vivía, cómo se comportaban y qué pasaría si las tuviéramos hoy día entre los vivos. Por eso hay científicos a los que les gusta hablar de la des-extinción, el proceso inverso a la erradicación de una especie en el planeta. ¿Es esto posible? Técnicamente hablando sí, lo es. Así lo demuestran as últimas pruebas realizadas con el mamut lanudo, cuyos genes han podido "introducirse" en los gametos de elefantes actuales. Estamos ante la posibilidad de resucitar esta especie. Pero ¿por qué querríamos hacerlo? ¿Es ético tomar este paso?

Así funciona la des-extinción

Imaginad cómo caminaban los mamuts por la faz de la tierra hace más de 6.000 años. Estos enormes y peludos animales desaparecieron, aunque hemos podido encontrar algunos cadáveres en excelente estado de conservación gracias al hielo. Los investigadores, tras numerosos años de trabajo, consiguieron extraer el ADN de estos mamuts. El primer paso de la des-extinción estaba hecho. El siguiente consiste en implantar este material genético en una célula viva. Cómo no quedan células de mamut vivas, obviamente, nos fuimos a las especies que se nos antojaban, genética y biológicamente más parecidas: los elefantes. Hasta muy recientemente no se había conseguido colocar este material genético en una célula de elefante y que esta fuera funcional. El primer hito consiste en que sobreviva y a partir de ahí que vaya adquiriendo las funciones debidas. En estos momentos, y con respecto al mamut lanudo, nos encontramos en ese punto.

células madre
Kaibara87 (Wikimedia)

Gracias a los CRSPR, de los cuales hablamos hace poco, es posible sustituir el material genético de una célula casi en su totalidad y de una manera muy eficaz. Pero, ¿funcionará? El problema de la des-extinción es que todavía nos queda mucho por conocer sobre el ADN, por ejemplo, cómo actúa, interacciona y se regula en complejísimos procesos. Por lo tanto, ahora toca comprobar si estas células desarrolladas en placa hacen lo que se supone que deben hacer. Si esto es así, un nuevo paso en la des-extinción del mamut sería dado y en un futuro cercano podríamos tener la oportunidad de colocar ese material genético, casi 100% de mamut, en un óvulo y un espermatozoide de elefante para tratar de devolver a la vida a un mamut. Aún así, todavía habría que solucionar el problema de un posible rechazo por parte de la madre en el embarazo y mil problemas más. Pero nadie dijo que la des-extinción fuese un camino fácil.

Jugar a resucitar a los muertos

Yo, particularmente, soy un defensor del progreso científico convencido. Creo que todo es interesante y digno de observar. Pero el tema de la des-extinción me recuerda, a su manera, a algunos textos de Lovecraft, donde los protagonistas tratan de jugar con la ciencia para devolver a una no vida a algo o alguien que desapareció mucho tiempo atrás. Con horribles consecuencias, claro. ¿Estamos jugando, nosotros también? ¿Qué implicaciones tiene la des-extinción? En primer lugar, yo soy el primero que quiero ver un mamut vivo. Como biólogo, me encantaría poder contemplarlo directamente, en vivo y directo. Pero esto podría tener una serie de consecuencias ecológicas importantes. Toda especie ocupa un nicho ecológico y forma ciertas relaciones con las que les rodean. Algunas especies, como el bucardo están ya muy avanzadas en el proceso de des-extinciónIntroducir una especie completamente nueva, extinta tiempo atrás, podría desestabilizar por completo un sistema. Esto es lo que ocurre a día de hoy con las especies invasoras.

Por otro lado, un animal extinto tiempo atrás ¿se adaptaría a las nuevas condiciones ecológicas? ¿O sufriría por una falta de aptitudes? Si fuese así, sería muy poco ético devolverla al mundo para que agonizase durante unos años y que se volviese a extinguir. Otro tema interesante es en sí mismo qué especies han de disfrutar de la des-extinción. El mamut no es el único animal en el punto de mira. De hecho, otras especies han sido casi des-extinguidas, aunque los embriones han muerto poco después de comenzar la gestación. Por ejemplo Rheobatrachus silus, extinta en los 80. También se consiguió clonar con éxito al bucardo, extinto en el 2000, aunque por desgracia el ejemplar recién nacido murió poco después por una malformación en los pulmones. Pero el hecho de que se puede está ahí.

Anuncian el primer genoma completo de un neandertal

¿Y si nos diera por devolver del olvido a una especie de primate no homínida? ¿Y si de pronto des-extinguiéramos a un Neandertal? Como decíamos, técnicamente y con tiempo, sería posible. ¿A qué estaríamos jugando entonces? Hablamos de una especie con capacidad intelectual, muy similar a la nuestra. Tanto que se apareó con nosotros tiempo atrás y dio descendencia. ¿Qué haríamos entonces? ¿Meterla en un zoo? ¿Estudiarla y diseccionarla? ¿Tratarla como una igual? La pregunta tiene muchos más matices de los que parece. La des-extinción es un proceso interesantísimo, que brinda numerosas oportunidades. Pero ¿estamos preparados para asumir sus consecuencias?