Han pasado 5 años desde que Steve Jobs se subió al escenario y nos enseñó el iPad: “la tecnología más avanzada de Apple en un producto mágico y revolucionario a un precio increíble”. 5 años en los que las continuas innovaciones han hecho que aquel iPad original poco o nada tenga que ver con el iPad Air 2. Los cambios han sido radicales en todos los sentidos y han convertido un producto que aspiraba a vivir entre el smartphone y el portátil en el único “ordenador” que necesitan muchos usuarios.

Fisicamente el iPad ha conseguido perder un tercio de su peso y reducir sus dimensiones. También se ha abierto paso a la personalización con dos nuevos colores y hasta ha tenido un hermano pequeño. Debajo del “capó” ha pasado de reñirse en potencia con los iPod Touch de la época a mirar de tú a tú al MacBook Air, contando con una CPU doce veces más rápida que el modelo original y un procesador gráfico ciento ochenta veces más potente. En este tiempo también se han añadido dos cámaras (que han abierto un nuevo abanico de posibilidades) y hasta algo tan futurista como un lector de huellas. Se podría decir que hemos llegado al momento álgido en el hardware, no porque no se pueda seguir mejorando si no por que ya no tiene ninguna carencia.

Puede que para muchos (entre los que me incluyo) el software del iPad no haya evolucionado al mismo ritmo que el hardware, pero el sistema operativo del que disfrutamos hoy en día poco o nada tiene que ver con el de entonces. Ahora el iPad es mejor que iPhone y Mac en muchos más que los 7 campos que mencionó Jobs en la presentación: navegar, email, fotos, videos, música, juegos y libros. Y como veremos más adelante, hemos pasado de un dispositivo que casi dependía al 100 % de un Mac a uno que puede vivir sin conocer iTunes.

Aunque el mayor cambio no ha sido estético ni técnico, sino conceptual. Como se demuestra en parte por las mejoras que acabo de mencionar, la idea de qué es y para qué sirve un iPad ha cambiado radicalmente en los últimos años para Apple.

El concepto de tablet

Sólo tenemos que echar un ojo a los distintos videos promocionales del iPad que ha ido sacando Apple a lo largo de los últimos años para darnos cuenta del cambio que ha sufrido los usos que asocia Apple a su producto.

Tanto en los videos que se publicaron tras la Keynote como durante la presentación Apple posicionó el iPad como un dispositivo situado entre el iPhone y el Macbook que realizaba mejor una serie de tareas. Y era, según Jobs, lo cómodo, divertido y relajado que resultaba realizar esas tareas en el iPad la justificación de que existiese un hueco para ese dispositivo en el mercado. Un mercado, por cierto, claramente doméstico a juzgar por la lista de tareas: navegar por internet, gestionar el email, ver fotos y vídeos, escuchar música, jugar y leer libros.

Ser “un iPod Touch grande” ha sido su principal ventaja Esto le supuso muchas críticas por parte de los usuarios que anhelaban un “tablet Mac”, que lo calificaron como un “iPod Touch grande” de manera despectiva. Y es que a veces estamos tan metidos dentro de nuestra burbuja que somos incapaces de ver lo revolucionario que puede llegar a ser un producto pese no estar orientado a los más geeks, cuando la realidad es que los geeks no somos más que un pequeño porcentaje del mercado de consumo. Aunque al inicio muchos de los usuarios a los que Apple había dirigido su tablet no entendían muy bien el concepto, al final el iPad se ha acabado convirtiendo para muchos de ellos en un ordenador fácil de usar y que no da problemas. Siendo claramente el hecho de ser “un iPod Touch grande” su principal ventaja y argumento de venta.

Sin embargo, para Apple hace tiempo que el iPad ha dejado de ser el “ordenador para los que no se preocupan de los ordenadores” para ser el sustituto de los ordenadores portátiles. No es un concepto que Apple mencione específicamente en sus videos, pero si echamos un ojo a campañas como “La vida en iPad”, “Tu verso” o “Crea algo nuevo” el mensaje queda bastante claro:

“Primero usábamos los ordenadores de sobremesa, después nos llevamos el trabajo de mesa en mesa con los portátiles y ahora gracias al iPad podemos liberarnos de todas las ataduras y usar un ordenador en cualquier lugar o situación. Todo gracias a que el iPad no sólo es igual de capaz que tu viejo Mac, sino que es más versátil y sencillo de usar”

Apple no está tratando que todos los oficinistas usen un iPad para trabajar ocho horas sentados en su cubículo ni tampoco espera que se editen superproducciones de Hollywood en él. Apple quiere introducir el iPad en profesiones y lugares donde hasta ahora no era posible usar un ordenador. Aunque quizás está fallando un poco al no incluir ejemplos más cotidianos y no tan espectaculares. Ejemplos con los que alguien cuya vida no incluya aventuras extremas a diario se sienta identificado.

