Parece que por fin estamos antes los restos de Cervantes, el genio de la literatura. Según los investigadores, que habían hallado recientemente la que fue su supuesta tumba, sus restos parecen encontrarse entre lo que es una amalgama de huesos procedentes de la movilización de la vieja cripta del convento de las Trinitarias. Aunque Cervantes descansaba en dicho lugar, según apuntan todos los escritos, la remodelación de varias de las partes del recinto habían impedido la identificación de sus restos. Hasta ahora.

¿Por fin, Miguel de Cervantes?

Parece ser que sí. La identificación de parte de los restos indica casi con total seguridad que podría haberse hallado a Cervantes. Aunque no se ha podido encontrar ningún indicio de la herida de arcabuz en el pecho ni tampoco la atrofia de la mano del famoso "Manco de Lepanto", el conjunto histórico y los registros, así como algunos de los datos de los restos apuntan sin duda a la presencia del autor entre los Restos. No Los restos del autor están localizados, pero no individualizados obstante, todavía no tenemos datos fidedignos de la identidad de los restos ya que no se ha podido hacer un perfil genético contrastado.

Los investigadores indican que aunque el público está buscando "un cadaver", realmente, lo importante, es la preservación de la memoria. Hasta el viernes pasado no se tenía confirmación concreta de las personas presentes dentro de esa tumba. Ahora sí se tiene localización de los restos, por lo que solo faltaría la confirmación científica, es decir, aquella que proporciona las pruebas necesarias concretas, con contrastación genética, patológica forense u otra, que verifique la presencia de los restos de Cervantes entre los seis sujetos encontrados. Eso no quiere decir que Cervantes no se encuentre allí. El resto de los indicios apuntan, por completo, a su presencia. Es sencillamente que el mal estado de los restos y la falta de herederos genéticos hace muy difícil hacer una prueba bioquímica o genética que confirme el hallazgo.

Entonces, ¿qué nos queda?

La siguiente parte de la investigación consistirá en buscar indicios, de carácter fisiológico que acoten los restos. Inmediatamente después se tratará de obtener un perfil genético de los restos, suponiendo que sea posible, de lo cual no hay garantías. Como no tenemos herederos fidedignos, habría que tratar de localizar a la hermana de Cervantes, la cual se encuentra en algún punto del osario de Alcalá, para hacer un cotejamiento. Si todo fuese bien, en el mejor de los casos, podríamos comprobar y entonces confirmar la identidad. Lo más seguro es que esto no sea posible ya que existen numerosos impedimentos, muchos de ellos de carácter físico-químico. No obstante, es muy importante señalar que no solo se pueden encontrar evidencias de carácter científico en la bioquímica y la biología molecular o la forense.

Cervantes
Restos del ataúd donde, supuestamente, descansa Cervantes. Fuente: El País

Los documentos históricos permiten hacer un mapa cronológico de lo que pasó con los restos de Cervantes. Esto nos permite tener una idea mucho más que aproximada de donde se encuentran. De hecho, según los investigadores, los restos están localizados, pero no individualizados. Esto quiere decir que están entre una amalgama de huesos pertenecientes a otros hombres, probablemente algunos relacionados con el mismísimo autor. ¿Esto nos permite saber, sin lugar a dudas, que Cervantes está ahí? No. Tampoco podemos llegar a tanta certeza; pero sí que podemos confiar en los hechos, por lo que el hallazgo no desmerece ni un ápice. Parece que todavía habremos de esperar un poco más para confirmar una de las noticias más esperadas de estos días. Si fuese así, el gobierno de España tiene intenciones de hacer una ceremonia en honor al genio de las letras. Pero tanto si podemos obtener una comparación genética, una individualización, como si no, podemos afirmar con bastante seguridad que Cervantes está ahí.