Con la llegada de Instagram en 2010 se modificó gran parte del concepto que teníamos sobre tomar imágenes con un smartphone. Aunque es cierto que los filtros de fotografía existen desde hace bastante tiempo, no empezaron a ser tan habituales hasta la llegada de una red social que potenciaba el uso de éstos. Pero ¿de verdad mejoran nuestra imagen?

Sobre la aplicación de estos presets existe una gran controversia al respecto. Encontramos personas que resultan ser unos amantes de los filtros, utilizándolos en cada imagen que toman con su smartphone; pero también existen aquellos que niegan el uso de éstos, principalmente por considerar que alteran demasiado la creatividad de nuestra instantánea, mostrando un producto demasiado artificial y manipulado.

Créditos: really-nice-images
Créditos: really-nice-images

Aunque es cierto que muchos de los filtros presentados por Instagram en su momento ya resultan muy poco naturales, incluso la propia compañía ha ido renovando sus filtros para adaptarlo a las nuevas exigencias del mercado. Las apps que emplean filtros exagerados se encuentran cada vez más en desuso, dejando paso a otras aplicaciones de edición como VSCO Cam.

Los filtros de fotografía abusivos se están sustituyendo por aquellos que se aplican a nuestra imagen intentando crear una atmósfera sin llegar a destruir en exceso sus características iniciales. Asimismo, muchos de estos presets ya ofrecen unas particularidades concretas en función de la imagen, adaptándose así de forma inteligente a nuestra instantánea. Ahora ya no resulta tan fácil identificar si una foto tiene un filtro determinado, comparemos por ejemplo la dificultad de detectar el preset Toaster de Instagram con el C1 de VSCO Cam, resultando el primero mucho más evidente.

Filtro C1 de VSCO. Créditos: thesecretmap
Filtro C1 de VSCO. Créditos: thesecretmap

No creo que el simple hecho de aplicar un filtro a una imagen deba propiciar críticas sobre la misma. Obviamente hay límites, pero debemos tener en cuenta que al aplicar un preset realmente lo que estamos haciendo es revelar nuestra imagen. Mediante la modificación de valores como la temperatura, el viñeteado, la exposición o incluso la intensidad del color, la propia aplicación genera un resultado que supone la unión de esas características en nuestra imagen. Y al igual que ocurre con la edición en Photoshop, eso es justificable hasta cierto punto.

Del mismo modo que ocurre con la fotografía, aunque existen ciertos cánones artísticos al respecto, el resultado final dependerá exclusivamente de los gustos subjetivos de cada persona. Las reglas se pueden saltar, pero antes debemos ser conscientes de ellas. Seguramente algo así pensó Tom Hooper cuando en la película "El discurso del rey" decidió invertir la regla de dejar aire por delante de la mirada en la persona que estaba hablando en ese momento.

Las aplicaciones de revelado para smartphone han ido madurando. Los marcos, stikers o efectos excesivos ya no encuentran lugar en una app que intenta ser seria y ofrecer a la comunidad fotográfica una herramienta para mejorar la calidad de sus imágenes. Quizás, este avance también se encuentre vinculado a la mejora cualitativa de las cámaras incorporadas en los móviles, cuyas instantáneas ya no sirven únicamente para capturar una reunión en el bar con nuestros amigos, sino que en muchos casos pueden sustituir a compactas de alta calidad que permiten realizar fotos dignas de ser consideradas como arte.

VSCO Film preset
VSCO Film preset

La edición debe ser un elemento complementario de la calidad de nuestra fotografía

La relación de odio con los filtros es la consecuencia de la errónea percepción que se tiene sobre el hecho de retocar una foto. En ocasiones, la edición se ha considerado como una forma de hacer “trampa” por aquellas personas que no son capaces de demostrar sus habilidades con una cámara, teniendo entonces que ocultar sus desperfectos visuales mediante programas como Photoshop. Y es cierto que muchas veces se cae en el error de realizar una foto mediocre pensado “bueno, luego lo arreglo en la edición”, pero no me refiero a eso. La edición debe ser un elemento complementario de la calidad de nuestra fotografía, y nunca un sustitutivo de errores que podríamos haber enmendado en la toma.

Incluso en la época analógica podíamos encontrar formas de modificar la imagen que se tomó inicialmente. Usar diferentes papeles fotográficos para otorgar mayor contraste o brillo a la instantánea, o intentar corregir la exposición con el proyector, eran solo algunas de las herramientas que anteriormente se empleaban para alterar el resultado de la imagen.

En mi opinión, tendencias como las de aplicar #nofilter las fotos que no se editan, es algo que no otorga más reconocimiento a la imagen. Creo que el verdadero valor de los filtros fotográficos está en cómo los utilicemos, ya que en ocasiones pueden permitirnos marcar la diferencia entre tener una simple fotografía o aquella imagen que destaca positivamente sobre el resto.