Sean cómo sean los ejemplos que elija Apple para expresar este nuevo giro en su visión de lo que tiene que ser un tablet, esta nueva visión no ha terminado por calar de manera tan profunda como la primera idea. No es que los ejemplos que muestre Apple sean mentira, sino que las características del iPad aún no están al nivel necesario como para que muchos usuarios lo adopten como su único ordenador sin tener que realizar sacrificios.

La evolución

El primer iPad estaba lejos de ser el ordenador perfecto “para los que no se preocupan del ordenador”, sin embargo, con el tiempo y las nuevas versiones de hardware y software ha conseguido que así sea. Si Apple quiere que cada vez más usuarios vean su tablet de la forma en la que lo enseñan en sus campañas de promoción tiene que seguir el mismo camino e ir evolucionando el iPad hasta eliminar todos los “sacrificios”.

El software no ha podido seguir el ritmo del hardwareSólo tenemos que echar un ojo al mercado de los ordenadores portátiles para darnos cuenta de que este es el elemento clave. Los portátiles han existido casi desde los inicios de la informática de consumo, sin embargo las limitaciones de potencia y batería que han sufrido durante años han hecho que muchos usuarios optasen por tener una “torre”. Hoy en día esos sacrificios son inexistentes y cada vez son menos los ordenadores de sobremesa que salen de las tiendas.

Si bien es cierto que desde Cupertino han estado trabajando durante estos cinco años para hacer del iPad un producto mejor, la percepción general es de que el ritmo no ha sido el adecuado. Una percepción que se ha hecho más que evidente este año, donde el software ha demostrado no estar a la altura del hardware, algo que Eduardo Arcos dejó bien claro en su análisis del iPad Air 2.

iOS ha ido eliminando carencias a lo largo de los años. Ya no necesitamos conectar el iPad al ordenador para configurarlo, ni tampoco para sincronizar contenidos o realizar copias de seguridad. También se han mejorado ciertos aspectos como la multitarea o la gestión de archivos, pero todavía no son una solución ideal. Trabajar con varias apps es un pequeño suplicio por culpa de lo “lento” que resulta cambiar entre ellas, por no hablar de que pese a extensiones y URL Scheme la comunicación entre apps sigue sin ser fluida. Del mismo modo que pese a la llegada de iCloud Drive y el “Document Picker” la gestión de documentos y archivos en iOS sigue estando un escalón por debajo de lo esperado.

Y por si fuera poco con el paso de iOS 6 a iOS 7 y por culpa del rediseño que recibió iOS, muchas de las apps que contaban con un diseño adaptado a las 9,7” han pasado a ser simples versiones ampliadas de las apps de iPhone. Y para muestra la app de Música:

Y si a esto le sumamos lo poco que aprovecha Apple para impulsar esta idea en su propia App Store el problema comienza a crecer. Solo tenemos que echar un ojo a la tienda de aplicaciones del iPad para ver como está dominada por juegos y aplicaciones de ocio, mientras que las apps de productividad quedan totalmente ocultas. Casi parece que tenemos que ver las campañas publicitarias para descubrir todas estas apps increíbles. Como es posible que Apple no se de cuenta de que el mejor lugar para promocionar esta nueva idea es en el App Store enseñando a la gente apps increíbles.

Un iPad más “Pro”

Ahora parece que la próxima evolución del iPad va a ser un modelo “Pro”, con más pulgadas y un hardware / software más avanzado, etc. No voy a negar que la idea de un iPad más avanzado me atrae, pero me sorprende ver cómo, tras todos estos años, siempre que imaginamos una versión “Pro” acaba siendo un tablet al que le hemos “pegado” ciertas características y hardware de un ordenador de sobremesa o portátil. ¿Cómo es posible que tras cinco años sigamos pensando que la única forma de hacer un iPad más avanzado es convertirlo en un portátil con pantalla táctil?

