Tak3n es, en pocas palabras, una cinta innecesaria para una franquicia que no merecía ser tal. Después de una gran primera cinta y una segunda más o menos salvable, la tercera entrega llega sin nada que aportar; con un desanimado Neeson que sin duda no supone el atractivo necesario como para garantizar unos buenos números en taquilla, y desde luego no aporta casi nada al espectador.A simple vista, Olivier Megaton, encargado de dirigir esta entrega de Taken -Venganza en castellano-, ha caído de forma sucinta y de la mano de Tak3n en el mismo error que en su día le pasó a la franquicia Transporter: un planteamiento inicial muy bueno que poco a poco parece que han estirado hasta que la goma se ha roto. Inicialmente uno se pregunta qué ha hecho Liam Neeson para tener tan mala suerte y cómo es posible que le pasase siempre lo mismo. El problema en este caso no es que vuelva a pasar lo mismo, sino que nos lo cuentan de la peor forma posible. Desde el punto de vista de la estructura narrativa, Tak3n podría haberse quedado en el imaginario colectivo sino fuera porque Lian Neeson, y la promesa de ver otra cinta como la primera, sigue siendo el mejor reclamo de una franquicia que demos gracias ha terminado.

Si en Die to Hard era el propio espectador el que se tomaba con humor su última entrega con otra vez lo mismo, aquí pasa a ser humor negro. Sinceramente, esta vez lo que sucede ante nuestros ojos no tiene ni pies ni cabeza. No es que ya resulte totalmente inverosímil, sino que la lógica de la que parte la cinta para desarrollar los acontecimientos podría haberse producido sin los acontecimientos que nos cuentan, al menos, de una forma menos caprichosa y errática.

El problema y la ventaja para Tak3n es que las franquicias funcionan porque suelen mantener elementos similares a la hora de saltar de una cinta a otra; y cuando no se pueden mantener esos elementos de nexo que hacen sentir al espectador que está viendo lo mismo, el fracaso está asegurado, y sino que le pregunten a Spielberg. En Tak3n no hay elementos que permitan mantener este interés más allá de la cara de Neeson. Seguro que si os pregunto cómo se llama el protagonista, pocos me sabréis decir su nombre. Y es que llegado a este punto el papel de Liam Neeson como Bryan Mills pinta más bien poco, hasta ese nivel de dejadez para el espectador llega lo que se muestra en esta tercera entrega.

Llegado a este punto uno se da cuenta de que al final se trata de una cinta que mezcla de forma mareante elementos de las dos entregas anteriores pero que no mantiene el hilo conductor de la misma forma. Carece de base y maltrata constantemente al espectador rompiendo el suspense y el ritmo que eran, sin duda, el mayor fuerte de la primera cinta. Y lo peor de todo es que con el mimo adecuado, podría haber sido infinitamente mejor. Esta vez, el texto de Luc Besson para esta cinta parece sacado del mismo sitio que el de Lucy: de una servilleta sucia dentro de un sitio de comida rápida.

Take3n es eso, comida rápida sin distinción y sin mesura que ha roto con una primera cinta espectacular y tensa y una segunda que, pese a sus problemas, funcionaba de forma correcta. Y no hablemos de utilizar el número de la cinta dentro de título, claro.Lo cierto es que ni lo guiños a las cintas anteriores acaban de solucionar las constantes escenas en las que el espectador se queda perplejo por la constantes situaciones WTF. Y es que desde el primer momento los nexos de unión entre las diferentes subtramas brillan por su ausencia. Nos presentan un enemigo que ya nos debe resultar familiar cuando no es así. Nos presentan malos malos que convierten a los menos malos en monjas de la caridad, todo ello mezclado con interpretaciones que no revisten del entusiasmo que uno esperaría.

De hecho Liam Neeson se nota cansado, desganado. Parece que ha participado en esta película más por tracción que por afición. El mayor problema es que la suma de sus pequeños fallos la convierten en un enorme error de casi 112 minutos de los que sobran casi los 30 iniciales, en los que se nos presentan los personajes pero no se profundiza en ninguno de ellos. Y es precisamente en una cinta de este tipo donde se presume que el espectador debe empatizar y conectar con los personajes; y este es el punto en el que la película, como un mal construido castillo de naipes, se desmorona. No empatizas, pierdes interés y al final acabas deseando que termine ya. Y es una lastima pues estas letras salen de un autentico fan de la primera entrega.

Llegados a este punto, en el que ni los personajes ni mucho menos el guión está a la altura de una película firmada en producción por Besson, uno esperaría que el apartado técnico, siendo una película de acción, fuese al menos notable. Y nada más lejos de la realidad. Pese a las, de nuevo, situaciones totalmente imposibles donde si es cierto que el apartado técnico sobre sale por encima de otros, el abuso constante de los tonos cálidos resulta incluso agobiante. Ni guión, ni personajes y apartado técnico; poco más se puede sacar de una cinta que ha manchando a la sobresaliente primera entrega.

Conclusión

Tak3n es la típica película de cartel simplona y carente de carisma. Una cinta sin trasfondo y sin ritmo que en sus 112 minutos no aporta nada al espectador más que caídas y cambios constantes de narrativa; además de interpretaciones desganadas y sin atractivo. Una cinta que desde luego no está a la altura de Neeson ni de Whitaker, y que pese a que los hemos visto en algún que otro proyecto de segunda, supone el punto de inflexión de cine de acción a cine caricatura.

Con Tak3n se han empeñado en convertir en trilogía algo de lo que solo era bueno una primera parte, y el resultado de ello es una película de acción simplona que pasará sin pena ni gloria por cines y estanterías, demostrando una vez más que las franquicias no pueden durar para siempre aunque las intentes forzar.

Pros

  • Caras conocidas en la producción.
  • Acción.

Contras

  • Narrativa, puesta en escena.
  • Interpretaciones pobres.
  • Abuso de los colores cálidos.
  • Ritmo irregular, ausencia de suspense.

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