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Es algo ya habitual entre nosotros: conocemos a alguien en el trabajo o en alguna fiesta y corremos a 'googlear' su nombre. Dependiendo de la presencia de esa persona en la red, obtendremos más o menos detalles, pero lo cierto es que en unos pocos segundos y a fuerza de ojear links, fotos o perfiles en las redes sociales, tendremos una idea mucho más certera del tipo de persona que es. Es evidente que la información que publicamos (y no siempre de forma voluntaria) en la red, perfila mucho mejor la imagen que terceras personas pueden tener sobre nosotros. Lo cierto es que todos proyectamos imágenes distintas de nosotros mismos dependiendo del acto o circunstancia en la que nos encontremos: a una boda puedes ir de traje, mientras que con los amigos con un aspecto más informal. El problema es que esta frontera no está tan bien delimitada en la red.

Nos confiamos, y en Facebook podemos poner fotos nuestras en plena borrachera o haciendo una gamberrada, sin ser realmente conscientes de que hay gente buscando nuestra identidad en la red. El Wall Street Journal advirtió de la evidencia: las empresas espían los perfiles en redes sociales de los candidatos, y suponemos que también lo harán de sus propios empleados. Es cierto que resulta imposible mantener una imagen profesional e ideal en todas las redes sociales, y realmente tampoco deseas eso, pero ser consciente del riesgo que corres al publicar contenido que puede perjudicar tu imagen es algo que se debe tener en cuenta.

El valor de "espiar" en redes sociales

Ahora bien ¿qué sucede cuando le damos la vuelta al asunto y nos convertimos en espías en redes sociales en el terreno del trabajo? Ojo, no nos referimos a cotillear las fotos de vacaciones del proveedor que acabamos de conocer en la oficina, sino de hacernos una idea más aproximada de cómo es un contacto laboral que acabamos de conocer. Puedes pensar que se trata de una práctica moralmente discutible, pero como te apuntamos, es algo que hacen ya las empresas con los futuros candidatos, y de hecho, The Guardian sostiene que casi la mitad de los directivos que han espiado candidatos en Facebook han rechazado contratarles por el contenido que han encontrado en sus perfiles.

Y bien, aprovechar esta información de acceso público obtenida de las redes sociales puede suponer una ventaja comparativa de cara a una negociación o bien simplemente para saber cómo gestionar el aspecto humano en una relación laboral. Esta ventaja está siendo aprovechada de una manera muy poco sutil por algunas aplicaciones o plug-ins que combinan la información de un usuario con lo que publican en redes sociales. En este sentido, te sonará Rapportive ¿verdad? Este servicio de LinkedIn se instala en tu Gmail y te ofrece toda la información que cuenta del remitente de un correo electrónico. Así, imagina que recibes un correo electrónico de un contacto que no conoces y no está en tu agenda: este plug-in te mostrará la foto, formación, trabajo y toda la información alojada en esta red social.

Sin embargo, una startup ha querido ir un paso más allá rastreando no sólo los datos publicados en LinkedIn, sino también en las diferentes redes sociales, incluyendo además Instagram. Se trata de FullContact y al igual que Rapportive acaba de presentar otra extensión sobre Gmail que vitamina sus funciones en lo que toca a los contactos. En este caso, esta herramienta nos presenta de un vistazo la actividad en tiempo real del contacto en las diversas redes sociales, pero además incorpora una pestaña en la que podremos ver toda la información de la empresa en la que trabaja. Lo dicho, información es poder y ya hay quien está sabiendo sacar provecho de este hecho.