Los clientes de terceros han sido siempre un tema controvertido para WhatsApp: nunca han estado reconocidos oficialmente por la compañía estadounidense, pero han estado ahí desde hace años. No obstante, ayer la compañía decidió cortar por lo sano prohibiendo el acceso al servicio mediante ese tipo de clientes e imponiendo una penalización temporal a aquellos usuarios que han hecho uso de ellos durante algún tiempo (impidiéndoles usar el servicio de mensajería durante una cantidad de tiempo determinada).

Esta medida ha tenido un gran impacto en la comunidad de desarrolladores, perjudicando a clientes de terceros como WhatsApp Plus, una conocida alternativa al cliente oficial que se hizo muy popular durante los últimos meses por la gran cantidad de opciones de personalización que incorporaba. De hecho, tal ha sido el impacto de esta nueva medida que los desarrolladores de WhatsApp Plus se han visto obligados a discontinuar definitivamente el desarrollo de la aplicación, tal y como ellos mismos han anunciado en su página oficial de Google+.

Los clientes de terceros parecen una idea atractiva, pero no de esta formaWhatsApp cierra así el círculo, obligando a sus usuarios a utilizar la aplicación oficial –al menos por el momento–. A priori, es una medida totalmente acertada, pues permitirá a WhatsApp mantener un mayor control del que tenían hasta ahora con alternativas como WhatsApp Plus merodeando en sus territorios (accediendo a conversaciones de usuarios, alterando la experiencia del servicio... etc.).

Esto no significa que la existencia de clientes de terceros deje de ser una idea atractiva. Alternativas como Telegram lo permiten actualmente, pero de una forma mucho más controlada: mediante una API pública; una forma muy diferente a la que utilizaban clientes de terceros como WhatsApp Plus para funcionar: tomar la aplicación original de WhatsApp, modificarla y compartirla mediante foros, sin pasar por controles de seguridad ni de calidad.