El vehículo eléctrico sin las ayudas gubernamentales no va a ningún sitio, no es atractivo por el sobrecoste que tiene para amortizar la enorme cantidad de dinero invertido en su desarrollo, y por ello son vitales este tipo de ayudas. Pero **¿cómo podemos mantenerlas en el tiempo y evitar que sean temporales?**

Ahora mismo, al menos en España, las ayudas eléctricas son cuantiosas, rondando los 5.000 euros, y aún así no consiguen hacer atractivo al vehículo eléctrico por lo que los responsables tienen que analizar la forma de **aumentar las ventas del sector**, aunque sea solo por reducir la contaminación y mejorar la imagen pública. Quebec, o mejor dicho, la administración de Quebec, en Canadá, ha decidido penalizar al vehículo convencional para incentivar todo lo posible la adquisición de modelos eléctricos. ¿Cómo?

Bastante simple, al menos por concepto. Han decidido **aumentar los impuestos a los coches diésel o gasolina**, y lo que se recaude lo van a repartir en forma de ayudas para comprar vehículos eléctricos. Y no solo para la compra del coche, sino para adquirir el cargador.

El impuesto irá por tramos en función de la cilindrada y se abonará a la hora de comprar el coche.

Desde el 1 de enero de 2016 los compradores de un coche abonarán entre 40 y 160 euros, en función de la cilindrada del vehículo que compren, para que se piensen un poco más si no les compensa comprar un coche eléctrico, si siguiesen interesados en adquirirlo pagarán una parte de las ayudas a los coches eléctricos. ¿Es justo? No, desde luego que no.

Esta es una de las formas más efectivas de desincentivar la compra de un vehículo convencional para adquirir uno eléctrico o híbrido. Yo mismo, si estos modelos más eficientes tuvieran un precio similar al de un coche convencional, estudiaría adquirir uno enchufable, pero **sigue siendo muy, muy complicado justificar su adquisición basándonos únicamente en el ahorro económico.** O pagamos, como consumidores, lo mismo o casi lo mismo que un coche convencional, o los números no salen para la gran mayoría.

Penalizar al vehículo convencional es una medida que llegará a casi todos los países con exceso de contaminación en las grandes ciudades de todo el mundo. Las próximas normativas anti-emisiones serán muy estrictas y o bien se compran vehículos híbridos o eléctricos o pocos coches fuera del segmento de los compactos serán homologados. Eso sí, hablamos de años, pero coincidirá en el tiempo el auge de los coches eléctricos por sus cualidades (autonomía sobre todo) con la subida de estos impuestos a la gasolina y será el momento de eliminar estas ayudas.

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