Las buenas películas son aquellas capaces de evocar emociones en los espectadores. Esas dónde sentimos empatía por los personajes, ya sea que odiemos al malo, que deseemos la victoria del héroe, que nos riamos de los chistes, o que lloremos cuándo la carga emocional de la escena es muy fuerte.

Si una película no te hace sentir nada, difícilmente la vas a recordar. Entre tantos géneros de los que elegir, el drama suele ser siempre el que se lleva las mejores y más memorables piezas del cine. Soy de esas personas que raramente llora cuando cosas malas ocurren a su alrededor, de esos que se crean una coraza dura para no mostrar muchas emociones frente a los demás, pero cuando veo un vídeo de un perro con 3 patitas me ahogo en mocos y llanto. Tal vez sea una manera de dejar salir mucho de lo que se guarda.

Las siguientes películas tienen momentos tan emocionales que hay que estar un poco muerto por dentro para no llorar aunque sea un poco, o sentir algo de tristeza. Todas las he visto más de una vez, y en cada oportunidad termino deshidratada.

Hachi: A Dog's Tale

Este es un remake de una película japonesa basada en la historia real de un perro llamado Hachiko y su hermosa relación con el hombre que lo adopta. Hachi cuenta una hermosa historia sobre la amistad de un hombre con su perro, y nos hace ver claramente por qué los animales son mejores personas que los humanos. Esta película es llanto seguro, y si tienes un perro y lo amas, si que vas a necesitar muchos kleenex.

Marley & Me

A falta de una película de gatos para llorar, toca poner otra de un perro. Esta comedia romántica dónde le verdadera historia de amor es entre la familia y su perro y no entre Owen Wilson y Jennifer Aniston, nos hace pasar por los mejores años de vida de Marley junto a su amo, y como se convierte en otro miembro más de la familia y crece con ellos. Si tienes un perro que ha crecido contigo, vas a llorar el doble. Un momento, tengo algo en el ojo.

Mary & Max

Una de mis películas animadas favoritas de todos los tiempos. Mary and Max cuenta la historia de... pues de Mary y Max. Mary es una niña de 8 años muy solitaria que no tiene amigos y vive en Australia, y Max es un hombre de cuarenta y tantos que vive solo en Nueva York y que además sufre de Tourette. Un día Mary elige un nombre al azar de la guía telefónica y le escribe una carta junto a un chocolate. Esa persona es Max, quien escribe de vuelta y así comienzan una linda amistad. La película nos narra la historia de estos dos amigos por muchos años, y si no te conmueve ni un poco necesitas hacerte revisar por un especialista urgentemente. Es que casi empiezo a llorar solo escribiendo esto.

The Notebook

Esta es una historia de amor de proporciones épicas, y no, nadie se enfrenta en un duelo por el amor del otro, ni se inician guerras por ello. Pero, se trata de una pareja que se ve separada por dificultades sociales y otro tipo de basura de esa que los humanos dejamos que nos hagan infelices. Cuando finalmente se reencuentran no se separan nunca más, excepto porque terminan y vuelven como 6 veces más. El final de The Notebook es una de las cosas más conmovedoras y lacrimógenas que he visto en mi vida. Cualquiera que se haya enamorado al menos una vez en su vida necesita ponerse una intravenosa con solución fisiológica antes de ver esto.

Ah, y Rachel McAdams y Ryan Gosling tienen una química impresionante.

The Boy in the Striped Pyjamas

Aunque hay muchas películas sobre la Segunda Guerra Mundial y el holocausto, he escogido esta por lo impactante que resulta y no vemos disparar ni un arma. El niño con el pijama de rayas está basado en un libro de mismo nombre, y cuenta la historia de dos niños que se hacen amigos de una forma muy inusual. Bruno es el hijo de un comandante Nazi, y Shmuel es un niño judío que vive en un campo de concentración que el padre de Bruno "administra". Debido a la cercanía de la casa de Bruno con el campo de concentración, un día paseando se encuentra con Shmuel del otro lado de la reja, y todo lo que viene después simplemente te rompe el corazón.

Toy Story 3

Las películas de Pixar suelen ser muy divertidas y a la vez conmovedoras. Personalmente he llorado con todas, pero Toy Story 3 está en el top. La tercera y última entrega de esta saga tiene algunos de los momentos más triste de la trilogía, y otros ya simplemente conmovedores. Después de tantos años creciendo con la historia de estos fieles juguetes con vida, es imposible no irse en llanto cuando son abandonados. Y luego llorar de felicidad cuando todo termina bien, porque es una película "para niños", no es spoiler decir que tiene un final feliz.

Up

Up ostenta hasta la fecha el récord de la película que me ha hecho llorar más rápido en toda mi vida. Los primeros 5 minutos de este filme son de otro mundo, y toda la historia es ridículamente conmovedora. Solo partiendo de la premisa de que el anciano se lleva su casa flotando en globos hasta el Amazonas para cumplir una promesa a su fallecida esposa... No puedo, vayan a verla.

Stepmom

Esta es una de las más viejas de toda la lista, y una película que he visto alrededor de 15 veces desde que era niña hasta la fecha. Otra historia más de por qué el cáncer apesta. Stepmom narra lo que pasa cuando a Susan Sarandom le diagnostican cáncer terminal en medio de un conflicto con la nueva esposa del padre de sus 2 hijos interpretada por Julia Roberts. Básicamente vivimos los últimos días de la vida de esta mujer, mientras enseña a la otra a combinar su amor por los niños y por su trabajo sin sacrificar ninguno por el otro.

Blue Valentine

Ryan Gosling está como presente en esta lista... Blue Valentine es una historia de amor moderna que nos lleva por los altos y bajos de una pareja jóven que se casa tiene hijos y lucha por salvar su relación. La película resulta cruda y real, en especial si logras identificarte con lo difícil que es mantener una relación duradera y formar una familia cuando la vida se interpone en tu camino. Gosling y Michelle Williams son fabulosos en sus papeles, y la película es capaz de tocarte de cerca la fibra emocional. El proceso de filmación fue de hecho algo inusual, ya que el director los hizo vivir juntos durante varias semanas para que sintieran suficiente apego y además comenzaran a detestarse de pasar tanto tiempo el uno con el otro.

La vita è bella

La vida es bella es una de las películas más conmovedoras que he visto jamás. También ambientada durante el holocausto, cuenta la historia de una familia separada y llevada a campos de concentración Nazi. Guido, interpretado por Roberto Benigni, que ganaría el Oscar en 1997 por su interpretación, intenta salvar a su hijo de todos los horrores que sufren haciendo uso del mejor humor posible, al punto de hacer al niño creer que todo es un juego.