Siguiendo con el trámite legislativo ordinario, la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, más conocida como la Ley Mordaza, ya tiene luz verde por el pleno del Congreso de los diputados y pasa al Senado para su tramitación. De momento, y como viene siendo habitual con este tipo de normas, no tiene el consenso de la mayoría de los grupos parlamentarios, por lo que se enfrenta a una aprobación en el senado para su posterior remisión, de nuevo al Congreso, con todos los grupos de la oposición en su contra.

Entre los contenidos más polémicos de esta nueva ley están el cambio de las faltas, que antes estaban dentro del código penal, a meras sanciones administrativas, quitando al juez de la ecuación para dar paso a un proceso mucho menos garantista y en el que es suficiente la presunción de veracidad de un agente de policía. Las devoluciones en caliente, o el aumento de la cuantía de las multas por desobediencia civil son otras de las polémicas que han convertido a la Ley mordaza en una de las más criticadas por los ciudadanos y por la oposición.

Además, de las 270 enmiendas presentadas al texto, tan solo 50 fueron aprobadas por la Comisión de Interior del Congreso, y en su mayoría hacían referencias a cuestiones formales y técnicas, por lo que casi la integridad del texto se ha trasladado al congreso a la espera que la comisión de interior de la cámara alta empiece la votación de enmiendas, de cara a la aprobación definitiva del texto que será trasladado al congreso.

De momento, el texto podrá recibir modificaciones en el Senado, pero visto lo sucedido con la LPI, mucho me temo que le texto acabará aprobado de forma íntegra.