Así es como piensan en Microsoft que debe de ser una tablet y no les ha funcionado jamás. Solo tenemos que ver el error del Surface RT, ¿o me diréis que usar la versión de escritorio de Office en una pantalla táctil es igual de cómodo que usar la versión de iPad?

Con esto no quiero decir que todas las funciones avanzadas de los ordenadores de escritorio no tengan lugar en la era post-PC, sí lo tienen, sólo que no podemos añadirlas tal cual. No se trata de acabar usando OS X en una pantalla táctil, sino de coger todas esas características y transformarlas o reinventarlas hasta que sean más sencillas de usar y se sientan “nativas” dentro de una interfaz táctil. Desde su nacimiento iOS ha tratado de acercar la informática a los usuarios menos expertos haciendo simples las tareas más complejas y podemos coger todas las ideas de la era PC que nos apetezca, pero si no las adaptamos a la era post-PC jamás van a funcionar.

Los gestos son los atajos de teclado de las interfaces táctilesSólo tenemos que mirar la forma en la que Apple ha añadido algunas características avanzadas para darnos cuenta de que el camino que sigue Microsoft no es el más adecuado. Pongamos como ejemplo que queremos realizar de manera rápida una acción o controlar una app. Si estamos en un MacBook la forma más rápida de hacerlo es mediante un atajo de teclado, puesto que no tenemos que mover el cursor, sin embargo esta idea como tal no va a funcionar jamás en una pantalla táctil. Pero si en vez de pulsar una combinación de teclas o botones usamos los gestos conseguimos coger una idea de la era PC y adaptarla al nuevo panorama de la informática.

Y de este estilo podría sacar mucho más ejemplos, incluso de apps de terceros: Launch Center Pro es el lanzador de acciones adaptado a una pantalla táctil, Clips es el primer gestor de clipboard adaptado a iOS y Workflow ha demostrado que la automatización en iOS no es una utopía. Claro que tras un lustro aún queda camino por recorrer, pero muchas de las funciones más avanzadas que usamos hoy en día en nuestro PC ni siquiera existían 10 años después de la llegada del Apple I.

¿Promesas cumplidas?

Pese a las dudas, carencias y limitaciones que acabamos de ver la valoración de estos 5 primeros años de vida del iPad es bastante positiva. En su presentación Jobs habló del iPad como un dispositivo que se sitúa entre un smartphone y un portátil el cual es mejor que ambos en determinados aspectos, y eso es lo que ha sido el iPad en su primer lustro. En ningún momento nos podemos sentir engañados porque el iPad no haya sustituido a los MacBook, puesto que esa no fue nunca la intención. El iPad se presentó como un ordenador ultra-portátil que nos podía ayudar en nuestro trabajo diario, una pieza más, no como el epicentro de nuestro trabajo.

El iPad ha cumplido e incumplido su promesaAún así, el mercado tablet ha evolucionado mucho desde la llegada del iPad. Lo que en principio se suponía que iban a ser unos dispositivos complementarios situados entre un iPhone y un MacBook ha acabado desplazando su posición y ubicándose en un nuevo lugar. Por un lado, con móviles cada vez más grandes y portátiles más ligeros el hueco se ha hecho más pequeño; por el otro, muchos usuarios han decidido adoptar el tablet como su ordenador principal. Por desgracia, aunque el hardware sí es tan potente como algunos portátiles, el iPad no se ha sabido adaptar su software a estas nueva realidad.

Sí, cada vez depende menos de iTunes. Sí, la multitarea y la conexión entre apps se ha mejorado. Si, cada vez más apps de Mac están disponibles en iOS. La lista de “Si-s” es larga, pero no lo suficiente. Apple ha vendido el iPad en sus últimas campañas como un “ordenador” más capaz, versátil y sencillo que un Mac. Y aunque en ocasiones si es cierto, todavía queda mucho camino para que se cumpla esta promesa.

Quienes no han acabado de cumplir, no con la promesa si no con las expectativas, son algunos desarrolladores. Cuando el iPad se lanzó al mercado era comprensible que no supiesen muy bien qué hacer para sacar partido a las 9,7”, pero tras cinco años no pueden seguir usando esta excusa. Ya es hora que tanto Apple como muchos programadores desarrollen la interfaz de sus apps de iPad como una versión ampliada de la app de iPhone. Ya es hora de que sigan el ejemplo de apps como Fantastical, Omnifocus, Mindnode o Transmit y adapten su interfaz según las características de cada dispositivo.

