Uber, Cabify, Lyft… Seguro que te suenan todos estos nombres. Han sido el centro de numerosas polémicas durante los últimos meses, y eso no ha hecho otra cosa que incrementar su fama.

El transporte siempre ha sido un mercado muy jugoso para empresas y startups. Podrías vivir perfectamente sin esa aplicación o gadget que tanto te gusta, pero desplazarse es una demanda básica que todos nosotros tenemos necesidad de cubrir. A fin de cuentas es algo que tú, yo, y millones de personas hacemos a diario.

A medida que la tecnología avanza, encontramos multitud de servicios que de una forma u otra nos ayudan en esta tarea. Bien facilitándonos el acceso a métodos tradicionales (Ya no es necesario acercarse a ninguna estación a comprar un billete de tren). O bien ofreciéndonos alternativas más baratas, o que se adapten mejor a nuestros gustos y exigencias.

Pero, ¿Cómo funcionan realmente?

A este tipo servicios se accede mediante una aplicación (normalmente móvil) que se encarga de gestionar todo el proceso de contratación del servicio. Estas aplicaciones siempre serán gratuitas para que la barrera de entrada del usuario sea mínima.

funcionamiento lyft

La mayoría de estos servicios funcionan de una manera prácticamente idéntica, que suele resumirse en:

  1. Solicitar un trayecto o un conductor. Gracias a la geolocalización de tu smartphone esto resulta muy sencillo.
  2. Recibir feedback del conductor a través de la App. Podrás ver cómo se acerca tu vehículo, e información acerca del conductor. De esta forma tendrás todo bajo control.
  3. Realizar el viaje y pagar. En función del servicio que elijas tendrás más o menos comodidades. Pero el pago desde la propia aplicación móvil siempre será una de ellas.

Aunque son muy similares entre ellos, no dejan de existir ciertas diferencias que harán que puedas decantarte por uno u otro. Todas esas diferencias dependerán por supuesto del punto de vista desde donde quieras enfocar el análisis.

En mi opinión, me gusta diferenciar este tipo de servicios sobre todo por su modelo de negocio.

De usuario a usuario, consumo colaborativo

El primer modelo es aquel que pone en contacto usuarios con usuarios, esto se conoce como modelos C2C (Customer to customer).

El más claro ejemplo sería BlaBlaCar o Carpooling, plataformas que conectan conductores con pasajeros, facilitando así encontrar trayectos comunes entre usuarios con la finalidad de poder compartir gastos, es decir, el conductor no puede lucrarse con dichos viajes.

BlaBlaCar logo

Aunque eso no evita que exista un intermediario (la propia plataforma) que si se lucrará con cada transacción, en concreto en torno al 10% del precio del trayecto. Dinero que tendrá que salir del bolsillo del pasajero en caso de BlaBlaCar, y del conductor en caso de Carpooling.

  • Ventajas: muy barato, y aún más si utilizas alternativas como Amovens que evita la comisión intermedia. Al ser plataformas C2C, puedes utilizarla fácilmente no sólo como pasajero sino como conductor, lo que te hará ahorrar dinero en ambos casos. Muy útil sobre todo para viajes largos y gente abierta que le gusta conocer gente allá donde va.
  • Desventajas: la primera la inseguridad. Estas plataformas no se harán responsables ante ningún tipo de accidente, sino que de eso debería encargarse el seguro del vehículo en cuestión. Al no establecer ningún tipo de control sobre “sus conductores”, no puedes asegurar que tu futuro conductor falle a tu cita, aunque las valoraciones de usuarios previos te ayudarán a diferenciar en qué conductores deberías confiar y en cuales no. Además, debido a su naturaleza encontrar un viaje para la fecha y hora deseada será cuestión de suerte.

De empresa a consumidor, mejora de servicio

Logo MyTaxi
Logo MyTaxi
Aunque no es una alternativa a los modelos clásicos, plataformas como MyTaxi nos facilitan el acceso a métodos tradicionales de transporte como es el caso del Taxi.

MyTaxi no deja de ser una versión mejorada del radio-taxi al que la mayoría de estos trabajadores están asociados en cada ciudad. Ciertos servicios como Hailo también están asociados en determinadas ciudades con los taxistas de la zona. Tanto estos servicios, como los que verás a continuación, obtienen un beneficio económico capturando un porcentaje de cada transacción.

  • Ventajas: todas las que una aplicación de este tipo bien desarrollada puede ofrecerte. Sencillez en la contratación del servicio y en el pago, elección del tipo de taxi o incluso del taxista… En definitiva: comodidad; y la seguridad de realizar el viaje con un auténtico profesional del sector.
  • Desventajas: estos servicios están menos extendidos. Depende de tu ciudad de residencia encontrarás pocos o incluso ningún taxista asociado. El resto de desventajas son exactamente iguales a las que podrías encontrar al utilizar un taxi convencional.

De empresa a consumidor, nuevos servicios

Llegamos a la parte candente. En esta categoría puedes encontrar servicios como:

  • Uber: el más famoso y mediático. De hecho, si intentas acceder a su página web desde España no podrás hacerlo, ya que ha sido bloqueado. Gracias a su aplicación podrás solicitar un trayecto y pagar por el mismo desde tu smartphone. Tiene varias categorías en función del tipo de vehículo que quieras contratar, incluyendo UberPOP la versión “low cost” de Uber. Sus conductores son previamente entrenados y aprobados por la compañía, y es necesario que cumplan ciertos requisitos, como al menos 3 años de antigüedad en la licencia de conducir.
  • Lyft: el competidor directo de Uber, actualmente solo en funcionamiento en Estados Unidos. Su característica más interesante es “Lyft Line” Una opción que te permitirá compartir tu trayecto con más usuarios, abaratando aun más el coste del viaje. Los conductores (y sus vehículos) que quieran aspirar a trabajar para Lyft, también deberán cumplir ciertos requisitos.
  • Cabify: similar a todos los anteriores, aunque su servicio está mucho más enfocado a ejecutivos y gente de negocios. Todos los conductores de esta compañía, además de poseer un carné de conducir especial, cuentan con la autorización correspondiente para trabajar, al operar los mismos con licencias VTC (vehículos de transporte con conductor) expedidas por cada Comunidad Autónoma.

Todos ellos tienen la gran ventaja de adaptarse al 100% a las necesidades de los usuarios.

Cabify logo

Sin embargo, muchas veces son acusados de inseguros, fomentar la economía sumergida (ya que los conductores no son realmente trabajadores de la compañía y por tanto ellos mismos son los únicos responsables de declarar sus impuestos); además de provocar el hundimiento de otros sectores por la misma razón. Ya que el resto de las empresas que se dedican al transporte de pasajeros (taxis y transporte público principalmente), tienen acarreados grandes costes asociados como seguros, impuestos y licencias.

Aunque en muchas ocasiones estas acusaciones provienen del desconocimiento, ya que por ejemplo Cabify, ha sabido adaptarse a los requisitos de seguridad y legalidad de España para poder cumplir con la normativa vigente.

Y tú, ¿con cuál de estos servicios te quedas?

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