Las normativas anticontaminación existentes en Europa y en Estados Unidos están obligando a los fabricantes de grandes deportivos a realizar algunos cambios conceptuales. Ya no estamos ante grandes motores con consumos que nos daban igual, ya no queremos un habitáculo solo pensado para conducir y obviando por el camino elementos de confort. Ahora estamos ante vehículos encargados de mostrar lo que veremos en los compactos y berlinas de próximas generaciones: configuraciones híbridas muy avanzadas con tracción integral, nuevas técnicas para la fabricación de la carrocería, volantes, sistemas multimedia, cajas de cambios...

Los cambios son enormes en los deportivos que veremos en 2016 por nuestras calles. Lo más destacado: ahora son más gadget que deportivo.

El Salón del Automóvil de Detroit ha confirmado todo esto que acabo de contarte. Ford ha presentado el nuevo GT como un deportivo aspiracional rodeado de un halo de tecnología sin igual. Pero no estamos ante solo pantallas, sino que se heredan las innovaciones introducidas en la alta competición, como las 24 Horas de Le Mans, para dar al conductor algo más que un motor. Ahora hablamos de un volante heredado de las carreras con detalles como los botones Talk, Flash y Wash o unas levas de magnesio de gran tamaño. Si seguís mirando el interior destaca la enorme pantalla y la práctica ausencia de botones, algo contrario a lo que estamos acostumbrados.

Honda también se ha sumado a la fiesta con la presentación, parece que ya definitiva, del NSX, pero no cualquier NSX, no, estamos ante un deportivo híbrido. Aquí hablamos de tres motores eléctricos y uno convencional para disponer de tracción integral, una aceleración espectacular y un consumo, probablemente, ridículo. Con el NSX, Honda ha confirmado su apuesta por la innovación al usar tecnología para fabricar los pilares A (los delanteros) en acero usando impresión en 3D para, según los desarrolladores, darle mayor visibilidad al conductor.

Al igual que sucede con el Ford GT de 2016, el nuevo NSX estrena nuevos sistemas multimedia y entretenimiento gobernados por una pantalla táctil de generosas dimensiones. Sí, nos gusta correr, pero también disfrutar de una buena canción o poder tener un manos libres por Bluetooth. Y lo queremos tener sincronizado con nuestro smartphone.

¿Ha cambiado la tecnología el concepto clásico de deportivo? Sí. Rotundamente sí. Ahora no todo son prestaciones, sino que queremos incluso ir a trabajar con él sin perder un sueldo en gasolina, queremos que sea más un gadget y poder acelerar sin miedo a que nos salgamos de la carretera porque confiamos en la tecnología.

Lo retro se impone también en el mundo del motor. Hemos visto el renacer de dos máquinas, de dos mitos, pero lo hacen renovados tecnológicamente. Una cosa está quedando clara entre el CES y el NAIAS, la tecnología es la gran protagonista, independientemente del segmento del vehículo.