En los últimos meses hemos visto a personas de peso en la política o las telecomunicaciones hablar de la neutralidad de la red, o directamente posicionarse sobre ella. Son los casos de Obama, César Alierta o Tim Berners-Lee, el padre de la Web que conocemos hoy.

Disfrazándolo de "garantía de servicios mínimos", Merkel defiende la muerte de la neutralidad de la red.Ahora tenemos un marcador más. Y no ligero. Angela Merkel, canciller alemana, ha defendido la implantación de "un Internet de dos carriles, típica metáfora empleada para ilustrar el final de la neutralidad de la red. Como metáfora, significa que existiría un carril lento para el tráfico estándar (navegación web, correo electrónico, etc), pero que los servicios que más ancho de banda consuman (vídeos y audio en streaming, por ejemplo) deberán ir por un "carril rápido" que simboliza un ancho de banda reservado a quien pague por él.

Según Merkel, el objetivo de un sistema como este sería garantizar servicios mínimos para donde fueran realmente necesarios (coches autónomos, servicios médicos, etc) mientras que servicios de puro ocio quedarían al otro lado. Como si hiciese falta segmentar el tráfico para garantizar dichos servicios mínimos. Pero alguna excusa había que dar.

Hace unos meses ya dimos algunas claves para defender la neutralidad de la red desde hoy mismo. La más básica y quizás efectiva desde el punto de vista del consumidor: rechaza cualquier tarifa de tu operadora que segmente el tráfico. Aunque la disfracen muy bien, como por ejemplo permitiendo que los datos de aplicaciones concretas (como Skype o Facetime) no cuenten para la tarifa.