A Apple aún le queda trabajo por hacerDe esta forma podríamos decir que el iPad sí / no ha cumplido con lo “prometido”. Apple ha conseguido en cinco años que el mundo entero vea el iPad como lo presentó Jobs el 27 de enero de 2010, pero le está costando mucho trabajo que el iPad se perciba como esa “súper-herramienta de trabajo” que nos enseñan en sus últimos anuncios. Yo mismo he visto cómo poco a poco mi familia ha ido cambiando sus ordenadores (portátiles y de sobremesa) por iPads, siendo hoy en día el único ordenador que necesitan. Y aunque los periodistas tecnológicos tendemos a decir que el iPad no sirve para trabajar (quizás por que nos miramos demasiado el ombligo), cada vez es más común ver a políticos, periodistas, profesores, estudiantes… usándolo en su día a día.

Los próximos 5 años

Dicho esto, Apple tiene en sus manos el futuro de este producto y seguramente de toda la categoría de tablets. Se han dado cuenta de que el verdadero futuro del iPad no está como un producto intermedio si no como un sustituto del Mac. Hace casi 2 años que están intentando transmitir esta idea, pero si realmente quieren que cale en los usuarios no sólo tienen que hacer campañas en las que veamos al iPad sustituyendo con maestría a un ordenador, tienen que hacer que ningún usuario eche de menos OS X o Windows tras dar el salto.

El software es la clave para los próximos 5 añosPor eso en estos próximos 5 años Apple tiene que cambiar la forma en la que crea y diseña el hardware y el software del iPad para adaptarse a lo que ellos quieren que sea. Ya no tiene sentido que la única diferencia entre iPhone e iPad sea que el segundo tiene una pantalla más grande mientras ambos cuentan con el mismo sistema operativo y capacidades. Si el iPad se supone que es un sustituto del PC tiene que poder hacer lo mismo que un ordenador tradicional o por lo menos más que un teléfono. Tienen que volver a juntar ambos mundos y sacar una versión más avanzada que permita, incluso a los usuarios más exigentes, usar un iPad sin sacrificar nada. Y esto, a día de hoy, no pasa por un procesador más potente o un teclado, sino por el software: permitiendo que aplicaciones como Workflow crezcan, dejando de diseñar la UI como si fuese una versión agrandada de la de iPhone, creando una versión de Xcode para tablets o simplemente recibiendo algunos “privilegios” que hoy en día disfrutamos en OS X.

Esto no significa que no quede margen de mejora en el hardware. Llevamos cinco años anclados en las 10 horas de batería y, aunque son suficientes para muchos, Apple tiene la capacidad para aumentar esa cifra. También, al igual que se rumoreó con la llegada de una versión mini, ahora se habla de la llegada de una versión de 12” o 13” con la que tener más espacio para trabajar. Aún así, personalmente vería mejor que el iPad de 9,7” usase la misma escala de UI que el iPad de 7,9”. De esta forma seguimos con un tamaño comedido y tenemos mucho más espacio para apps, por no hablar que después de probar el iPad mini la escala del software del iPad Air parece para personas de la tercera edad. Y si encima aumentan la resolución de la pantalla como en el 6 Plus el salto estaría hasta justificado.

Me gustaría decir algún día que el iPad es mi principal herramienta de trabajoComo periodista me siento parte del grupo de usuarios avanzados y profesionales a los que el concepto del iPad más puede ayudar en su día a día: está siempre conectado, es ligero y portátil, la batería dura toda una jornada de trabajo y cuenta con la pantalla suficiente como para escribir en él con comodidad. Por eso mismo me gustaría poder decir en un futuro no muy lejano que el iPad “es mi principal herramienta de trabajo”. Sin embargo, aunque lo he intentado en alguna ocasión durante estos años no lo he logrado: tras unas semanas o meses los sacrificios que tenía que hacer han superado a los beneficios.

El hecho de que cada día hay más aplicaciones que nos enseñan lo mejor del iPad (aplicaciones que en ocasiones me gustaría tener en Mac) y mis necesidades se vayan cubriendo poco a poco me hace ser optimista ante este dispositivo. Y es que aunque le está costando más de lo esperado, el iPad ha crecido mucho en este lustro. Esperemos que lo siga haciendo en los próximos cinco años.