Aunque triste, esta despedida ha sido algo esperado, por supuesto. Como casi todo en la carrera aerospacial. El ATV de la ESA, el vehículo automatizado encargado del abastecimiento en el espacio de la ISS, se desintegraba en la atmósfera el pasado domingo, sobre una zona deshabitada, como estaba previsto. Las últimas imágenes del ATV de la ESA muestran su desacople, algunos días antes, y la estela en espiral tras haberse deshecho en millones de pedazos incandescentes, como si de una estrella fugaz se tratase.

El final de una misión

El Georges Lemaître era el quinto y último ATV de la ESA, desde que en 2008 comenzara este programa de vehículos automatizados. Desde entonces, los ATV europeos han transportado más de 31.500 kg de materiales de todo tipo hasta la estación para poder ayudar a mantener el buen estado de nuestros astronautas y laboratorios allá arriba, en la Estación Espacial Internacional. Pero todas las misiones llegan a su fin. Los materiales se estropean, los contratos se acaban y los ATV como éste han de volver a la tierra. Pero no están capacitados para hacerlo de la misma manera que el IXV del que hablábamos el otro día. O la Dragon de SpaceX.

Así que tras realizar su misión, el último ATV de la ESA ha cumplido con su cometido y ha "pagado" las cuentas de la ESA con la ISS hasta 2017, de manera que su sacrificio final ha sido desintegrarse con unas espectaculares imágenes sobre el océano pacífico. Algunos de los tripulantes de la ISS aprovecharon para sacar las últimas imágenes del vehículo antes de decirle adiós por última vez. Además, antes de marcharse, el Lemaître fue cargado con material de deshecho de la ISS, para así evitar aumentar la ya de por sí enorme cantidad de basura espacial.

¿Cómo eran los ATV de la ESA?

Su nombre mismo indican la naturaleza automática y desatendida de estos vehículos. Julio Verne, Johanes Kepler, Edoardo Amaldi, Albert Einstein y, finalmente, George Lamaître han sido el total de los cinco ATV que han visitado la ISS desde 2008. Básicamente se componen de grandes bahías de carga montadas sobre una cápsula que es lanzada al espacio mediante cohetes pesados, como el Arianne, que cumplió su record de peso precisamente gracias a este último ATV de la ESA, el pasado julio de 2014. Una vez en el espacio, la nave automatizada utiliza un láser para realizar el acercamiento corrigiendo su orbita y posición con los propulsores integrados. Cuentan además con paneles solares, como los dispuestos en X del Laîmatre, para darle energía al módulo. Contaban, además, con una escotilla especial para promocionar el atraque satisfactorio a la ISS. Una vez acoplados a la estación, los astronautas pueden descargar el material necesario y cargar el de deshecho, que desciende a la tierra y se desintegra para evitar así tener que dejarlo flotando en una órbita potencialmente peligrosa o a la espera de que desciendan.

ATV de la ESA
Desintegración del ATV en la atmósfera visto desde la ISS. Fuente: ESA.

Además de todo esto, otra de las misiones de los ATV de la ESA es la de dar impulso a la estación, ayudándola a mantener su órbita correcta, ya que, por cuestiones de gravedad, la ISS terminaría cayendo si no corrigiera su posición. De esta manera, los ATV de la ESA sirven como auténticos propulsores reemplazables de la estación. Poco a poco los ATV van dando paso a las naves reutilizables, tal como la Dragon de Space X o los proyectos que llegarán en un futuro próximo. Es algo necesario por cuestiones meramente económicas. Mientras tanto, las agencias tratan de maximizar la utilidad de estos módulos. En total, los ATV de la ESA han pasado unos 776 días en la estación, cumpliendo con el cometido de almacén y propulsor. Ahora, con la despedida del George Lamaître debemos decir adiós a este programa. Pero no hay pena detrás de ello pues esto supone que el siguiente paso en la carrera cosmonáutica será aún más interesante.